No solo por velocidad: ¿sabías que el alerón retráctil del Porsche 911 tiene otros motivos de funcionamiento?

El alerón retráctil o activo del Porsche 911 está presente desde hace décadas y en su origen contaba con una función adicional que iba más allá de la aerodinámica.
Los alerones activos son elementos muy útiles en los coches deportivos, ya que permiten ampliar las capacidades dinámicas de estos modelos. En el Porsche 911, es un componente que lleva presente desde hace más de 30 años, y aunque su función principal es mejorar el comportamiento y la aerodinámica, también cuenta con un cometido adicional.
A finales de la década de 1980 Porsche lanzó la generación 964 de su deportivo estrella. Tras la exitosa serie G, el Porsche 911 se puso al día con una nueva versión que traía consigo un nuevo diseño y tecnología, pero que mantenía unas dimensiones similares. También contaba por primera vez con tracción total, en el caso del Carrera 4, el cual presentaba además un alerón trasero retráctil entre sus novedades.
Este elemento se vio en esta versión y en el Carrera 2 como parte del equipamiento de serie y se trataba de una pieza que se desplegaba a partir de unos 80 km/h, mientras que a baja velocidad permanecía cerrado para mantener las líneas clásicas del modelo. La idea principal tras este elemento era aumentar la carga aerodinámica para ofrecer más seguridad y estabilidad a altas velocidades, pero eso no era lo único.

Con esta solución, el fabricante de Stuttgart también lograba incrementar la refrigeración del motor, algo especialmente importante a mayores velocidades, cuando las revoluciones son más altas y la temperatura se ve incrementada. De esta manera, el alerón móvil creaba una mayor apertura que permitía expulsar más aire caliente del motor.
Este fue un cambio notable en la historia del Porsche 911 y el alerón activo se mantuvo en años posteriores, con algunas variaciones. En la década de 1990, se añadió la opción de operarlo de forma manual y hoy en día se sigue utilizando este elemento aerodinámico, principalmente con el objetivo de mejorar la estabilidad, pero también con beneficios adicionales.
En cierto modo, en modelos recientes se sigue contando con una mejor refrigeración mediante el alerón retráctil. El 911 Turbo S de la generación 992 cuenta con este elemento, aunque la rejilla de ventilación ya no forma parte del mismo, como sucedía en el 964, sino que está entre el alerón y la luneta trasera. No obstante, al desplegarse el alerón y pasar aire por debajo, hay un mayor flujo por la rejilla.
A esto se suman las salidas de aire de los laterales del paragolpes porterior, que permiten expulsar aire caliente, mientras que las tomas de los pasos de rueda traseros ayudan a canalizar más aire frío hacia la mecánica del deportivo alemán, colocada tradicionalmente en posición trasera. Al fin y al cabo, una buena refrigeración es tan importante como la propia potencia y la aerodinámica en un coche deportivo.

De la misma forma, en coches eléctricos también se puede ver cómo la aerodinámica puede contar con beneficios en la refrigeración. En el caso del Porsche Taycan, cuenta en el frontal con flaps móviles que actúan como tomas de aire para los dos radiadores del coche y también logran canalizar aire hacia los frenos. Como es un elemento activo, puede ser ajustado en función de las necesidades.
En este caso, la unidad de control de chasis controla la temperatura de los frenos y actúa sobre la aerodinámica activa del coche para mantener las condiciones óptimas. Así, en conducción normal, estas tomas de aire están cerradas para reducir el arrastre e incrementar la autonomía, pero a mayor ritmo se pueden abrir para mejorar la estabilidad y también ayudar a rebajar la temperatura de los frenos.
En líneas generales, esta es una solución que también utilizan muchos otros deportivos y también modelos de la firma alemana, como el Porsche Cayenne, donde también se utilizan elementos móviles en las tomas del frontal para actuar sobre la aerodinámica y la refrigeración. De la misma forma, el alerón móvil es ya un elemento habitual, aunque cada vez está más enfocado al rendimiento.
Al fin y al cabo, ese es el cometido principal de este componente, que permite contar con una mayor estabilidad a mayores velocidades para dar con un comportamiento dinámico superior, sin que ello traiga consigo una menor seguridad al volante.

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor