El GMA T.50 es un superdeportivo con motor V12 que se pega a la carretera. Así lo hace

Top Gear

Este hiperdeportivo tiene un gran ventilador con el que se genera más apoyo aerodinámico, pero probablemente no como esperarías...

Si alguno de vosotros sigue el mundo de los superdeportivos, seguro que ya ha escuchado hablar del GMA T.50. Este coche deportivo es el último "hijo" del mago Gordon Murray, padre de, entre otras joyas, del McLaren F1, modelo que sirvió de inspiración para este.

Seguramente a nadie la haya pasado desapercibido que utiliza un motor V12 atmosférico de apenas 178 kilos, aunque lo más llamativo es que utiliza una caja de cambios manual de seis velocidades firmada por Xtrac... y, bueno, que tiene un ventilador detrás con el que muchos piensan que se pega a la carretera.

Eso se lo vamos a dejar a un 'fan car' de verdad, el McMurtry Spéirling, el primer coche capaz de aguantar aceleraciones laterales de 2G. El GMA utiliza este componente para otros menesteres.

Por añadir algo de contexto, también te va a gustar saber que unos años antes, Gordon Murray le dio al mundo el Brabham BT46B, un coche que resulto tan apabullantemente eficaz que fue prohibido tras solo un Gran premio. 

El McMurtry Spéirling es el deportivo más rápido que hemos probado jamás

Este modelo también tenía un ventilador vertical al estilo del T.50, y su cometido era el de succionar aire de la parte inferior al estilo de una aspiradora, creando una gigantesca carga aerodinámica.

En el caso del GMA T.50, el ventilador lo que hace es crear carga aerodinámica, sí, pero no por su propia succión, sino permitiendo que la forma del difusor y las aletas traseras hagan mejor esa tarea.

Como en cualquier superdeportivo, hay un difusor en la parte trasera. Su función es ralentizar el flujo de aire que pasa por debajo del fondo plano para que pueda encontrarse limpiamente con el aire más lento que pasa por encima del coche.

Un buen difusor hace esto perfectamente, pero solo hasta cierto punto, porque si está demasiado inclinado el flujo de aire en el propio difusor se separa de la pared superior y se vuelve turbulento.

Aquí, el ventilador aspira el aire turbulento de los conductos situados en la superficie superior del difusor, de modo que el resto se mantiene lineal. Al mismo tiempo, los alerones traseros gemelos se levantan, lo que proporciona mucha más carga aerodinámica y resistencia al frenado.

Una resistencia suficiente, aseguran en GMA, para reducir en 10 metros la distancia de frenado de 240 a 0 km/h. Si se levantan menos, puede lograr una configuración que produzca menor resistencia al aire.

Y cuando se busca la velocidad máxima, las alas se aplanan y el ventilador toma aire de un conducto situado sobre la plataforma trasera, enviándolo directamente hacia atrás para formar una especie de Long Tail virtual que minimiza las turbulencias en la zona posterior. 

En esta configuración el alerón baja y los conductos que toman aire del difusor también se cierran parcialmente, por lo que se detiene y reduce aún más la resistencia aerodinámica. Eso también reduce el downforce, por lo el coche necesita menos potencia al no tener que luchar contra un coche que se quiere pegar al suelo.

En cuanto al ventilador, tiene un diámetro de 400 mm y está fabricado en fibra de carbono. Su funcionamiento viene dado por un motor que alcanza las 7.000 rpm. 

Volviendo un poco al pasado, el McLaren F1 tenía un par de pequeños ventiladores ocultos en la parte trasera de la carrocería que, al igual que los del T.50, extraían aire de la superficie superior del difusor. También hacían pasar el aire por los componentes electrónicos del coche, cumpliendo dos funciones útiles: aerodinámica y refrigeración.

Puede que Gordon Murray sea un genio con más trayectoria pasada que presente, pero de lo que no hay duda es de que sigue siendo un genio de la aerodinámica...

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.