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Prueba Land Rover Defender Ares Design: ¡475 CV de pura locura!

Hundir el pedal derecho es viajar a otra dimensión.

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Una dimensión dónde la parte sensata del cerebro no tiene cabida. Cuando se me puso a tiro la prueba del Land Rover Defender Ares Design, una mole de 2,3 toneladas y un V8 sobrealimentado de 475 CV, no me lo pensé ni un momento: es una de esas oportunidades que no se puede dejar escapar. Una locura con ruedas cuya existencia es solamente una cuestión de echarle valor a la vida. Fin.

No tiene ni pies ni cabeza, y te aseguro que no importa lo más mínimo. El Land Rover Defender es un mito y tras su adiós de la cadena de producción (con la salvedad del Land Rover Defender Works V8) parece que cada vez más personas están optando por modificarlo y hacerlo todavía más espectacular, todavía más robusto. Y es que se está convirtiendo en una alternativa al Mercedes Clase G y este Land Rover Defender Ares Design es el mejor ejemplo.

 

 

Estéticamente, este Land Rover Defender V8 es brillante, imponente, absolutamente brutal. Su único objetivo es intimidar, aquí la aerodinámica o el peso no importan lo más mínimo. La suspensión elevada, el kit estético y numerosas piezas en fibra de carbono y en metal consiguen crear una estética que me recuerda al Land Rover Defender de James Bond. Me dan la llave y toca ‘escalar’ hasta su habitáculo: un proceso, por cierto, que me recuerda mucho al que realicé en la prueba del Mercedes G500 4x4 al cuadrado, hace ya unos meses.

 

Prueba Land Rover Defender Ares Design: un habitáculo minúsculo

Si bien el Mercedes es un coche bastante pequeño por dentro, el Land Rover todavía es más extraño. El puesto de conducción es muy estrecho y muy situado en el extremo del coche: ‘la típica frase de estar sentado en la ventanilla’. Tienes la puerta pegada por un lado y el túnel de transmisión por el otro. Te da la sensación de estar casi fuera del coche. El habitáculo está meticulosamente cuidado con los mejores materiales: cuero de una calidad alucinante, fibra de carbono, metal. ¡El volante es una obra de arte! Todo al nivel de un especialista como Ares Design.

 

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Pero la verdadera obra de arte está a punto de mostrarme su cara más amable. Giro la llave y, tras una dura batalla del motor de arranque, durante unos segundos interminables, el gigantesco propulsor V8 cobra vida con un sonido abrumador. Todo el interior se inunda de su borboteo y es imposible no lucir una sonrisa pícara en la cara. Si no lo haces es que no te corre sangre gasolina por las venas. 

Los chicos de Ares Design han tomado como base el motor V8 de 4,5 litros original del Range Rover de 1996 y lo han modificado por completo: la versión atmosférica genera 286 CV de potencia, pero la que tengo bajo mis manos, gracias a un compresor, alcanza los 475 CV. ¡Serious Business! Los cambios afectan a muchos elementos del coche, como la suspensión, firmada por JE Motor Works y con amortiguadores Fox, o los frenos.

 

 

Confieso que empiezo con mucha prudencia. Su precio ronda los 250.000 euros y desde el minuto cero me doy cuenta que la dirección no gira y los frenos prácticamente no frenan, pese a contar con nuevo sistema de frenos firmado por AP Racing, con unos gigantescos discos de freno de 362 y pinzas de seis pistones. Da miedo tener semejante bomba bajo el pedal derecho y no tener la total confianza de que el coche va a responder cómo tu esperas.

 

Prueba Land Rover Defender Ares Design: ¿inconducible?

Encaro los primeros metros y el refinamiento no es uno de sus puntos fuertes. Los gigantescos neumáticos mixtos y una suspensión algo más dura crean un traqueteo constante y que genera poca confianza: lo confieso, creo que es el coche más delicado que he conducido en mi vida y estoy empezando a temer lo que puede pasar cuando llegue la primera curva.

No obstante, al final tampoco es tan dramático. La dirección es de la vieja escuela y me recuerda al del Nissan Terrano que tenemos en casa. No transmite nada, es más impreciso que un chimpancé operando a corazón abierto, pero al final, gira. Durante los primeros cientos de metros, en carretera abierta, confieso que no paso de 50 km/h. La postura de conducción también es muy peculiar y cuesta hacerse con él: los pedales deportivos también tienen su cosa, ya que están muy pegados y el hueco para los pies es escaso. ¡Menudo reto de coche!

 

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No obstante, como os decía, poco a poco voy tomando confianza. Frente a mi llega la primera recta suficientemente larga: es el momento. Agarro el volante con toda la fuerza del mundo para que no decida ir a la suya y no me lo pienso: hundo el pedal derecho hasta la moqueta. En ese momento el cambio automático reduce un par de marchas y el sonido y la locura se desata. La fuerza es brutal, los 600 Nm de par te pegan al asiento con furia y el sonido es digno de una película de terror. ¡Pero qué es esto!

Es probablemente el artefacto más loco que he conducido en mi vida. El sonido parece de la Nascar (así sería un Land Rover Defender de la Nascar) y más que una pegada brutal, sientes un torrente de fuerza imparable. Te sientes poderoso, invencible. Me dan ganas de girar 90 grados y tomar el primer campo de maíz para cruzarlo de punta a punta dando saltos. Es como un caballo desbocado. 

Soy sincero: no me imagino realizando un viaje de 300 km con este Land Rover Defender Ares Design. Es exigente en cada movimiento y pese a tomar algo más de confianza, sigo tomando las curvas con una precaución tremenda. Los frenos tienen un tacto muy gomoso y tienes que hundir el pie para que notes un poder de frenada importante. Por supuesto, su tamaño, su peso y su altura al suelo hace que cada curva se convierta en un reto: balancea más de la cuenta y tienes plena conciencia que si entras algo más fuerte de lo debido, te vas a comer la curva: aquí los neumáticos tampoco ayudan.

 

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Pero da igual: da igual que no gire, que no frene y que sea incómodo, da igual todo. Cada vez que hundes el pedal derecho hasta la moqueta estás ganando años de vida, estás ganando felicidad. Su imagen es absolutamente brutal, intimidante y estoy seguro que muchos millonarios se van a interesar por este concepto tan alucinante. Solamente se van a fabricar 53 unidades del Land Rover Defender Ares Design y ni no necesitas tanto poderío y solamente buscas un estética para intimidar, también podrás comprarlo con un motor V8 atmosférico de 286 CV. 

Pero hazme caso: si te puedes comprar algo así, necesitas tener todo el poderío disponible. Creo que podría convertirse en mi coche de diario para ir de casa al Casino de Mónaco todos los días, con algunas escapadas a los Alpes o a las dunas del Desierto del Sahara. Eso sí, siempre que no tengas que hacer muchas curvas con él, en ese caso, tu esperanza de vida se puede reducir dramáticamente.

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