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Prueba del Ford Fiesta ST 2018: diversión a tres cilindros

¿Crees que el ‘downsizing’ se nos ha ido de las manos? Yo también. Aquí tienes la excepción que lo confirma.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Ford Fiesta ST 2018

Si te estás planteando comprar un coche nuevo, lee primero esta prueba del Ford Fiesta ST 2018. Puede ser una buena alternativa si necesitas algo con lo que puedas moverte por la ciudad sin arruinarte en el intento con la tranquilidad de saber que no te provocará una profunda depresión al subir a tu puerto de montaña favorito. Y es que todavía quedan fabricantes dispuestos a lanzar juguetitos de lo más interesantes... y hoy te traigo el que se convertirá en la maldita referencia. Y, si necesitas un resumen para no dedicarme ni un sólo minuto de tu tiempo, es éste: cómpratelo. Maldita sea. 

 

Prueba del Ford Fiesta ST 2018: adaptándose a los nuevos tiempos

Hyundai prepara un rival N para el Ford Fiesta ST

A estas alturas ya deberías conocer todos los datos que de verdad importan del nuevo Ford Fiesta ST pero, por si hubiera alguien lo suficientemente perdido, haré un breve repaso: la variante más interesante -obviamente- de la séptima generación del compacto creado por la firma del óvalo está a punto de aterrizar en el mercado con una imagen relativamente discreta que no atraerá hacia sí las miradas de todos los viandantes, como sí sucede con el Focus RS de esta prueba. Pocos son los detalles que delatan su especial condición y, gracias a lo fácil que resulta hoy en día disfrazar de lobo a un inocente corderito, nadie sabrá lo que tienes entre manos. Salvo que tú quieras demostrárselo, claro. 

 

 

Bajo el capó delantero de este Ford Fiesta tan especial destinado a ser el rival natural de cohetes como el Volkswagen Polo GTI 2017 o el próximo Cupra Ibiza late una mecánica EcoBoost de nueva factura que, por muy sorprendente que pueda parecer, recurre a una arquitectura de tres cilindros y 1,5 litros. ¿Aún no has levantado las cejas? Espera: en situaciones de baja carga, su motor podrá desconectar una de las cámaras con el objetivo de ahorrar combustible, mejorando los consumos y emisiones del modelo en un 11%. Estás flipando. Y te entiendo. Afortunadamente, la magia oscura del personal de Ford ha conseguido unas cifras sorprendentes: eroga 200 CV, 290 Nm de par máximo y puede completar el 0-100 en 6,5 segundos con una punta de 232 km/h. Mejor ahora, ¿eh? 

Pero en el Ford Fiesta ST 2018 de esta prueba los números no son tan importantes como las sensaciones que pueda transmitir al volante y, por eso, los diseñadores de la marca de coches yanqui han puesto bastante cariño en mejorar su comportamiento dinámico gracias a la introducción de elementos como un nuevo diferencial de deslizamiento limitado firmado por Quaife para reducir las pérdidas de motricidad en los giros más salvajes, un nuevo esquema de suspensión trasero que reduce la deformación de sus componentes bajo las fuerzas propias de una curva, distintos modos de conducción para adaptar su carácter a cada situación, unos neumáticos Michelin Sport Cup diseñados específicamente para este juguetito y un maldito ‘launch control’ para poder salir disparado sin que las ruedas giren por encima de sus posibilidades. Estás salivando. Te entiendo. 

 

 

Prueba del Ford Fiesta ST 2018: ¡al volante!

Recibir una invitación para formar parte del reducido grupo de periodistas que podría poner a prueba el Ford Fiesta ST 2018 no es algo que ocurra todos los días y, por ello, no tardé ni 10 minutos en responder a la misma presentándome en el edificio de oficinas de la firma con la maleta preparada. Tras hacerme caer en la cuenta de que el viaje tendría lugar dos semanas más tarde, volví a mi casa para empezar a pensar en la suerte que tuve... y en que tengo que empezar a leer los correos con más calma. ¿El escenario elegido para hacer este test? Las instalaciones que tiene la firma en la localidad belga de Lommel, con toda clase de pistas y varios vehículos en desarrollo a los que no pudimos acercarnos bajo amenaza de muerte. Vale, no era para tanto. Pero cuando traté de echar un vistazo más detallado del Focus 2018 que vi rodando por allí noté en mi frente un punto rojo. Y no soy hindú. 

