Audi TT RS 2016: diveRSión para tus manos y oídos

Queridos Reyes Magos: este año he sido muy bueno y sólo quiero que me traigáis un regalo...

... Y ese regalo tiene nombre y apellidos, Audi TT RS 2016. El nuevo modelo alemán llega al mercado este otoño con dos carrocerías, Audi TT RS Coupé 2016 y Audi TT RS Roadster 2016, y con unos precios que parten de los 79.900 y 82.910 euros, respectivamente. Y, después de probar este nuevo Audi TT RS 2016, hay una cosa que tengo clara: lo quiero. Sigue leyendo y te explico por qué.

En primer lugar, el nuevo RS llega como el más potente de la historia. La culpa la tiene su renovado corazón de 5 cilindros y 400 CV, que empuja -y mucho- y que además tiene un sonido bronco que enamora. Si a esto le sumas una estética continuista pero muy bonita y un mayor dinanismo, pues las cosas comienzan a estar claras. 

Empieza lo bueno: probando el Audi TT RS 2016

Antes de ponerte los dientes largos quiero contarte algunos secretos del nuevo Audi TT RS. El nuevo 2+2 de Ingolstadt esconde bajo su capó el bloque 2.5 TFSI de aluminio, que rinde 60 CV más que su predecesor y que pesa 26 kilos menos. Se pone a 100 en 3,7 segundos (3,9 en la versión cabrio) y alcanza una velocidad máxima de 280 km/h (siempre y cuando solicites en el momento de la compra que quiten el límite normal de 250). Aunque no sea un dato importante en este tipo de coche, su consumo oficial baja 0,3 l/100 km (8,2 y 8,3 litros). Una mecánica que viene asociada a la eficaz tracción quattro y al preciso cambio automático S tronic de 7 velocidades y doble embrague con levas en el volante.

En el apartado estético, el nuevo TT RS no es nada rupturista, ya que conserva la estética clásica made in TT. Eso sí, como el tipo chulito que es incorpora varios elementos que dejan claro que no se trata de un TT cualquiera: entradas de aire prominentes, parrilla Singleframe con un renovado diseño de panal de abeja, alerón trasero fijo (opcionalmente puede ser retráctil), dos grandes salidas de escape ovaladas, llantas de aleación de 19 pulgadas y cinco brazos (opcionalmente de 20), discos delanteros perforados e internamente ventilados de 370 milímetros con pinzas de ocho pistones con el logo RS pintadas en negro (opcionalmente en rojo) y discos traseros macizos de 310 milímetros. Otro aspecto destacado es que los pilotos traseros pueden usar por vez primera -de forma opcional- en un modelo Audi de serie la tecnología Matrix OLED (diodo emisor de luz orgánica). Por cierto, para la carrocería te aconsejo que elijas uno de los dos colores específicos RS, gris Nardo y rojo Montmeló.

¡Pero basta ya de hablar y vamos a conducir! Para la prueba de este Audi TT RS 2016 por los alrededores de la sierra norte de Madrid y el circuito madrileño del Jarama elijo la versión coupé. Con mi cuerpo bien apretadito en los asientos deportivos acciono el botón de arranque, que en este RS va integrado en el volante. Al igual que el interruptor del Audi drive select, que permite seleccionar los diferentes modos de conducción (comfort, auto, dynamic e individual) y que por vez primera en el TT RS también actúa sobre la tracción quattro. Estos modos de conducción también varían el comportamiento del cambio, la dirección, el motor y el escape. En modo Confort, el coche envía el 80% de la potencia a las ruedas del eje delantero, mientras que en Dynamic el reparto se queda en 50/50. No, en ningún caso puedes configurar al nuevo RS para que entregue todo su empuje atrás. Se siente.

Arranco y mis oídos se ponen más alerta que nunca: un atronador bramido sale de los prominentes escapes ovalados. Este ronquido puede acentuarse a través de un botón situado en la consola central -algo que hago al instante-: por un momento, el sonido me trae a la mente al R8... Bueno, la diversión ya se ha instalado en mis pabellones auditivos... Selecciono el modo dinámico y hundo mi pie: su par de 480 Nm entre 1.700 y 5.850 vueltas, y la relación peso/potencia de 3,6 kg/CV hacen que el coche tire con fuerza en todo momento. Aunque voy por la autopista tengo que ser cuidadoso con el acelerador para no pasarme... Ten en cuenta que, como te decía antes, el Audi TT RS 2016 es más potente (60 CV) y ligero (35 kg) que su antecesor (ahora pesa en vacío 1.440 kilogramos).

