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¿Lluvia de barro? ¡Aprende a lavar el coche como es debido!

Cuídalo. Maldita sea.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Lavar el coche

¿Te encanta disfrutar de la sensación de estrenar vehículo pero la salud de tu cuenta bancaria no te permite demasiadas alegrías? Sigue nuestros sencillos consejos para lavar el coche y podrás olvidarte de pasar por nuestra sección de coches nuevos durante un tiempo. ¡De nada! 

 

Cómo lavar el coche: empieza con agua

No importa que para dejar a tu querida montura como los chorros del oro utilices la entrada de tu garaje particular o un lavadero a presión: el primer paso para lavar el coche siempre es darle un buen remojón que elimine la suciedad más superficial, ablande la que esté más incrustada y evite que los tratamientos posteriores puedan producir desperfectos en la carrocería al arrastrar cualquier clase de partícula. Por muy sucio que lo veas, no desesperes: evita tratar de eliminar todos los residuos a la primera pasada y, sobre todo, nunca acerques demasiado la lanza a la carrocería. Podrías levantar partes de la pintura si ésta no se encuentra en perfecto estado. Y te lo digo por experiencia. 

 

Cómo lavar el coche: cuida los zapatos

¿Quieres cambiar las llantas? Aquí tienes las medidas que puedes y no puedes utilizar

El segundo paso que deberías dar antes de proseguir con el resto del vehículo es darle una buena mano de cariño a las llantas... y eso sólo se consigue con un buen producto específico que no sea demasiado agresivo con ellas. Evita emplear cualquier jabón o desengrasante pensado para otros menesteres -como los limpiahornos de cierto supermercado de origen valenciano- y ten paciencia: la idea es dejarlo actuar mientras prosigues con las demás partes del coche. 

 

 

Cómo lavar el coche: frota, frota, ¡frota!

Con el producto para limpiar las llantas ya actuando, habrá llegado el momento de proceder a lavar el coche propiamente dicho: ten a mano jabón específico y una esponja en condiciones que no sea áspera para evitar que pueda producir desperfectos indeseados -lo ideal es un guante de lana natural, te permitirá llegar a cualquier parte y retirar el agua y el jabón sin problema-. Procura ir siempre por partes para no dejarte ningún panel del vehículo sin tratar y empieza siempre de arriba a abajo. Sí, eso significa que empieces con el techo, prosigas con capó, puertas, etc. 

 

Cómo lavar el coche: vuelve a las llantas

Antes de proceder al aclarado, debes prestarle atención de nuevo a las llantas: frota la suciedad que no haya arrastrado por su cuenta el producto que hayas aplicado anteriormente con un cepillo de cerdas suaves que no pueda arañar nada y que tenga una forma adecuada como para acceder a todas las zonas visibles sin problema. ¿Tienes unas preciosas ruedas multirradio? Te fastidias: te tocará aplicarte más a fondo... sobre todo si éstas son blancas. Es el precio de la gloria. Oh, sí. 

 

Cómo lavar el coche: aclara abundantemente

Cómo lanzar un coche anfibio al agua y no morir en el intento

El penúltimo paso de un lavado de coche lo suficientemente resultón es el aclarado: utiliza agua abundante y asegúrate de seguir el orden correcto, empezando por el techo y dejando que la propia gravedad sea la que elimine los restos de suciedad que puedan quedar repartidos por las distintas partes del automóvil. Asegúrate de que no queda jabón en zonas poco accesibles como los marcos del portón del maletero, la parte baja de la luna delantera o el alerón trasero: al secar quedarán unas marcas horrorosas que darán al traste con todo el trabajo si no lo limpias convenientemente. 

 

Cómo lavar el coche: sécalo

No, tras lavar el coche la mejor opción para secarlo no es dejarlo al sol durante un buen rato: el agua actuará como una lupa que multiplicará los efectos nocivos del sol sobre la pintura y acelerará su envejecimiento de un modo muy agresivo. Para obtener el mejor resultado posible utiliza bayetas de microfibra bien limpias y empieza siempre por las zonas de mayor volumen -deja los detalles para el final-. ¿Está todo perfectamente seco? Ya está listo para volver a rodar... y empezar a ensuciarse de nuevo. No desesperes. O sí. Eso va en cada uno. 

 

¿Cada cuánto debes lavar el coche? 

 

Ah, la eterna pregunta. La respuesta más evidente es siempre que esté algo sucio pero, como es lógico, no todo el mundo tiene el suficiente tiempo libre como para ser fiel a esa regla tan sencilla. Intenta que no pasen más de tres o cuatro semanas entre un lavado y otro si duerme en garaje y no lo tapas con una lona -el hollín emitido por los vehículos que duermen a su alrededor terminará creando una desagradable capa sobre él-. ¿Aparcas en la calle -revisa los peligros de hacerlo en el anterior enlace-? Entonces tendrás que poner algo más de cuidado: en el ambiente existen demasiados agentes muy peligrosos para tu pintura entre los que se encuentran, en primer lugar, las deposiciones de los malditos pájaros. Éstas pueden dañar la laca de la carrocería y producir daños a largo plazo si no prestas la atención suficiente. Ahora entiendes lo de malditos, ¿eh? 

 

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