Prueba del Toyota Supra con cambio manual: ahora sí que merece la pena

El Toyota Supra de la actual generación A90 siempre ha sido un buen deportivo, a pesar de las críticas de quienes no aceptan que tenga partes de BMW. Aun así, le faltaba algo: un cambio manual que ya ha recibido y que lo convierte en un coche aún mejor.
Hoy en día hay coches para todos, ¿o no? Hay coches térmicos, híbridos, eléctricos, con tracción trasera, tracción delantera, tracción total, SUVs urbanos, SUV medianos, SUV grandes… Pero ¿hay coches para puristas? Cada vez son menos frecuentes, por desgracia, pero el Toyota Supra manual de esta prueba deja claro que todavía hay algo de esperanza.
Para cualquier fan de los coches japoneses, decir Toyota Supra es decir una clase de palabras mágicas. Al decirlas, se suelen evocar recuerdos de la unidad V12 Top Secret de “Smokey” Nagata, de aquel coche naranja de The Fast and the Furious (cuando la historia iba de coches y no de ‘Los Vengadores’ al volante) o del coche que conducías con 7 años en Need for Speed: Underground.
Puede haber muchas cosas con las que relaciones a este modelo, pero seguro que hay algo en común en todas ellas: se trata de un Supra A80 de los años 90, uno de los deportivos japoneses más laureados de la historia. Es, junto al Nissan Skyline GT-R, uno de los pesos pesados del universo JDM, lo que ha perjudicado en cierto modo al coche que hoy me acompaña.
Cuando Toyota decidió traer de vuelta este modelo en 2019, hubo mucha emoción y rechazo entre los amantes de este deportivo. La razón no era otra que la colaboración con BMW para fabricarlo, con elementos como su motor proveniente de la marca alemana. Yo mismo fui algo escéptico al principio, pero es hora de valorar a este coche como se merece.
Diseño e interior del Supra manual
Aunque no sea un trabajo 100% ‘made in Toyota’, este me parece uno de los mejores deportivos que se pueden comprar. Su diseño sigue siendo espectacular y, aunque no es tan brutal como el del concept FT-1 que lo adelantaba hace ya 10 años, no se le pueden poner pegas. Bueno, quizás una: las tomas y salidas de aire falsas, que nunca me han convencido. Al menos las salidas de escape son reales...
Más allá de esto, el diseño del Supra me enamora a mí y a muchos que lo ven pasar, especialmente con la pintura satinada de la unidad de pruebas. La carrocería presenta unas formas musculosas y atractivas, así como un estilo que recuerda levemente al modelo de los años 90, pero que sigue un camino propio.
La pintura blanca exterior se combina con unas llantas negras de 19” entre las que resaltan las pinzas en color rojo de los frenos con discos ventilados. Es una combinación que me parece espectacular en el exterior, mientras que el habitáculo presenta un color camel que le sienta de maravilla. Este es uno de los puntos que más me atraen al subirme a este deportivo.
Diría que tengo sentimientos encontrados con el interior del Toyota Supra. Me gusta la instrumentación de 8,8” con el cuentarrevoluciones en relieve en la parte central, en lugar de ser una pantalla genérica. También me gustan los asientos, que agarran bien, aunque no sean lo mejor para los viajes largos. Ahora bien, hay detalles que no me terminan de gustar.
En general, el habitáculo se siente ‘muy BMW’ en su diseño y especialmente cuando manejas el sistema multimedia de la pantalla central, así como los típicos sonidos de aviso son los mismos que encuentras en un coche de la marca alemana. Por otro lado, el volante podría tener un diseño más atractivo y deportivo, pero es una preferencia personal.
Un motor seis cilindros de 340 CV y cambio manual
Sin duda, el interior no es mi parte preferida de este icono japonés, pero aquí sí está uno de mis elementos favoritos: una pequeña palanca de cambios. Junto al motor seis cilindros turbo de 3 litros del Toyota Supra se puede contar ahora con un cambio manual de seis relaciones. ¡Ya era hora!
Es de esta forma como puedes manejar los 340 CV y 400 Nm de par que ofrece esta versión y que se envían al tren trasero. El cambio automático es más cómodo y va muy bien, así como siempre ofrecerá unos cambios más rápidos. Aun así, la caja manual mejora mucho la experiencia al volante.
Prueba del Toyota Supra manual: ¿se conduce mejor que el automático?

