Prueba del Mini John Cooper Works Cabrio 2016: abierto a la diversión

El Mini Cabrio más rápido ha llegado. Y no está nada mal...

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Texto: John Harrison

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No sólo existe el JCW: mira los demás Mini Cabrio 2016

Mmm, no. Pero están pegadas al nuevo Mini John Cooper Works Cabrio 2016, que gracias a su motor de cuatro cilindros turbo de 231 CV y 320 Nm de par que comparte con su hermano de techo cerrado, es el Mini Cabrio más rápido que puedes comprar. De hecho, las versiones actuales del Mini JCW son las más veloces que se han fabricado jamás. 

¿Cómo de rápido?

Pues lo suficiente como para hacer el 0-100 km/h en 6,6 segundos -6,5 pagas los casi 2.000 euros de más que cuesta la versión con cambio automático- y alcanzar una velocidad máxima de 242 km/h. Sí, la versión normal es algo más veloz, pero en realidad no notarías la diferencia salvo que los pongas uno al lado del otro para hacer alguna carrerita

¿Por qué es más lento el Cabrio?

El Mini John Cooper Works Cabrio 2016 es más lento que su hermano de techo cerrado por una razón muy sencilla: su peso. Para controlar la flexión de su carrocería cuando circula por carreteras sinuosas o con firme en mal estado, en Mini se han visto obligados -al igual que sucede con cualquier descapotable- a añadir algún que otro refuerzo, que añaden un total de 105 kg extras al conjunto. 

¿Y lo han logrado?

Pues... más o menos. La conducción no es todo lo espectacular que podría ser -algo que seguro mejoraría con la suspensión adaptativa EDC, disponible por 549,99 euros- y, cuando pasas sobre un bache o una junta de dilatación de una carretera, puedes sentir cómo la carrocería se retuerce más de lo deseable. Algo que sobre todo se nota en la columna de la dirección, el respaldo del asiento y, si te pilla mirando por el espejo retrovisor central, al ver cómo la parte trasera se menea con cierta soltura. 

¿Significa esto que el Mini JCW Cabrio no merece la pena? No, pero desde luego quizá la versión Cooper sea una mejor elección si lo que quieres es disfrutar del aire libre en la cara mientras lo conduces y no buscas las sensaciones de un deportivo -como el John Cooper Works normal-. 

Entonces, ¿no es bueno?

Yo no he dicho eso. Y la verdad es que todo es bastante contradictorio: con el techo abajo, puedes escuchar mejor el sonido del escape, que mola mucho y es muy agradecido a los golpes de gas y los cambios de marcha a elevadas revoluciones; también está el hecho de que no deja de ser un Mini, por lo que es divertido de conducir y tiene al menos el 90% de la agilidad -vale, el porcentaje es inventado, pero te haces una idea- de la versión cerrada; por último, el cambio manual es muy bueno, aunque cueste un poco de trabajo hacerse a él. 

Háblame del techo

Pues está arriba -chistaco-, su accionamiento es completamente eléctrico y tarda 18 segundos en realizar la maniobra de cerrar o abrir el habitáculo del coche al exterior. Y a pesar de ello no tiene un mal maletero. Y lo que es mejor: tanto por dentro como por fuera tiene el mismo aspecto que un JCW cerrado, lo cual es algo muy bueno. 

Vamos, que te comprarías uno

Prueba del Abarth 124 Spider

No. Porque si lo que quieres es un Mini realmente rápido, la mejor opción -y 4.250 euros más barata que los 36.750 que cuesta este Cabrio- es el John Cooper Works tradicional. Si prefieres disfrutar de conducir con la melena al viento, la variante más indicada es la Cooper, sin duda. Y si necesitas sentir el aire en la cara pero dejar a un lado el disfrute de la conducción no es una opción, siempre te queda el Abarth 124 Spider, que no es mucho más caro -40.000 euros- y es toda una experiencia. Tú decides.

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