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Se cumplen 25 años del Mundial de F1 de Nigel Mansell: sus gestas

Un cuarto de siglo después de su título logrado con 39 años, Nigel Mansell sigue demostrando que los tuvo como cocos.

Imagen de perfil de Javier Prieto
Mansell, se coronó en 1992

El 16 de agosto de 1992  tras terminar segundo en el GP de Hungría 1992, Nigel Mansell se proclamó ¡por fin! Campeón del Mundo de F1. Después de quedar segundo de la general en  1986, 1987 y 1991 parecía que nunca alcanzaría la gloria. Pero su talento y perverancia le permitieron hacer realidad su sueño a los 39 años de edad. El 'León Británico', que los tenía como cocos en la pista, firmó un puñado de actuaciones memorables que hoy recordamos a modo de homenaje.

 

Nigel Mansell, con un par

 

Te avisamos que tiene unas cuantas porque protagonizó algunas de las mejores carreras, batallas, remontadas adelantamientos de la especialidad. Sin embargo, su única corona y tres subcampeonatos no hacen justicia a uno de los pilotos más rápidos de la Categoría Reina. Muchos pensamos que este deporte le debe unos cuantos títulos que tendría en el bolsillo, si no hubiera sido por su mala suerte y algunas cagadas propias.

 

 

Dentro de la pista, Nigel Mansell tenía un talento descomunal para ir muy deprisa y pelear como una fiera. De hecho, jamás levantaba el pie ni rehuía el cuerpo a cuerpo. Era un valiente gladiador enfundado en un mono y conduciendo un bólido.

Pero al margen de sus virtudes automovilísticas, destacaba por una capacidad de sacrificio y lucha in-i-gua-la-bles. Jamás se rindió, superando todas las adversidades con las que se topó en la vida. Penurias económicas y mecánicas, accidentes, lesiones y algunos fallos de conducción propios, jalonan la trayectoria de un corredor hecho a sí mismo.

 

 

La voluntad de vencer y la fe en sí mismo, apoyado en su fiel esposa Rosanne, le llevaron a la cima del Gran Circo. Disfruta con este relato sobre el estelar paso de Nigel Mansell por el Olimpo de la Velocidad.

 

Primeros pasos

Siendo muy joven, el bigotudo británico dejó su puesto de trabajo de ingeniero aeroespacial en Lucas Engineering. Sabía que su sitio estaba en las carreras de coches. Aquella decisión, en una persona de origen humilde y sin contactos en el mundillo de la gasolina, parecía una locura. Fue una apuesta al todo o nada, arrastrado por la pasión que sentía por la velocidad. Hay que estar muuuuy seguro de uno mismo para actuar así.

 

Mansell 1980 Silverstone F2

 

Ya había ganado varios campeonatos nacionales de karts, cuando en 1976 dio el salto a la Fórmula Ford. En su primer año se llevó 6 de las 9 pruebas que disputó. y en el segundo demostró 'cómo los tiene'.

Sufrió un gravísimo accidente en Brands Hatch que lo mandó al hospital con el cuello roto y a punto de quedarse tetrapléjico. A pesar de su estado de salud, se escapó de la vigilancia médica para disputar la carrera. Solo sería campeón si en la última parada del curso firmaba la pole, vuelta rápida y victoria. Y lo consiguió.

 

Nigel Masell March 1979

 

Después de ese éxito, militó en la Fórmula 3000 entre 1978 y 1980. Allí demostró ser un corredor muy veloz, aunque algo inconsistente por sus múltiples hosti**os. Uno de ellos le produjo la rotura de varias vértebras.

A pesar de ello, Colin Champan, dueño de la escudería Lotus en aquellos tiempos, se dio cuenta de que el chaval tenía muuucho talento y un par de...

 

mansell chapman

 

Le organizó una prueba en la que Nigel Mansell pilotó como los ángeles pero forrado de calmantes para soportar los dolores del piñazo anterior. Inmediatamente fue contratado.

 

Debut en la F1 con Lotus

Se estrenó en la F1 en el GP de Austria 1980, disputado el 17 de agosto en el Circuito de Österreichring (Red Bull Ring) con un abandono causado por una fuga de combustible que le abrasó la espalda a Nigel Mansell.

 

 

A pesar de las quemaduras de primer y segundo grado que padeció, estaba tan contento con su debut que no le dio importancia a las heridas.

 

Mansell Lotus 1980

 

Ya en 1981, tan solo seis citas después de su aterrizaje en la F1, sumó sus primeros puntos en el GP Bélgica celebrado en el Autódromo de Zolder. Sin embargo, la falta de competitividad de los monoplazas negros no le permitieron brillar ni en ése ni en el resto de certámenes sentado en un Lotus.

