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Y por esto Cadillac está volviendo locos a los americanos

La clásica marca de lujo estadounidense se está reconciliando con su público.

Cadillac XT5 frontal

Los coches americanos han sufrido en los últimos años unos vaivenes importantes: las marcas alemanas y japonesas les han golpeado muy duro incluso en su propio mercado. Pero con paciencia, buen trabajo y buen gusto, parece que Cadillac está volviendo a triunfar en casa, algo fundamental y que seguramente pondrá muy contento a Donald Trump. ¿Por qué Cadillac está volviendo locos a los americanos? Fácil: porque está volviendo a hacer coches para los americanos de su tiempo.

 

Cadillac: anclada en el pasado

Es evidente que en los años 80 y 90 y la primera década del Siglo XXI los coches americanos se durmieron en los laureles: mientras las marcas japonesas y alemanas innovaban a pasos agigantados, las marcas americanas se conformaban con lo que tenían: un gigantesco mercado en que la tradición era clave para el futuro de una marca. Vale, esto puede valer si tienes en tu gama al Ford F-150 (si fuese una empresa independiente sería la número 38 con mayor beneficio a nivel mundial) pero si te llamas Cadillac, tienes un problema.

 

 

Hasta hace no mucho, la gama de Cadillac fue evolucionando lentamente hasta situarse en un punto de no retorno: anticuados a todos los niveles, poco o nada podían hacer si querían enfrentarse a un Audi, a un Mercedes o a un Lexus. Otro de los grandes problemas era una gama que no respondía a las necesidades reales de la gente: llena de sedans y con pocos SUV.

¿El resultado? Malas cifras de ventas y una situación bastante crítica. A decir verdad, General Motors, empresa matriz de Cadillac, todavía no ha superado el bache y en 2018 planificaron el cierre de hasta 7 fábricas, el despido de 8.000 trabajadores y el cese de producción de algunas berlinas del grupo, entre ellos el Cadillac CT6.

 

Cadillac, levando anclas

Afortunadamente, la marca supo entender el cambio de tendencia en el mercado y aunque no dejará de vender berlinas (está en su ADN) sí está cambiando la tendencia. Hay un coche que en EEUU es casi como el Mercedes Clase S en Europa, un buque de lujo tremendamente popular entre chóferes, empresas de transporte premium y también como coche de diario de la gente con dinero. Hablo del Cadillac Escalade, que ya ha cumplido 20 años y que es el único modelo de la gama que parece tener un nexo claro con el pasado.

 

 

El Escalade es un súper ventas para la marca y es que ofrece todo lo que se espera de un coche de lujo americano: grande, grande y más grande. Un Cadillac Escalade negro con los cristales tintados y las llantas cromadas es tan americano como la hamburguesa, la Coca-cola y la NBA. Es más que un coche, es un emblema, una manera de entender el mundo: pasear por la Quinta Avenida de Nueva York es pasear por una pasarela de Cadillac Escalade. Es un coche cultural y Cadillac ha sabido mantener su esencia y modernizarla para seguir triunfando.

Esto por supuesto deja en mal lugar a los sedán equiparables: la marca americana sabe, pese a que le duela en el corazón, que las berlinas son un coto complicado. Primero porque no tienen ningún modelo con el nombre y la popularidad del Escalade. Y segundo y principal, porque 20 años de ausencia han hecho que modelos como el Mercedes Clase S hayan ocupado totalmente ese hueco del mercado. Un hueco que cada vez es menor.

 

Cadillac apuesta por los SUV y…

Gana. Claro, ¿qué va a pasar? Los SUV son el segmento de moda aquí y en la conchinchina. El golpe maestro fue el lanzamiento del Cadillac XT5, un sustituto atractivo y tecnológicamente avanzado del vetusto SRX. Llegó a los concesionarios en 2016 y en 2017 ya era el SUV compacto premium más vendido del país. Sus ventas siguen a buen ritmo y eso que no tiene un precio barato: parte en los 41.695 dólares. Ten en cuenta que en EEUU los coches son más baratos que aquí: un Ford Mustang parte en los 26.395 dólares. En 2017 se vendieron más de 68.000 coches, mientras que en 2018 se mantuvieron por encima de las 60.000 unidades.

 

 

Cadillac ha visto en los SUV su salvación: imagen moderna, valores clásicos, lujo al gusto americano y coherencia en su gama. Por debajo del XT5 nació el XT4, mientras que por encima se sitúa el XT6, un modelo de enlace entre la gama SUV y el Escalade, que vive en otra galaxia. Tres SUV modernos y que tienen poco que envidiar a sus rivales alemanes o japoneses. Si Cadillac volviese a España y lo hiciese con motores razonables, seguro que se venderían un buen puñado de XT4 y XT5.

 

Cadillac tiene que sobrevivir

Malas decisiones estratégicas y una capacidad industrial poco optimizada son los principales problemas a los que se enfrenta Cadillac dentro del Grupo General Motors. Ahora bien, parece que se están empezando a tomar decisiones encaminadas a mejorar en este aspecto. Una gama organizada y basada en los SUV, que es lo que quiere hoy la gente, y una mejora progresiva del producto y su tecnología son básicas para que el futuro de Cadillac sea interesante.

 

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10 mejores interiores 2016 Cadillac XT5

 

China también podría tener un peso importante en el futuro de la marca: General Motors ya cuenta con factorías en territorio chino, donde vende algunos de sus modelos. Obviamente, el salto a la tecnología eléctrica también tendrá que ser necesario si quieren triunfar: al fin y al cabo, la investigación y el desarrollo son fundamentales para tener una gama competitiva y atractiva.

Cadillac también tendrá que tener en cuenta que lleva mucho tiempo olvidando a su público y que el factor emocional ya no es clave para considerar la compra de un coche. Un americano puede ser más fiel a Lexus que a Cadillac. Recientemente supimos que el Cadillac XT6 sería más caro que sus rivales, algo que puede lastrar las ventas: lo que está claro es que si la marca vuelve a apostar por la imagen, la calidad y la tecnología, los resultados llegarán. Está claro que los Cadillac nuevos gustan en EEUU, ahora solamente hace falta que los compren de manera masiva para que el futuro de la marca no esté nunca más en dudas.


 

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