Llegan las curvas: ¿es rápido?

Mucho. Salgo de la autopista para subir un pequeño y estrecho puerto, y enseguida compruebo que el nuevo TT RS permite ir a ritmos endiabladamente veloces sin prácticamente ningún esfuerzo: el alemán es un coche disfrutón y sencillo de conducir, por lo que no hace falta ser un piloto para que te dibuje una sonrisa en la cara. Como puedes imaginar, su tracción total tiene mucho que ver en que puedas obtener prácticamente todo su potencial en prácticamente cualquier circunstancia, lo cual es un arma de doble filo: su chasis va tan bien que, una vez te has hecho a las nobles reacciones del coche -no hace cosas raras en ningún momento-, sentirás que el brutal motor de 400 CV que monta casi se le queda corto.

Y es que el chasis deportivo del RS -10 milímetros más bajo que el del resto de TT- cumple perfectamente su trabajo y transmite altas dosis de seguridad, algo que también pude comprobar durante las vueltas que di al circuito del Jarama. Precisamente, éste es el mejor sitio para probar los dos modos adicionales al normal que incluye el control de tracción: uno deportivo más permisivo, que permite hacer derrapadas controladas; y el último, completamente desconectado y sin ayudas. Por cierto, la suspensión puede ser de dos tipos: una normal que viene montada por defecto y otra magnética ajustable (Audi magnetic ride) a través del selector de modos de conducción, que mola bastante más. En modo Dynamic es increíblemente firme e incluso en Confort el coche se muestra charlatán: te cuenta absolutamente todos los detalles de la carretera por la que estés circulando -incluyendo los baches y agujeros, directos a tu columna-, lo cual es tremendamente bueno si te gusta conducir de verdad. Si no, siempre puedes comprarte un SUV. Sí, aciertas, estoy de cachondeo...

¿Cómo es por dentro?

En esta prueba del Audi TT RS también hay que hablar de su interior. Como en todo RS que se precie, la calidad de los materiales es espectacularmente alta y la deportividad se respira en multitud de detalles. Destaca especialmente el enorme cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, el Audi virtual cockpit, que muestra tres pantallas diferentes, una RS específica que da especial protagonismo al cuentarrevoluciones y a datos relativos a la presión de los neumáticos, el par e incluso las fuerzas G. El cuentavueltas también incluye un indicador de cambio de marcha. Si la transmisión S tronic de 7 velocidades funciona en modo manual, unos segmentos de color verde, naranja y rojo describen una secuencia a medida que aumentan las revoluciones. Justo antes de que el motor alcance su régimen de giro máximo, todo el gráfico parpadea en color rojo.

Y, para los frikis de la conducción deportiva existe incluso una app para el móvil que puede sincronizarse con el coche y que registra los tiempos por vuelta e incluso datos de telemetría en el circuito. Puede que no lo encuentres muy necesario, pero siempre está bien tenerlo. Por si acaso... El nuevo Audi TT RS tampoco se ha olvidado del infotainment e incluye de serie el sistema MMI Navegación plus con MMI touch, que incluye búsqueda sin texto y control de voz con reconocimiento de lenguaje natural, así como el modulo opcional de conexión online Audi connect y el punto de acceso Wi-Fi.

Lógicamente, la lista de extras disponibles es larga y puedes hacer de tu Audi TT RS 2016 un coche increíblemente equipado... y caro. Equipo de música de Bang & Olufsen, volante de alcántara, varios paquetes de cuero... 

¿Y el Roadster?

Por unos 3.000 euros adicionales puedes tener a tu disposición el Audi TT RS 2016 con techo un rígido que se esconde en 10 segundos y hasta velocidades de 50 km/h. Y es que, está claro, conducir a cielo abierto multiplica las sensaciones ofrecidas por un maquinón como éste. Vale, pesa 90 kg más que la versión Coupé, pero a la hora de la verdad prácticamente no se notan. Y exprimir el motor del coche para escucharlo sin ningún filtro es toda una gozada. Y, puestos a pedir un Regalo a los Reyes Magos, qué más da pedir un poquito más...

 

 

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