 

 

 

Grandes actuaciones truncadas por averías y accidentes fueron la tónica general en su paso por el equipo de Chapman entre 1980 y 1984. Por cierto, su contrato con la escudería británica le convirtió en millonario y se acabaron las apreturas económicas.

 

 

Williams, su escudería fetiche

En 1985 fichó por la escudería de Grove con la que consiguió su primera victoria en la F1 después de 72 pruebas. Sucedió en el GP de Europa 1985 disputado en Brands Hatch, escenario unos años antes de un porrazo que casi le manda al otro barrio. En la siguiente cita, el GP de Sudáfrica, (Kyalami), repitió éxito. Ya era una estrella reconocida por adversarios, periodistas y aficionados.

 

 

Una temporada más tarde (1986) obtuvo cinco victorias en Bélgica, Canadá, Francia, Gran Bretaña y Portugal que solo le sirvieron para ser subcampeón, el primero de los perdedores.

 

 

Las peleas con su compi Piquet beneficiaron a Alain Prost que se llevó el gato al agua. Del curso de 1986 recordamos su derrota por 0,014 segundos frente a Ayrton Senna en el GP España de Jerez, una de las llegadas más ajustadas de todos los tiempos.

 

 

 

En la última parada del certamen, el GP de Australia 1986 un reventón en la recta de meta a 300 km/h cuando restaban pocas vueltas para acabar, le apartó del éxito.  

 

 

Un año más tarde, y a pesar de triunfar en San Marino, Francia, Gran Bretaña, Austria, España y México, volvió a quedarse a las puertas de la gloria. Cuatro averías y algún error de pilotaje como en Spa lo impidieron.

 

 

No obstante,  nos dejó para siempre su épico triunfo en Silverstone 1987. Recuperó 30 segundos a Piquet en las últimas 30 vueltas y batiendo el récord de la pista 15 veces seguidas, para ponerse primero a falta de dos giros. Pocas gestas se han logrado como esa en un circuito. Aquello fue el delirio, con invasión de pista incluida por parte de sus alucinados compatriotas.

 


Debido a la pérdida de los motores Honda, reemplazados por los patéticos Judd en Williams, el certamen de 1988 fue un desastre. De allí salió pitando cuando Enzo Ferrari le regaló un F40 para que se uniera a La Scuderia. Con los bólidos rojos apenas sumó tres victorias entre 1989 y 1990, por lo que regresó a Williams. 

 

 

De su época en Maranello, al margen de su debut con victoria en Brasil nos quedamos con su increíble victoria en Hungría 1989 desde el 12º puesto. Menudo adelantamiento que le pegó a nuestro ídolo Senna. Desde entonces aquel sector del Hungaroring se conoce como 'Las Eses de Mansell', en honor a su maniobra.

 

 

Tampoco te pierdas esta pasada que le pegó a Gerhard Berger en México 1990.

 

 

De regreso a Williams, vivió su particular Día de la Marmota en 1991. Y es que a pesar de ganar en Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y España, fue segundo por tercera vez en el Mundial. 

 

 

Otra vez los problemas en su monoplaza, unidos a la regularidad de Senna, le dejaron compuesto y sin novia. Aquello parecía cosa de brujas. Tenía una maldición encima que le impedía alzarse con la corona. Aunque parezca increíble, se retiró en la última vuelta de la postrera prueba, el GP de Canadá 1991, por un fallo eléctrico. Mira las imágenes y flipa con el cenizo de Nigel Mansell.

 

 

Sin embargo, en 1992 se obró el milagro. A lomos del imbatible Wiliams FW14B, fue el mejor en 9 Grandes Premios y por fin se alzó con su ansiado título cuando ya tenía ¡39 añazos!

 

 

Hizo realidad su sueño el 16 de agosto, al terminar segundo por detrás de Ayrto Senna en el GP Hungría 1992. 

 

 

Al año siguiente se marcho a la Indy donde se llevó a la primera el Campeonato Estadounidense.

 

 

Regresó al Gran Circo en 1994 con Williams. Se anotó su última victoria en el GP Australia 1993 que también fue su despedida del equipo inglés. 

 

 

Dijo adiós a la F1 al volante del McLaren MP4/10B en el GP España 1995.

 

 

Durante 15 temporadas, Nigel Mansell compitió en 187 Grandes Premios, sellando 31 victorias, 59 podios, 32 poles, 30 vueltas rápidas. Y como ya sabes se coronó en 1992 y  fue subcampeón en 1986, 1987 y 1991.

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