En la época en la que Alfa Romeo era más Alfa Romeo, ideó el Alfa 164 ProCar. Con su motor V10 era la berlina más rápida del mundo

Alfa Romeo 164 ProCar
Alfa Romeo 164 ProCar

Hubo un tiempo en el que Alfa Romeo lideró el mundo del automovilismo con proyectos tan locos como el Alfa Romeo 164 ProCar que creó para competir en Fórmula S.

La lista de coches con motor V10 no es tan extensa como cabría esperar, especialmente cuando dejas fuera de la ecuación a los modelos de carreras. En esta categoría se incluye el vehículo del que vamos a hablar hoy en un ejercicio para recordar cuando Alfa Romeo era sinónimo de deportividad y competición. El Alfa Romeo 164 ProCar, una creación nacida con ADN de Fórmula 1 con el objetivo de participar en la ProCar Series, aunque una serie de decisiones acabaron tumbando el proyecto.

La historia de Alfa Romeo está profundamente ligada al mundo de la alta competición, incluyendo la Fórmula 1 y otras pruebas legendarias, como la Mille Miglia. Desde sus orígenes, la firma con sede en Milán utilizó las carreras como laboratorio de desarrollo y como herramienta de imagen.

Una marca ligada al mundo de la competición

Alfa Romeo 164 ProCar

Especialmente durante las décadas de 1920 y 1930, Alfa dominó pruebas internacionales y fue clave en el nacimiento de la Fórmula 1, donde ganó los dos primeros campeonatos del mundo en 1950 y 1951. Durante décadas, competir formaba parte de su identidad, con coches ligeros, motores avanzados y un enfoque claramente deportivo y prestacional.

Sin embargo, no todo perdura en el tiempo y hoy Alfa Romeo no tiene esa imagen de deportividad y automovilismo que tenía en el pasado. La razón principal por la que hoy ya no tiene ese vínculo es económica y estratégica.

La competición de alto nivel se ha encarecido enormemente y exige inversiones difíciles de justificar para una marca que ha pasado por varias crisis en las últimas décadas. Actualmente, dentro del grupo Stellantis, Alfa Romeo prioriza rentabilidad y electrificación, dejando la competición en un segundo plano, aunque no era así en los años ’80.

Quizás, la década de 1980 sea la época dorada del automovilismo. El desenfreno y los presupuestos destinados a desarrollar coches deportivos dieron como resultado todo tipo de proyectos, incluyendo algunos vehículos de carreras tan locos como lo fue el 164 ProCar.

El origen del Alfa Romeo 164 ProCar

Alfa Romeo 164 ProCar

La berlina, basada en el Alfa Romeo 164, se presenta a mediados de los ’80 motivada por la iniciativa encabezada por Bernie Ecclestone. El mandamás de la Fórmula 1 propuso reemplazar la ProCar Series por la nueva Fórmula S, un campeonato que estaría formado por coches con carrocerías de calle y motores de F1.

El proyecto de Alfa tomó como base el 164, al que añadieron un interesante motor de diez cilindros en V. En 1985, la marca había desarrollado un motor V10 de 3.5 litros con Pino D’Agostino liderando su creación. El objetivo de este propulsor era impulsar un Fórmula 1 Ligier, pero una serie de problemas forzaron a la compañía italiana a instalarlo en el 164 ProCar para participar en el Fórmula S.

El propulsor en cuestión era una bestia atmosférica que producía 620 CV de potencia cuando giraba a 13.300 rpm. En un monoplaza era lo suficientemente potente como para estar a la cabeza del automovilismo de competición.

Montado en un 164, la berlina se convertía en un monstruo muy por encima de los estándares de la época dentro del segmento de superdeportivos. Tanto así, que durante unas pruebas realizadas en el Circuito de Monza, el Alfa Romeo 164 ProCar alcanzó velocidades en recta de hasta 329 km/h.

Estéticamente, el ProCar parecía un sencillo Alfa Romeo 164. Sin embargo, la carrocería estaba dividida en dos, con la sección trasera (a partir del pilar B) que se podía retirar para dejar al descubierto el motor V10.

Un coche de carreras por dentro, una berlina familiar por fuera

Alfa Romeo 164 ProCar

Porque sí, el propulsor iba montado en el centro del chasis, logrando así un mejor equilibrio en el reparto de pesos. Salvo un alerón trasero y unas llantas de bloqueo central con neumáticos de carreras, el prototipo de carreras pasaba desapercibido como un coche de calle más.

Sin embargo, bajo esa carrocería extraíble se escondía un interior con un asiento de con arneses de seguridad, todo ello montado sobre un chasis que había sido desarrollado por Brabham, empresa con una gran relación con el Grupo Fiat. El chasis era un monocasco de fibra de carbono con subchasis tubulares de aluminio.

Sobre este chasis de carreras, Alfa Romeo instaló una carrocería de fibra de vidrio que conservaba las medidas originales del modelo matriculable y con la que mantenía aún más bajo el peso de la berlina de carreras.

Por desgracia, el proyecto del Alfa Romeo 164 ProCar no acabó llegando a buen puerto. La marca decidió dejar de invertir en su desarrollo y abandonó el programa de carreras para la Fórmula S, aunque el motor al menos sirvió como base para desarrollar futuros proyectos.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España