 

Ford Fiesta ST 2018

 

Tras escuchar una buena explicación del Ford Fiesta ST 2018 que íbamos a probar, de los distintos circuitos por los que rodaríamos con él y de lo que podrían hacer con nuestras extremidades si alguien se ponía el coche de sombrero, por fin llegó el momento de tener una primera toma de contacto con el nuevo Fiesta ST... desde el asiento del copiloto. Al volante se colocó un piloto de pruebas de cuyo nombre no quiero acordarme que, después de un cordial saludo, me preguntó si era miedoso. "No. Claro que no", respondí. "Vale, pues allá vamos". El ritmo al que el perturbado experimentado piloto de pruebas me llevó por el trazado elegido me pareció tan salvaje que por momentos creí que se trataba de una broma: "es imposible que esto vaya así de bien", me dije. Justo antes de llegar a una horquilla derrapando tan exageradamente que la primera parte del vehículo que entró en ella fue la trasera. Tres vueltas más tarde llegamos al punto de inicio y por fin me tocaría a mí experimentar de primera mano todo lo visto desde el asiento derecho. Oh, sí. 

Prueba del Ford Fiesta 1.0 de 125 CV

Lo primero que hice fue probar el ‘launch control’ del nuevo Fiesta ST 2018 aprovechando que a mi lado estaba montado uno de los ingenieros que lo puso a punto junto a los distintos modos de conducción -Normal, Sport y Race-. "Actívalo, acelera a tope y suelta el embrague como si fuera un botón de dos posiciones. Hemos conseguido algo prodigioso". Cinco segundos manteniendo mis ojos clavados en los suyos me dejaron claro que no estaba de coña y decidí intentar dejarle en ridículo: ahí fuera había una temperatura de un grado negativo, el sol llevaba poco tiempo azotando y la humedad del ambiente invitaba a todo salvo a poner a prueba la capacidad de tracción de ningún coche. Arrancamos. El coche empieza a coger velocidad sin perder prácticamente nada de agarre y no puedo evitar sonreír mientas le digo "you´ve done a god job, mate. You´ve done a good job". 

Por una carambola del destino, el programa de pruebas me permitió dar seis vueltas seguidas a la pista con dos Fiestas distintos. El primero traía consigo el diferencial Quaife... y el segundo, no. Desde el primer momento me dejó sorprendido el espectacular empuje del pequeño bloque de tres cilindros que, gracias al trabajo realizado en su sistema de escape, emite un sonido sorprendentemente atractivo. El tacto de la dirección -la más rápida jamás instalada en un modelo de la marca-, frenos y cambio hacen que cada curva sea una experiencia y, con una rapidez mucho mayor de la que esperaba, empiezo a encontrarme lo suficientemente cómodo como para buscarle las cosquillas: su comportamiento es noble, juguetón y previsible. El morro entra con decisión a todos los giros y la trasera sólo se insinúa cuando se lo pides, ayudándote con ello a redondear las trazadas con una precisión indescriptible. "Es mejor que el ST200 que probamos el año pasado", pienso. Y no puedo evitar sonreír. 

 

Ford Fiesta ST 2018

 

Antes de que pueda darme cuenta mi acompañante me dice que la prueba del nuevo Ford Fiesta ST ha terminado y, mientras me bajo de él y lo observo, no puedo dejar de confirmar lo que he pensado siempre: a la hora de darle forma al chasis de un compacto deportivo, esta gente sabe hacer las cosas. El sucesor del utilitario más impresionante de los últimos años ha llegado para volver a empujar los límites. Y pocos serán quienes puedan hacerle sombra. Gracias, damas y caballeros de Ford. El mundo necesita coches así. Y yo ahora necesito dinero. ¡Ay!

 

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