Los E34 fueron los últimos BMW M5 en cumplir con una condición de exclusividad y por han multiplicado su valor casi por 10 en pocos años

El BMW M5 de la generación E34 se caracterizó por un rendimiento y una calidad de acabados extraordinarios. Además, fue el primero de la saga Touring, el primer M con portón trasero.
¿Cuál es el mejor BMW M5 de la historia? Seguramente, responder a esa pregunta es difícil. O no. Muchos seguidores de la berlina deportiva alemana afirman que el mejor fue el E39, otros que el E34 y otros apuntan al E60 con su V10 atmosférico. No vamos a entrar en este debate, pero sí hay una cosa clara: el M5 E34 fue el último en cumplir una condición de exclusividad y, por ello, su precio ahora está por las nubes.
Prácticamente desde su nacimiento, la Serie 5 ha sido el coche mimado de BMW, una berlina que se destacó de sus rivales por su tacto deportivo, al mismo tiempo que permitía viajar con total comodidad a altas velocidades por las Autobahn alemanas.
Sin embargo, en 1985, BMW dio un puñetazo en la mesa presentando el primer M5 en el Salón del Automóvil de Ámsterdam. Aquella lujosa berlina (generación E28) se transformó en un deportivo de verdad, con el motor del M1 (el primer M de la historia) oculto bajo el capó.
Aquel bloque de seis cilindros en línea y 3.5 litros extraía 286 CV a 6.500 rpm que le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos, acompañado de una banda sonora que salía del escape, propia de Ennio Morricone.
BMW M5 E34, un avance en todos los aspectos

En noviembre de 1987, se presentó la nueva generación del BMW Serie 5, ahora con código E34. Con esta nueva entrega, la firma bávara dio un salto muy importante en todos los aspectos: en calidad de construcción, acabados, potencia, prestaciones, electrónica…
El diseñador jefe Claus Luthe se encargó de dibujarlo, basándose en la Serie 7 E32. De hecho, a simple vista resulta difícil distinguir uno de otro, aunque cualquier experto de BMW sabe las principales diferencias. El coche creía hasta los 4,72 metros de largo, 1,75 metros de ancho y 1,41 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,76 metros.
Poco después llegó el M5 E34 en 1988. Inicialmente, montaba una evolución del motor M88 que dio como resultado el S38B36. Mantenía el cubicaje en 3.5 litros, pero elevaba la potencia hasta los 315 CV.

En 1992 recibió una actualización que elevó la cilindrada hasta los 3.8 litros y la potencia hasta los 340 CV a 6.900 vueltas. Este nuevo motor cambiaba de código y pasaba a denominarse S38B38.
El nuevo M5 suponía un avance importante con respecto al E28. Tenía una dirección más precisa y una caja de cambios Getrag de cinco relaciones con recorridos más definidos que mejoraba la experiencia de conducción.
El interior también mejoraba notablemente. El salpicadero conservaba la clásica consola central ligeramente orientada hacia el conductor, pero el diseño era mucho más moderno y la calidad de los acabados, sencillamente, extraordinaria.
En los últimos años se ha disparado la cotización del modelo. Hasta hace unos diez años, podías encontrar una unidad en buen estado por unos 10.000 euros. Ahora es difícil que baje de 30.000 euros y en algunos países europeos suben hasta los 40.000 euros en perfecto estado.
El pionero en los familiares deportivos

El M4 E34 fue especial por otro motivo. Fue el pionero en la saga Touring y el primer BMW M con un portón trasero. Es más, seguramente, pienses que el primer familiar con aspiraciones deportivas fue el Audi RS2 Avant, pero no. Ese honor le corresponde al bávaro.
El familiar de los cuatro aros apareció en 1994. Dos años antes lo hizo el BMW, más potente que aquel, aunque menos rápido por ser más grande y pesado. El desarrollo del M5 Touring E34 no fue nada fácil, porque no bastaba con aplicar las soluciones de la berlina sin más.
Además, no había una línea de producción en BMW M para un familiar y eso obligó a la marca a ensamblarlo a mano casi en su totalidad en la planta de Garching, cerca de Múnich. Esto explica su corta tirada, apenas 891 unidades, lo que lo hace un coche muy difícil de encontrar y del que muchos se han olvidado.
Precisamente esta exclusividad hace que encontrar una unidad hoy sea una ardua tarea y, las pocas que hay, superan fácilmente los 70.000 euros.