Good bye, Rolls-Royce Phantom VII

El Rolls-Royce Phantom VII deja de fabricarse para dar paso a la octava generación de uno los automóviles más lujosos del mundo. Phantom Coupé y Drophead Coupé también llegan a su fin con una colección exclusiva de 50 unidades.

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La desaparición del Rolls-Royce Phantom VII será un hecho a lo largo de este año. Según acaba de anunciar Torsten Müller-Ötvös, CEO de Rolls-Royce Motor Cars, esta joya de la corona dejará de producirse gradualmente a lo largo de 2016 como antesala de la llegada del Rolls-Royce Phantom VIII, un vehículo que promete ser “más contemporáneo, aún más atractivo, con innovaciones en materia de diseño y tecnologías de última generación”. Müller-Ötvös ha comunicado que los Rolls-Royce Phantom Coupé y Drophead Coupé también llegarán a su fin en el mes de noviembre: lo harán con una colección especial para cada modelo de solo 50 unidades “muy tentadoras” que llevarán el nombre de Phantom Zenith. Por su parte, la desaparición del Phantom VII vendrá precedida por el lanzamiento de algunas unidades de edición limitada que contarán con el mayor nivel de personalización conocido hasta la fecha.

Phantom Zenith: lo más de lo más

La exclusivísima colección Rolls-Royce Zenith es la forma que ha elegido la marca británica para despedir a los Rolls-Royce Phantom Coupé y Drophead Coupé. Según Giles Taylor, director de Diseño, “Zenith será el cénit, lo mejor de su clase, el estándar de calidad más alto que pueda conseguirse. Será la suma de las mejores características de los Phantom Coupé y Drophead Coupé, pero con algunas sorpresas. Esperamos que estos 50 espectaculares automóviles despierten una enorme expectación, ya que no volveremos a ver algo semejante”. Esta apuesta por el lujo en su máximo esplendor incluirá, entre otras delicatessen, una zona de recepción en la parte trasera, reposabrazos con imágenes grabadas con láser de los lugares de lanzamiento del 100EX (Villa D’Este, en Roma) y el 101EX (Ginebra), esferas Bespoke en el salpicadero, una versión muy especial de la icónica figura del Espíritu del Éxtasis y, como regalo final, una paleta de combinaciones de colores basadas en la historia de Rolls-Royce.

Rolls-Royce Phantom Zenith

Coincidiendo con este anuncio del fin del Phantom VII y de los Phantom Coupé y Drophead Coupé, la marca ya ha comenzado las pruebas de una nueva arquitectura fabricada íntegramente en aluminio que será la base de todos los modelos que salgan al mercado a partir de 2018.

Historia del Rolls-Royce Phantom VII

Pero antes de que la desaparición del Rolls-Royce Phantom VII sea un hecho vamos a hacer un repaso a su historia. La séptima generación del Phantom vio la luz en Goodwood en enero de 2003 para convertirse rápidamente en una piedra angular del renacimiento de Rolls-Royce Motor Cars. Durante los cinco años anteriores, diseñadores, ingenieros y artesanos de Rolls trabajaron con discreción para crear “un nuevo automóvil de bandera”.

A partir de 2005 se añadieron nuevas variantes del Phantom VII. Primero fue el Phantom Extended Wheelbase, con mayor distancia entre ejes, seguido en 2007 por el descapotable de lujo definitivo, el Phantom Drophead Coupé, y en 2008 por el Phantom Coupé, el sofisticado gran turismo. Hoy, cada Phantom que sale de la sede de Rolls-Royce en Goodwood está personalizado de alguna manera. Waterspeed, Aviator, Metropolitan, Maharajah y Serenity son los nombres de algunos Phantoms que forman parte de colecciones privadas en todo el mundo y que, por su carácter icónico, seguirán durante muchos años entre los Rolls-Royce más entrañables de la historia de la marca.

A lo largo de estos más de 13 años de vida, el Phantom VII ha sido todo un referente en la industria automovilística como sinónimo del lujo sobre ruedas. Ahora, solo queda esperar a la llegada del sucesor, el Rolls-Royce Phantom VIII, un cochazo que a buen seguro seguirá sin dejar indiferente a nadie.

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