Prueba del nuevo Skoda Enyaq: un SUV eléctrico sensato y actualizado

En esta prueba del nuevo Skoda Enyaq nos ponemos al volante de la versión más potente, la 85x de 286 CV y tracción total. Con esto y un carácter renovado, ¿merece la pena?

Después de algunos intentos, el año 2020 supuso la apuesta firme de Skoda en el campo de los coches eléctricos con un coche pensado para atraer a las familias y a los amantes de los SUV. Ahora, más de 250.000 entregas después, se ha lanzado un nuevo modelo más actualizado. Esta es la prueba del nuevo Skoda Enyaq, un SUV de baterías dispuesto a dejar huella.

El todocamino de la marca checa basado en la plataforma MEB del Grupo Volkswagen, pese a la tibia acogida que reciben los coches de baterías desde el público general, ha sido un éxito en países como Eslovaquia, Estonia y Alemania. Sin embargo, la idea del fabricante es incrementar su popularidad en otros países.

Esta es una de las razones por las que se ha concebido este nuevo Skoda Enyaq, que presenta una serie de novedades claras respecto del que ya conocíamos. Por supuesto, el diseño ha cambiado claramente, especialmente en el frontal, donde se sigue el proceso 'Modern Solid'.

Con una apariencia que recuerda a la del Skoda Elroq, ahora la delantera pierde la parrilla Crystal Face que definía a modelos como el Enyaq RS, en favor de una nueva parrilla simulada más fina e iluminada llamada Tech-Deck Face. También hay unos nuevos faros más afilados con tecnología LED.

Estos son los cambios más relevantes en el exterior del SUV checo, que mantiene por lo demás las claves ya conocidas. Eso sí, ahora se ofrece un nuevo color denominado Olibo Green y nuevas llantas de entre 19 y 21 pulgadas. En ellas es donde podrás ver el logotipo de la marca, que prácticamente desaparece del resto del coche.

Para este modelo, la firma ha optado por colocar su nombre escrito en el frontal y en zonas como el volante, en lugar de utilizar su emblema característico. Es un cambio habitual en los tiempos que corren, aunque me parece un error que resta personalidad a la marca.

Saltando al interior del nuevo Enyaq, las novedades son más sutiles y el estilo general sigue siendo minimalista, aunque hay nuevos materiales presentes y opciones de personalización. Hay dos pantallas a bordo: una de 5 pulgadas para el cuadro de instrumentos Digital Cockpit y una central de 13 pulgadas para el infoentretenimiento.

Si bien ambas pantallas responden adecuadamente y se ven con nitidez, no todo depende de ellas, ya que siguen presentes mandos físicos en la consola central y el volante. También hay cuatro botones para las ventanillas, algo que no verás en algunos coches basados en la plataforma MEB.

Este es, sin duda, uno de los puntos que más me gusta del habitáculo. El otro que destacaría es el espacio, que ya era bueno en la anterior versión del modelo en todas las plazas. Esta variante ha aumentado en 1 mm la distancia entre ejes y en 9 mm la longitud en el caso del SUV y en 5 mm en el caso del coupé, lo que solo es una buena noticia.

Dos carrocerías, dos baterías y tracción total

En su versión coupé, el Enyaq es ahora el Skoda más aerodinámico de la marca en su oferta actual, gracias a un coeficiente de 0,225. Puede que esto no te interese demasiado, pero se traduce en una autonomía de hasta 589 kilómetros en el caso de la variante 85 en la carrocería coupé.

El 85x con tracción 4x4 firma 543 kilómetros y 550 en el coupé, mientras que el 60 de acceso se queda en 433 kilómetros en el SUV y en 442 kilómetros en el coupé. Al fin y al cabo, el modelo base monta una batería de 63 kWh y el 85 usa una de 82 kWh, aunque también hace gala de una potencia superior.

Concretamente, el Enyaq 60 cuenta con 204 CV de potencia, mientras que el 85 sube a 286 CV. También es así en el 85x que voy a conducir, donde la diferencia es la presencia de un motor asíncrono en el eje delantero que permite contar con tracción total.

¿Cómo se comporta?

Como ya sucedía en anteriores versiones de este modelo, conducir el Skoda Enyaq es una experiencia más agradable que la que ofrecen otros SUV eléctricos similares desde el primer momento. Se siente un coche bien planteado y muy cómodo incluso en ciudad, a pesar de no tratarse de un coche de dimensiones contenidas en absoluto.

Mide 4,65 metros de largo, pero su radio de giro de 10,8 metros y unas cámaras de buena resolución hacen que el manejo en zonas estrechas no sea un problema. Aun así, en carretera es donde más brilla, con un claro enfoque en el confort que da lugar a un tacto de conducción blando en la suspensión y dirección.

Aun así, modos como el Sport endurecen estos parámetros, especialmente la suspensión, con unos nuevos amortiguadores adaptativos presentes en este modelo. Además, en el 85x también está presente el modo 'Traction', que te permite aprovechar la tracción total en caminos complejos, especialmente con los neumáticos Michelin Alpin de la unidad de pruebas.

Esta traccción en ambos ejes puede que no te atraiga tanto dentro de la conducción normal, pero algo que sí es más interesante en el Enyaq 85 es el sistema de frenos, ya que esta configuración monta discos ventilados y pinzas de dos pistones delante. Detrás siguen los frenos de tambor, eso sí, y el tacto no es convencional.

Como en otros BEV, el pedal del freno tiene una zona inicial del recorrido con poca eficacia, ya que se basa en la retención, lo que hace que tengas que acostumbrarte a ello y pisar con más decisión en ocasiones. Este es quizás uno de los puntos más reprochables de una conducción que, por lo demás, es muy agradable.

De hecho, muchas veces no tendrás ni que pisar el pedal del freno, ya que podrás utilizar solo la retención. Unas levas tras el volante te permitirán cambiar entre los tres niveles disponibles con comodidad, algo que echo en falta en el Enyaq 60 (donde se ofrece como opción), ya que es un detalle que mejora mucho la experiencia al volante de un eléctrico.

Más allá de esto, lo cierto es que conducir el SUV eléctrico de Skoda es una experiencia cómoda en muchos sentidos. No solo es así en el confort que puedes sentir a bordo, sino en la seguridad que transmite, haciendo gala de un buen aplomo y de una estabilidad en curva más que adecuada.

Por otra parte, no hay que pasar por alto los diversos sistemas de asistencia y seguridad que incorpora, donde destaca el Travel Assist. Puedes usarlo como el control de crucero adaptativo habitual, pero también ayuda a mantener el coche en el carril e incluso a adelantar con algo de conducción autónoma.

Tan solo con mover levemente la palanca del intermitente, el coche detecta si hay un vehículo en la trayectoria, y si no lo hay, inicia la maniobra por ti. Puedes verlo en el Head-Up Display con realidad aumentada, con unas flechas que te indican la maniobra, pero también las instrucciones de la navegación cuando usas el GPS.

Con esto, es posible realizar adelantamientos asistidos al volante del Enyaq de forma sencilla y no demasiado intrusiva, aunque siempre puedes optar por no utilizarla para conducir como siempre. 

De esta forma, queda claro que este SUV actualizado es más maduro que su antecesor, que ya era bueno. Simplemente ha mejorado la receta original y la presenta con un paquete más actualizado y tecnológico que pueden hacer de este un eléctrico más competitivo en un mercado cada vez más variado.

¿Cuánto cuesta el nuevo Enyaq?

Sin descuentos ni campañas, el precio del Skoda Enyaq es de 44.550 euros para la versión 60 SUV, pero se queda en 40.281 euros con campañas. En el caso del 85x probado, eso sí, la factura queda en 45.601 euros en el caso del SUV y en 48.071 euros en el caso del coupé.

De esta forma, el modelo de la marca checa competirá con algunos rivales fieros, tales como el Tesla Model Y, que arranca en 44.990 euros en su configuración de tracción trasera. Por otro lado, el Ford Mustang Mach-E parte de 49.205 euros y el hermano de plataforma Volkswagen ID.4 arranca en 43.245 euros.

Nuestro veredicto

8.5

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor