Si te has preguntado por qué muchos eléctricos tienen una trasera que parece cortada con un hacha, Wunibald Kamm tiene la respuesta

Porsche Cayenne Electric
Porsche Cayenne Electric

La carrocería Kammback ha ganado especial relevancia con la popularización del coche eléctrico. Te explicamos qué es y cómo afecta al consumo y la autonomía.

Si alguna vez te has fijado en la parte trasera, con su caída abrupta, de muchos coches modernos, especialmente coches eléctricos e híbridos, y has pensado que parece “cortada con un hacha”, no creas que es una decisión que atiende solo a cuestiones estéticas. Esa forma tan particular tiene una historia centenaria y responde al objetivo de reducir la resistencia al aire para mejorar la eficiencia del vehículo

La persona que sentó las bases teóricas y prácticas de esta solución técnica fue el ingeniero y aerodinámico alemán Wunibald Kamm, cuya influencia sigue viva en el diseño de coches actuales. De su trabajo lace lo que se conoce como carrocería Kammback y en este artículo te vamos a contar todo lo que tienes que saber sobre este método de diseño y fabricación.

La figura del aerodinámico alemán Wunibald Kamm y el concepto Kammback

Wunibald Kamm nació en Basilea (Suiza) en 1893 y se formó como ingeniero y diseñador con un enfoque muy marcado en la aerodinámica. A lo largo de su carrera, especialmente desde la década de 1930, Kamm se obsesionó con entender cómo el aire interactuaba con los vehículos en movimiento, y en cómo optimizar esa interacción para reducir las turbulencias y la resistencia al avance.

Además de su papel pionero en aerodinámica, Kamm también contribuyó a la investigación en ingeniería automotriz en general y, tras la Segunda Guerra Mundial, fue reconocido en ámbitos académicos y técnicos por su legado, llegando incluso a entrar en el Automotive Hall of Fame por sus aportaciones al diseño de vehículos.

El concepto Kammback, también llamado “cola K” o “cola de Kamm”, hace referencia a un tipo de carrocería que deja la parte posterior del coche cortada de forma abrupta, en lugar de prolongarla hasta un punto suavemente afinado. Este diseño busca eliminar turbulencias sin necesidad de alargar excesivamente la carrocería.

La idea original parte de un principio en el que la forma ideal para minimizar la resistencia del aire es la de una lágrima. Sin embargo, esa forma no es práctica para un coche porque le haría tener una carrocería demasiado larga y poco útil desde el punto de vista funcional.

El ingeniero alemán demostró que, tomando como base esa forma de lágrima y seccionando la parte trasera de forma abrupta, el flujo de aire que pasa sobre el vehículo todavía se comporta casi como si esa sección trasera de la carrocería aún estuviera presente, manteniendo un flujo de aire sin turbulencia y reduciendo la resistencia aerodinámica.

La importancia de la carrocería Kammback en los coches eléctricos

Porsche Cayenne Electric
Porsche Cayenne Electric

Como bien sabes, la resistencia aerodinámica es un enemigo silencioso de la eficiencia en cualquier vehículo en movimiento. De hecho, los diseñadores e ingenieros pasan horas junto a expertos en aerodinámica dentro de túneles de viento para optimizar la forma de la carrocería de sus vehículos, con el objetivo de lograr el menor coeficiente aerodinámica posible.

Para luchar contra esa resistencia aerodinámica, el sistema de propulsión necesita más potencia si quiere mantener una velocidad constante. Esto incrementa el consumo de combustible y/o energía y, en el caso de los coches eléctricos, reduce la autonomía que puede recorrer con una carga de su batería. Aquí es donde las lecciones de Kamm cobran especial relevancia.

Los coches eléctricos dependen de cada kWh de energía almacenada en su batería. Reducir la resistencia aerodinámica significa que se necesita menos energía para cortar el aire, lo que se traduce directamente en un mejor consumo energético y una mayor autonomía.

Por eso muchos vehículos electrificados, desde híbridos como el Toyota Prius hasta SUV eléctricos como el Hyundai Ioniq 5 o incluso coches de alto rendimiento, incorporan de alguna forma el diseño inspirado en el Kammback de Wunibald Kamm, porque es un concepto que está demostrado que funciona.

Aunque el Kammback fue inicialmente más común en coches de competición y prototipos, con el paso del tiempo su principio se ha extendido a modelo de producción en masa porque ofrece un equilibrio muy valioso entre eficiencia aerodinámica y funcionalidad.

A diferencia de una forma de lágrima perfecta, que sería ideal desde el punto de vista físico, pero impracticable en un coche de calle; la carrocería con una trasera estilo Kammback permite que el coche sea más compacto, tenga un volumen útil de maletero y no se alargue innecesariamente, todo ello a cambio de una reducción significativa de la resistencia aerodinámica.

Ese mismo principio explica por qué, incluso en los fabricantes que no promocionan explícitamente la carrocería Kammback, muchas siluetas modernas adoptan una forma de techo descendente con trasera corta, independientemente de si se trata de un utilitario, un vehículo compacto o un SUV.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España