Me he subido al Porsche Cayenne Electric, el SUV deportivo eléctrico de 1.000 CV que no tienes que enchufar

He podido probar desde el asiento del copiloto el nuevo Porsche Cayenne Electric, un SUV deportivo eléctrico que superará los 1.000 CV, tendrá 600 km de autonomía y no lo tendrás que enchufar.
Han pasado más de 20 años desde que el primer Porsche Cayenne llegó a las carreteras. Desde entonces se ha convertido en una referencia entre los SUV deportivos de lujo y ha evolucionado incluso con versiones electrificadas, pero ahora ha dado un paso más. Me he subido al nuevo Porsche Cayenne Electric, un SUV deportivo eléctrico de hasta 1.000 CV que no tienes que enchufar.
Lo cierto es que Porsche todavía no ha querido desvelar todos los detalles de su nuevo eléctrico, pero ha querido compartir varias de sus claves en su complejo de Leipzig (Alemania), en cuya fábrica se creó el Porsche Cayenne original y el icónico Carrera GT. Ahora de aquí salen los Macan eléctricos y térmicos, así como el Panamera.
Tras el Taycan y el Macan, el nuevo coche eléctrico de Stuttgart promete grandes cosas. Es cierto que todavía seguirá presente la gasolina en la gama del fabricante alemán, pero su apuesta por los BEV sigue vigente y este nuevo modelo puede marcar la diferencia.
Diseño e interior del Cayenne eléctrico
Si bien todavía está camuflado, el diseño del Cayenne Electric recuerda al del modelo de combustión en sus formas y proporciones. En el frontal se sitúan unos faros parecidos a los del Taycan y los pilotos traseros están unidos e incorporan la denominación de la marca iluminada. Además, el aspecto general es más musculoso.
Todo esto se confirmará más adelante, pero lo que sí he podido ver es el interior, que también recuerda al del modelo térmico, pero cuenta con diferencias. Hay una pantalla curva de 14,25 pulgadas como cuadro de instrumentos y una opcional de 14,9 pulgadas para el acompañante. ¿Y la central? Se llama Flow Display, es vertical y se curva para unirse a la consola central.
Esta zona es la más característica del habitáculo. Aquí hay una trampilla que puede estar terminada en materiales como la madera y el aluminio que da acceso a una zona de carga con posavasos extraíbles y tomas USB-C. Además, justo bajo la pantalla se sitúa una almohadilla para descansar la muñeca que se ha bautizado como ‘Ferry Pad’.
Según la marca, se llama así porque la inspiración parte de una antigua foto de Ferry Porsche en la que aparece descansando la mano sobre el cambio de marchas de un 911. En cualquier caso, es una zona en la que descansar la muñeca mientras manejas la pantalla, que concentra muchas funciones, pero no todas. Por suerte, hay botones para la climatización y el volumen.
Este es uno de los detalles que más me gustan del interior del Cayenne eléctrico, mientras que lo demás también deja buenas sensaciones. Como en otros coches de la marca, los ajustes y materiales son buenos. Además, es amplio en todas las plazas y las traseras también pueden contar con ajuste eléctrico para viajar con más comodidad.
Tendrá más de 1.000 CV

No se han desvelado todavía los detalles de las distintas versiones del SUV eléctrico alemán en el apartado técnico, pero se sabe que se basa en la misma plataforma PPE del Macan, si bien ha sido ajustada para este modelo. Ahora bien, sus capacidades serán muy diferentes, especialmente en la versión más prestacional.
Según el fabricante, esta variante contará con dos motores que entregarán conjuntamente más de 1.000 CV de potencia y 1.500 Nm de par, con lo que podrá pasar de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos y menos de 8 segundos en alcanzar los 200 km/h. La velocidad máxima, por su parte, superará los 250 km/h.
Por otro lado, la autonomía del Porsche Cayenne eléctrico será de unos 600 km, gracias a una batería de 113 kWh brutos que podrá cargarse en CA a 11 kW y en CC a hasta 400 kW. Eso sí, con la retención se podrá recuperar hasta 600 kW en pico, gracias a una tecnología traída de la Fórmula E.
Además, el SUV de la firma alemana también cuenta con otra peculiaridad, que es el hecho de que no será necesario enchufarlo siempre. Como opción se ofrecerá una plataforma de recarga inductiva para colocar en un garaje que podrá realizar recargas a 11 kW con facilidad. Tras aparcar sobre ella, la carga comenzará de forma automática en unos segundos.
¿Cómo se comporta?

A falta de poder situarme tras el volante, he probado el Porsche Cayenne Electric como copiloto en un circuito off-road y en asfalto. Comenzamos en la parte todoterreno, en una antigua zona militar repleta de búnkeres, pero también de cuestas, puentes y diferentes obstáculos.
Al activar el modo Offroad, la carrocería se eleva y avanzamos por los caminos bacheados sin problemas. Así llegamos a obstáculos como una pendiente de 38 grados que subimos sin perder tracción, un cruce de puentes con ángulos pronunciados y una cuesta repleta de rocas mojadas por la lluvia donde el todocamino avanza sin complicaciones.
Tras esto, tampoco son un problema las cuestas laterales de 32 grados, las bajadas con el control de descenso y el vadeo en el que las cualidades de eléctrico son una ventaja, ya que el motor no necesita las tomas de aire despejadas para funcionar.

Esto deja claro que el carácter off-road del Cayenne sigue presente en su versión eléctrica, pero ¿qué hay de su deportividad? Para ello, toca subir a la versión Turbo en el circuito de asfalto, que cuenta con representaciones de curvas de circuitos de todo el mundo. Puedes encontrar aquí el Carrusel de Nürburgring, la Parabólica de Monza y el Sacacorchos de Laguna Seca.
Lo primero es hacer un Launch Control, donde el SUV eléctrico sale disparado y sin perder un ápice de agarre a pesar del asfalto mojado. En un abrir y cerrar de ojos estoy pegado al asiento y ya he superado los 100 km/h, pero da la sensación de que todavía queda mucho más en la recámara.
Aun así, ahora llegan las curvas, donde el piloto pasa a fondo sin perder el agarre de los neumáticos de serie con los que estamos haciendo todas las pruebas, unos Pirelli P Zero. El modo más deportivo de conducción envía más potencia al eje trasero y eso favorece los derrapes, pero el control no se pierde en ningún momento.

Sorprende la facilidad con la que el todocamino cambia de dirección y de peso, así como su estabilidad. Ahora bien, esto es gracias al Porsche Active Ride, la suspensión semiactiva opcional que estrenó el Panamera y que también se ofrece en este modelo para compensar el balanceo y cabeceo y mantener la carrocería siempre nivelada. Su efecto es menos evidente aquí, eso sí.
Como se espera de los coches de la marca de Stuttgart, el Porsche Cayenne Electric se mantiene como si estuviera sobre raíles en la trayectoria y se mueve con mucha agilidad a pesar de situarse en torno a las 2,5 toneladas. Todavía tendré que esperar para probarlo, pero este primer contacto me ha dejado unas sensaciones de lo más positivas.

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor


