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Prueba: Toyota Yaris 2017

Un restyling 'intenso'

Imagen de perfil de Luis Guisado

Tras haber probado el nuevo Toyota Yaris 2017 la sensación que tengo es que se trata de uno de los modelos más equilibrados de la gama. Quizá no tiene motores tan interesantes como los del Volkswagen Polo (el nuevo llegará en Frankfurt 2017), ni el comportamiento dinámico de un Seat Ibiza (prueba). Pero en general lo que hace lo hace muy bien, que es lo mismo que se puede ir diciendo desde que apareció este modelo allá por 1999.

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El Toyota Yaris 2017 cuenta con tres motores, todos de gasolina (el diésel desapareció por completo hace un par de años): un 1.0 de 70 CV, un 1.5 de 111 y la niña bonita: el Toyota Yaris Hybrid con 100 CV, que no cambia demasiado en cuanto a mecánica, pero sí que han trabajado en la mejora de los valores NVH (ruido y vibración).

Toyota Yaris 2017

¿Y se nota ? La verdad es que durante la prueba del Yaris híbrido no sentí demasiada diferencia con respecto al modelo que se lanzó en 2015. Quizá tienes algo más de silencio cuando circulas a velocidad contenida, pero lo cierto es que cuando necesitas algo más de fuerza, el cambio por engranaje planetario sigue haciendo al motor que se revolucione demasiado y eso es complicado de evitar. Aun así, los ingenieros han modificado elementos como el subchasis o los anclajes del motor para que el habitáculo quede algo más protegido, lo que es de agradecer.

Prueba del Toyota Yaris 1.5

Por potencia, en la parte de arriba de la gama se sitúa el Yaris 1.5. Sustituye al anterior 1.33 y ahora, aparte de mayor cilindrada, consume menos, tiene más caballos y más par: 111 CV y 136 Nm. Este nuevo bloque tiene algunas cosas que molan, como por ejemplo que tiene una nueva cámara de combustión y nuevos pistones que permiten una combustión más rápida (además de una mayor relación de compresión) y un sistema de reglaje variable de las válvulas de admisión que permite pasar del ciclo Otto al Atkinson en un santiamén. Esto traducido quiere decir que en admisión el cierre de la válvula se retrasa, por lo que se reduce la fase de compresión y se reducen las pérdidas de bombeo. A la vez, se puede vover rápidamente al ciclo Otto para funcionar mejor a plena carga.

¿Y qué quiere decir exactamente? Que funcionamiento es suave, lineal y progresivo. Por debajo de las 2.000 rpm no encuentras demasiado, pero a partir de ahí sube con ganas hasta la zona de las 6.000 rpm. Sus desarrollos están bien escogidos, con una sexta de 20 km/h que te permite rodar a 120 girando a 3.000 rpm, por lo que contienes la rumorosidad y el consumo.

Pero la zona alta del cuentavueltas no es el terreno del Toyota Yaris 2017, y menos con el motor 1.5 de esta prueba: para eso está el Toyota Yaris GRMN que, según me confesó alguien del equipo de Toyota, seguramente estará por encima de los 210 CV y llevará un diferencial autoblocante que, es de agradecer, será completamente mecánico.

Toyota Yaris con 210 CV

Volviendo a la prueba del Toyota Yaris 1.5, los recorridos urbanos e interurbanos están 'chupados' para él; te permite moverte con soltura en cualquier tipo de situación, ya sea en el atasco del día a día o en un trayecto algo más largo por autopista.

El Yaris 1.5 puede montar una caja CVT y una manual. Personalmente huyo de los convertidores de par como de los discos de Leticia Sabater, así que pedí de rodillas a la gente de Toyota que me dejaran un manual. Y lo conseguí.

Con un accionamiento preciso y sin complicaciones, la única pega la he encontrado en el pedal del embrague, con un tacto demasiado blando y artificial. Supongo que tras un buen rato en atasco uno lo agradecerá, pero lo cierto es que tanto el punto de enganche de la marcha como la excesiva suavidad no facilitan unas arrancadas suaves, al menos al principio.

Durante la prueba del Yaris por carreteras holandesas me sorprendido para bien la manera en la que se mueve por zonas en las que necesitas una buena puesta a punto. A velocidades de autopista se contienen bien los movimientos de la carrocería si atraviesas una zona de badenes o juntas. En curvas, más de lo mismo, con un eje trasero por eje de torsión que me ha parecido tan obediente como el delantero.

En cuanto a la dirección, el nuevo Yaris estrena un nuevo sistema que mejora la estabilidad lineal. Reconozco que no recuerdo/he encontrado diferencias con respecto al modelo anterior, pero me ha gustado tanto por asistencia (es eléctrica) como por precisión a cualquier velocidad.

En definitiva, a falta de poder probar el nuevo Toyota Yaris más tiempo en nuestras carreteras, el sabor de boca que me traigo es positivo. Lo que no está nada mal.

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