Con un paso de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos y 250 km/h de velocidad máxima, este nunca ha sido un coche lento y tampoco lo era en la versión automática de 258 CV que pude probar hace unos años (con misma velocidad punta y una aceleración 0-100 km/h en 5,2 segundos). Ahora bien, ahora es un coche mucho mejor.
Si bien ambos modelos cuentan con buenos motores, el propulsor BMW B58 que monta este Supra manual es uno de los mejores de la marca alemana. Sí, habría estado bien que la marca japonesa utilizara un motor propio, pero no puedes ponerle pegas a esta mecánica de seis cilindros en línea.
De entrada, su sonido es muy atractivo, pero lo realmente adictivo es su funcionamiento. Es un propulsor suave, pero que mueve el coche con soltura incluso en un rango más bajo de revoluciones. Puedes estirarlo hasta unas 6.000 rpm, pero en torno a 3.500-4.000 rpm es donde ofrece su mejor respuesta.

Así, no cabe duda de que los 340 CV son más que suficientes para mover con energía los algo más de 1.400 kg del deportivo de Toyota, mientras que a esto se suma el punto estrella de la experiencia de conducir el Supra manual: el cambio.
La palanca es pequeña, está en una buena posición y, como buen coche japonés, los recorridos son cortos y directos. Se trata de un cambio que transmite una sensación muy satisfactoria y que aporta más vida a una conducción que ya era atractiva con el cambio automático. Además, no es un cambio manual cualquiera, ya que se trata de la transmisión iMT.
Sus siglas significan Intelligent Manual Transmission y se traducen en un software que permite que esta transmisión manual ofrezca un comportamiento deportivo y la mejor respuesta en todo momento. Es así al subir de marcha, pero también al reducir, donde el coche hace automáticamente un ‘punta-tacón’ que te coloca en las revoluciones exactas. También lo puedes desactivar, claro.

Esto te permite pasarlo aún mejor en cualquier carretera de curvas, pero aquí tienen que ver también otros factores. Por ejemplo, la dirección, muy directa y con el peso justo. No es demasiado incómoda para el día a día ni muy blanda para lo que es un deportivo. Podría ser más comunicativa, eso sí, pero tampoco decepciona.
¿Y qué decir de la suspensión? No tiene un tarado duro, sino más bien equilibrado, lo que permite que este sea un coche también adecuado para la conducción en el mundo real. En carreteras bacheadas no te vas a quedar sin espalda, pero en curvas tampoco sentirás un descontrol. Hay algo de balanceo y el agarre se puede perder un poco en el eje trasero, pero no cunde el pánico.
En cuanto el eje posterior se quiere deslizar un poco, la electrónica entra en acción para mantenerte en posición, pero no llega a ser demasiado intrusiva. También puedes deshacerte de ella, lo que no quiere decir que se vaya a producir un desastre asegurado. Aunque la zaga quiera moverse un poco, no notas cambios extraños de peso que te hagan perder la estabilidad.
Sea como fuere, no hay que llegar a este punto para disfrutar de lo que es conducir el Toyota Supra manual. Dentro de lo que suelen transmitir los coches nuevos, es uno de los deportivos más disfrutables del momento y lo es aún más con este cambio manual, que es la clave que le faltaba.
Es con esta configuración donde tendrás una experiencia aún más emocionante en un coche que ya era muy disfrutable y que te permite pasarlo bien mientras que te transmite confianza. Y esto, sin que deje de ser un coche adecuado para un uso normal, con unos consumos que se te irán a unos 10 litros a los 100 km en esta variante no automática.

¿Cuánto me puede costar?
En estos momentos, el precio del Toyota Supra manual parte de 78.199 euros para la versión Performance. Puede parecer mucho, pero su ‘hermano’ BMW Z4 M40i de 340 CV, arranca en 79.200 euros y no ofrece las mismas sensaciones. Otra alternativa puede ser el Alpine A110, pero parte de 67.800 euros en su versión convencional de 252 CV.
En cualquier caso, no hablamos de un coche que se pueda comprar cualquier persona, pero el Supra nunca lo fue (más baratos y humildes eran coches como el Celica). Además, se trata de uno de los últimos de su clase, ya que encontrar un coche así en 2024 es casi imposible. Si quieres un deportivo con cambio manual y una muy buena mecánica térmica, pocas opciones mejores vas a encontrar.
Nuestro veredicto
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Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor

