¿Es un coche? ¿Es un avión? Es el Spirit of America Sonic I a 965 km/h

Se trata de uno de los vehículos terrestres más rápidos de todos los tiempos y tiene cuatro ruedas, aunque parece un avión. Y podrás comprarlo por 1 millón de euros.
Uno de los vehículos más rápidos del mundo puede ser tuyo, aunque solo podrías conducirlo en las infinitas llanuras de sal de Utah en Estados Unidos. Va a salir a subasta el Spirit of America Sonic I de 1965 por cerca de 1 millón de euros y es una auténtica joya. Aunque no sabemos si podríamos considerarlo un coche clásico...
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Más bien es un prototipo de aceleración. Una disciplina que gusta mucho en Estados Unidos, y es que esta máquina consiguió alcanzar los 965,60 km/h de velocidad máxima. Hay que ser muy valiente para ponerse a los mandos, sin duda alguna. Pero si no lo eres, siempre puedes poner al bólido en tu salón o donarlo a tu museo favorito gracias a RM Sotheby's.
El récord de velocidad de la época a casi 1.000 km/h sobre cuatro ruedas

Casi desde que existen los automóviles (y sobre todo los coches deportivos), existen los récords de velocidad. El primer oficial fue de 63,25 km/h en 1898 y desde entonces, cada década se ha superado varias veces. Pero los límites comenzaron a rozarse en 1963 con los 655 km/h de Craig Breedlove a lomos del Spirit of America en las llanuras de sal norteamericanas.
El motor de aquella máquina era un GE J47, el mismo que impulsaba al caza de combate F-86 Sabre que debutó en la Guerra de Corea unos 13 años antes. Y ante la tentativa de desafío de otros pilotos y fabricantes, se creó este Spirit of America Sonic I de segunda generación. Con una carrocería completamente revisada.
Montó cuatro ruedas en vez de tres como su antecesor y contaba con un fuselaje de 10,36 metros de largo que albergó un motor de turboreacción GE J79 como los de un caza F-4 Phantom II, que producía aproximadamente 20.337 Nm de par máximo con postcombustión.
Goodyear fue el patrocinador oficial del proyecto y además desarrolló sus neumáticos especiales. Con muchos elementos de aluminio, frenos de disco extremadamente potentes y un paracaídas de frenado como el de los transbordadores espaciales.
El 2 de noviembre de 1965, Breedlove lo condujo hasta los 893 km/h y solo dos semanas después alcanzó los 965 km/h de velocidad máxima. Aunque nunca pudo batir la velocidad del sonido, como rezaba el nombre de la máquina. Si bien, su récord se mantuvo hasta 1970 y no fue hasta 1997 con el ThrustSSC cuando se llegó a los 1.227,986 m/h. O lo que es lo mismo: Mach 1.
Después de los récords, el coche-cohete pasó a manos del Museo de Indianapolis Motor Speedway en 1975 y fue exhibido en el Daytona International Speedway o el Peterser Automotive Museum. Ahora, podría ser tuyo por entre 500.000 y 1.000.000 de dólares. Una gran incorporación a cualquier colección centrada en la velocidad, ya sea de superdeportivos o incluso aviación.
