Más allá de la estrella: aquí tienes 6 ejemplos de motores AMG en coches que no son Mercedes

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Aunque AMG se centra ahora en los modelos de Mercedes, sus motores han ido más allá. Aquí tienes seis marcas y modelos que han montado motores de la firma alemana.
La lista de grandes deportivos de Mercedes-AMG está repleta de modelos espectaculares, pero los motores de la firma alemana no solo han estado presentes en coches de la compañía de la estrella. Durante años se han encontrado muchos coches con motor AMG que no son Mercedes y aquí tienes algunos de ellos.
Como sabrás, AMG nació como un preparador de competición que posteriormente comenzó a fabricar variantes deportivas de calle y motores como tal en la década de 1980. Esto le ha permitido colaborar con muchas firmas y seguro que alguna de ellas no te la esperabas.
Aston Martin

Desde 2017 Aston Martin ha colaborado con AMG para sus superdeportivos. Modelos como el Vantage, el DB11 y el DBX han montado motores de la firma alemana provenientes de la familia M177 de propulsores. De aquí han salido las mecánicas de coches como el Mercedes-AMG G 63 y el E 63 S 4MATIC+.
Aún hoy en día el fabricante británico utiliza mecánicas de este origen en su gama actual, con una puesta a punto específica. Es así especialmente por la relación con la marca alemana que en 2020 aumentó su participación de un 5 a un 20 por ciento.
Pagani

Pagani es uno de los nombres más reconocidos del terreno de los superdeportivos y no habría sido posible de no ser por AMG, que le ha proporcionado motores para sus modelos desde el año 1999. El Zonda montaba el M120, un V12 de 6.0 litros que entregaba 394 CV, pero que fue subiendo de potencia con los años.
Tras el Zonda, el Huayra siguió una receta similar, también con un motor V12 de AMG. En este caso se trataba de un propulsor de la familia M275, la cual también ha movido a coches como el SL 65 AMG Black Series. Ahora bien, ha alcanzado hasta 850 CV y ha recibido un nombre específico: M158.
Lotus Emira

Aunque Lotus ahora está más enfocada en la electrificación, su fama proviene de sus deportivos ligeros de combustión. El objetivo del fabricante británico ha sido el de ofrecer coches que transmitan sensaciones puras al volante, una experiencia de conducción especial más que una potencia descomunal. Así ha sido desde modelos tan emblemáticos como el Elan o el Elise hasta otros más modernos como el Emira.
El Lotus Emira fue el último deportivo de combustión de la marca y para cerrar este capítulo se optó por el motor M139 de AMG, un cuatro cilindros turbo de 2.0 litros usado en versiones deportivas del Clase A, por ejemplo. Aquí montado en posición central, permitía firmar un paso de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y nada menos que 290 km/h de velocidad máxima.
Isidera Imperator 108i

El Isidora Imperator 108i es uno de los deportivos más raros jamás fabricados. Fue diseñado por Eberhard Schulz, un desarrollador de Porsche que en la década de 1970 tuvo la idea de concebir el sucesor espiritual del Mercedes-Benz 300 SL “Alas de Gaviota”. Esto dio lugar al concept CW 311 y finalmente al Imperator, fabricado en un volumen muy limitado entre 1984 y 2001.
En ese tiempo solo se ensamblaron 30 ejemplares, pero no todos son iguales. Los más antiguos montaban el motor V8 M100 de 375 CV de AMG, mientras que los posteriores recibieron el M119 visto en el SL 60 AMG de la década de 1990. Con 410 CV y posición central, le dio al Imperator 108i las prestaciones que merecía.
Mitsubishi Galant AMG

¿Un AMG japonés? Sí, y no es el primero. Mitsubishi contó con AMG (que no tenía exclusividad con Mercedes hasta la década de 1990) para crear el Debonaire V3000 Royal AMG en 1987, una berlina deportiva de la que se fabricaron 1.500 unidades. Tras aquel coche se creó este, basado en el Galant GTi. No montaban motores AMG, pero sí fueron modificados por la compañía.
El Mitsubishi Galant AMG contaba con una estética más deportiva repleta de detalles en negro y un aspecto más amenazante, pero no era demasiado llamativo. También era algo más potente que el GTi (10 CV más, concretamente, para entregar 170 CV), pero quedó eclipsado por el Galant VR-4, con un turbo que le permitió contar con 241 CV. Se dice que se fabricaron unas 500 unidades.
Chrysler Crossfire SRT-6

A finales de los años 90 se creó DaimlerChrysler AG, una firma conjunta entre la compañía europea y la americana que dio lugar al uso de elementos compartidos entre ambas. Principalmente Chrysler salió beneficiada con plataformas y mecánicas de Mercedes, como la base del SLK (R 170), que sirvió para el Crossfire.
Una variante que muchos no conocen de este coupé y descapotable americano es el Crossfire SRT-6 que, a pesar del nombre propio de un deportivo estadounidense, en realidad era muy alemán. Además de la plataforma, su motor era el V6 M112 de AMG, con 335 CV. Podía alcanzar los 255 km/h, así que superó en 5 km/h la velocidad máxima limitada del SLK 32 AMG.
