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7 hechos insólitos que solo han sucedido (y sucederán) en el GP Mónaco F1

La cita en Montecarlo encierra algunos sucesos Poltergeist únicos e irrepetibles. Parece un territorio encantado. Como las meigas, haberlos, haylos.

Imagen de perfil de Javier Prieto
 Incidentes insólitos Mónaco

La Categoría Reina representa el vértice en la pirámide de la vanguardia de la tecnología. Sin embargo, esa (supuesta) perfección ha vivido en el Circuito de Montecarlo algunos anecdóticos deslices.

Por qué los f1 no ruedan los viernes en el GP Mónaco F1

La cosa va de 7 hechos insólitos que solo han sucedido en el GP de Mónaco F1. Sí amigo, han existido sucesos que se han saltado a la torera la cuadrada disciplina de los ingenieros. El factor azar se come, en ocasiones, los cálculos y las previsiones matemáticas del Gran Circo.

El protagonismo de los grandes récords y las míticas gestas vividas en las calles del Principado, hoy deja paso a otro tipo de plusmarcas históricas. Y es que la carrera en la Costa Azul también nos ha regalado algunos hechos auténticamente Poltergeist. Como en el pequeño país-estado todo es único y especial, los acontecimientos que te contamos no se han repetido en ningún otro trazado del Planeta Motorsport.

 Todo lo que debes saber del GP Mónaco F1 y su Circuito

Por cierto, como nuestro ¿responsable? se pone muy pesado con el tema del SEO, y aunque no venga a cuento. aquí os dejo los horarios del GP de Mónaco de F1 2018, cómo ver gratis el GP de Mónaco F1 2018 y ver la Fórmula 1 gratis. Todo sea por el posicionamiento y el dios Google.

Perdón por la interrupción, vamos al lío. Abróchate el cinturón porque arrancamos. Solo prometemos unas cuantas curvas de diversión y una recta hacia la originalidad. O al menos esa es nuestra humilde pretensión.  Si no crees que todo resulta posible en Mónaco, mira el vídeo que figura bajo estas líneas. Solo se trata de un pequeño aperitivo de lo que te espera más abajo.

 


 

1950: Una ola de mar en la carrera

No, no has leído mal el titular de este epígrafe. Describe exactamente lo que aconteció en la primera edición del GP de Mónaco F1 1950. Durante la vuelta inicial de la segunda carrera en la historia del Mundial de la Categoría Reina, una ola del mar invadió la pista. Sucedió en la curva Tabac. Imagínate la que se lió. Menudo estreno de la competición monegasca.

 

 

La combinación del agua del Mediterráneo con el aceite de los bólidos convirtió la pista de velocidad en una de hielo. Afortunadamente todo quedó en un susto. Varios toques, algunos coches fuera de combate y poco más. Ese día el argentino Juan Manuel Fangio, subido al Alfa Romeo 155 nº 34, inauguró su legendario palmarés de 24 victorias en el Gran Circo. 

 

1955: ¡Hombre al aguaaaa!

El 22 de mayo de 1955, o sea transcurridos cinco años del marítimo incidente, el 'líquido elemento' volvió a ser protagonista en Montecarlo. En el giro 80 de 100, Alberto Ascari pisó una mancha de aceite del Mercedes de Stirling Moss. Y acabó sumergido en las aguas del puerto con su Lancia dorsal 26. No se trató de un test crash acuático, sino de la primera prueba empírica de que los monoplazas carecían de propiedades anfibias.

 

 

Por suerte, el italiano se salvó de las garras de Poseidón... de milagrito. Sobrevivió a un impacto brutal, aunque su bólido cogió reuma, debido a la humedad que sufrió entre los peces. Sin embargo, el cruel destino quiso que el campeón del mundo 1952-1953 falleciera cuatro días después. Sufrió un espeluznante accidente a bordo de un Ferrari que estaba probando en Monza. La zona del autódromo fue bautizada en su honor con el nombre de Variante Ascari.

 

1965: Monoplaza 'anfibio' 

Parece ser que eso de zambullirse en el mar de Montecarlo con un monoplaza se puso de moda en aquella época. No hay otra forma de entender que una década después del chapuzón de Alberto Ascari, otro colega le emulara. El australiano Paul Hawkins se dio un buen baño al perder el control del Lotus-Climax número 10 en la vuelta 79.

 

 

San Cristóbal, que estaba echando hora extras por allí, le sacó del lío. Como era habitual en aquella época, perdió la vida solo 4 años más tarde mientras competía en una prueba de Sport Car en Inglaterra. Por cierto, nunca más un corredor de la F1 ha terminado en las aguas de ningún océano. No digas que no es un dato curioso.

 

1995: Arrollado por ¡el coche de seguridad!

Taki Inoue, autoproclamado el peor piloto en la Historia de la F1, siempre tuvo un talento muy especial para... ir más lento y ser arrollado por los problemas en la pista. Con el paso en su corta y lamentable andadura en el Gran Circo, el inefable y simpático japonés fue depurando su técnica. Así lo demostró en  el GP de Mónaco de 1995.

 

 

El nipón recibió un fuerte impacto en su Footwork-Hart nº 10 del safety car que se lo llevó por delante al sufrir una avería en la caja de cambios en la vuelta 27. Tiene tela que fuera el coche de seguridad el que se estampara contra su monoplaza. Taki, todo un samurái o kamikaze, solo sufrió leves heridas de guerra. No es cuestión de reírse del oriental, pero tres meses después de esa heroicidad, se lo llevó por delante otro vehículo de asistencia en el GP de Hungría de 1995. Acabó con una pierna rota, aunque se ganó las carcajadas de medio mundo. Los genios, a veces son algo incomprendidos.

 

2.000: Piñazo del ¡medical car! y varias costillas rotas 

Como cualquiera que se estrena en un nuevo trabajo, el ex piloto de F1 italiano Alex Ribeiro, estaba como un flan ese sábado. Se puso al volante del medical car con esa sonrisilla nerviosa que precede a la tormenta.

 

 

El día de autos, la sesión práctica del GP de Mónaco F1 del sábado prometía emociones fuertes. Y las hubo. El novato Ribeiro estampó el Mercedes C55 AMG contra las barreras de Tabac. El topetazo puso los pelos como escarpias.

 

 

Pudo reemprender la marcha y sin un rasguño salvo, aunque no así su copiloto. El Profesor Sid Watkins, el galeno de la FIA desde que Bernie Ecclestone tenía el pelo negro, acabó con tres costillas rotas. El Mercedes, que tenía un impacto bestial en la parte delantera derecha, acabó en el desguace. Y ojito, que aquel modelo era un tanque.

 

 

Ese pequeño error de debutante no desanimó a Ribeiro. Es más, siguió demostrando su pericia al volante del coche médico. En el GP de Brasil de 2002 abrió la puerta de su vehículo de trabajo y se la llevó por delante el BMW-Sauber de Nick Heidfeld. Dicen que él no tuvo la culpa. Pero el efecto Ribeiro siempre planeó sobre el suceso.

 

 

1996: Increíble ganador en la carrera más caótica 

Antes del GP de Móanco F1 de 1996, nadie daba un duro -amigo Millennial, ésa era la moneda en España antes del Euro- por un tal Olivier Pannis. El francés jamás había ganado una carrera y nada hacía presagiar que lo hiciera en el trazado más complicado y técnico del calendario. Sin embargo, los juguetones duendes del Principado se aliaron con la cambiante climatología y encumbraron a la gloria al francés de Toyota. La carrera se fue tragando uno tras otro a todos los rivales.

 

 

Problemas mecánicos, leñazos y todo tipo de de los rivales le dejaron el camino libre. Solo cruzaron la meta 4 coches, aunque los finlandeses Salo y Hakkinen se clasificaron quinto y sexto, de los 26 que tomaron la salida. Y el primero de ellos, el Ligier-Mugen-Honda JS43 número 10 de Pannis. Todavía se sigue preguntando cómo llegó a subirse al primer cajón del podio tras arrancar el 14º. Nosotros, también. Evidentemente, jamás repitió esa heroicidad.

 

2006: Kimi y su yate

Ya sabes la devoción que tenemos por las Raikkonadas de Kimi. Pues en el GP de Mónaco F1 de 2006 nos deleitó con una de las más auténticas. Iceman casi se derrite al ver que su McLaren-Mercedes MP4-21 comenzó a arder en la vuelta 50. Tuvo que retirarse, pero no regresó al box.

 

 

Como llevaba un cabreo de mil demonios, se marchó directamente a su yate. Allí le esperaba una buena compañía y unos refrescos. No digas que este tipo, admirador de James Hunt, no es auténtico y genial. Cuanto le echaremos de menos el día que se retire.

 

 

 

Bueno, aquí finalizan los 7 hechos insólitos que solo han sucedido en el GP de Mónaco F1.

Imagen portada: Formula1.com 

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