Parece que por fin GM deja atrás la oscura leyenda del EV1 eléctrico. Ahora va a ayudar a restaurar uno

GM Impact EV Concept
GM Impact EV Concept

General Motors ha decidido participar en el proyecto de restauración de un GM EV1 que sobrevivió al despiece que el fabricante llevó a cabo en 2002-2003.

Quien te diga que el coche eléctrico es una invención reciente o que su desarrollo comenzó con Tesla, no está contando toda la historia. La electrificación del automóvil se remonta a los propios orígenes del sector, aunque durante décadas quedó relegada frente al dominio del motor de combustión. En ese contexto, uno de los proyectos más avanzados y, al mismo tiempo, más incomprendidos fue el GM EV1, proyecto al que al fin General Motors quiere arrojar algo de luz.

Muchos han sido los intentos de los fabricantes de construir coches eléctricos en el pasado. Eclipsados por sus alternativas de combustión, estos proyectos por lo general no llegaban a buen puerto. Otros, como el caso del EV1 de General Motors, fueron una suerte de experimento para comprobar la viabilidad de la movilidad eléctrica hace ya 30 años. Esta es la historia.

Tras un largo periodo de inactividad que se extendió aproximadamente desde las décadas de 1910 y 1920 hasta los años ‘90, el coche eléctrico volvió a despertar el interés de la industria. Algunos fabricantes comenzaron a explorar de nuevo esta tecnología, en parte como ejercicio de innovación, pero también como respuesta a nuevas normativas.

El proyecto EV1

GM EV1

En General Motors, el impulso no fue del todo voluntario. La compañía se vio obligada a desarrollar un vehículo eléctrico a raíz de la normativa impulsada por la California Air Resources Board (CARB), que exigía que un porcentaje de las ventas correspondiera a vehículos de cero emisiones.

Esta legislación tomó como referencia el GM Impact EV Concept, un prototipo presentado en 1990 que, en principio, no estaba destinado a la producción. Sin embargo, terminó convirtiéndose en la base del EV1 que llegaría al mercado en 1996. Lo hizo bajo un programa de leasing limitado a determinados mercados como California, Arizona y, posteriormente, Georgia.

Desde el punto de vista técnico, el EV1 era un coche notablemente avanzado para su época. En su lanzamiento ofrecía una autonomía de aproximadamente 160 kilómetros con una sola carga, una cifra que más adelante mejoraría hasta los 225 kilómetros gracias a la introducción de baterías de hidruro de níquel-metal en 1999.

El sistema de propulsión estaba compuesto por un motor eléctrico asíncrono de 140 CV y 150 Nm de par, que enviaba toda la potencia al eje delantero. Más allá de sus cifras, el conjunto destacaba por su eficiencia, un aspecto que también se reflejaba en su diseño.

El EV1 presentaba una carrocería extremadamente aerodinámica, con formas suaves y redondeadas, ausencia de parrilla frontal, faros enrasados y una silueta tipo coupé de dos puertas. Elementos como la luneta muy inclinada, la zaga alargada o las ruedas traseras parcialmente carenadas estaban claramente orientados a optimizar el flujo de aire.

En el interior, el planteamiento era igualmente innovador. Apostaba por un diseño minimalista con un cuadro de instrumentos digital situado en el centro del salpicadero. La consola central integraba numerosos controles, junto con elementos funcionales como portavasos y salidas de ventilación, mientras que la gestión de la transmisión recaía en un mando tipo joystick.

Coches eléctricos que la compañía alquiló a sus clientes

GM EV1

Pese a todo, el modelo nunca se comercializó de forma convencional. Entre 1996 y 1999 se fabricaron 1.117 unidades, todas ellas bajo contrato de alquiler mensual con cuotas que oscilaban entre 299 y 574 dólares, y sin posibilidad de compra. Este enfoque respondía, en parte, a los elevados costes de desarrollo, estimados entre 80.000 y 100.000 dólares por unidad, muy por encima de su precio teórico de 33.995 dólares.

El final del EV1 comenzó a gestarse cuando la normativa de la CARB se flexibilizó, permitiendo la entrada de vehículos híbridos en el mercado, como el Toyota Prius. Este cambio redujo la presión sobre los fabricantes y llevó a General Motors a cancelar la producción en 1999.

La decisión definitiva llegó en 2002, cuando la compañía anunció la retirada de todos los vehículos. A pesar de la oposición de muchos usuarios, que incluso ofrecieron comprar los coches, GM se negó y procedió a recuperarlos. En algunos casos, la retirada requirió escolta policial ante el temor de incidentes. La mayoría de las unidades acabaron en desguaces, mientras que unas 40 fueron donadas a museos e instituciones, aunque inutilizadas.

La restauración y el reconocimiento por parte de GM

Desde entonces, GM ha tratado de pasar por alto el proyecto EV1. No fue un éxito, aunque muchos propietarios que lo disfrutaron durante algún tiempo, estaban realmente satisfechos con lo que ofrecía. Ahora, el fabricante estadounidense ha decidido que el eléctrico de 1996 merece un lugar especial en su historia, y por eso está ayudando a restaurar una unidad.

El coche en cuestión fue adquirido a finales del año pasado en una subasta judicial por el montante de 104.000 dólares con la intención de restaurarlo por completo. Es uno de los pocos que sobrevivieron a la retirada y posterior despiece que GM llevó a cabo entre 2002 y 2003.

Ahora, el máximo responsable de GM, Mark Reuss, se ha involucrado en el proyecto de restauración del EV1. El padre del presidente de la compañía participó en su creación y, desde hace algún tiempo, Reuss ha querido rescatar ejemplares sueltos que han ido apareciendo con cuentagotas. Ahora, GM tiene la oportunidad de resarcirse y colocar al EV1 en el lugar que históricamente le corresponde.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España