Por el precio de un Hyundai Tucson tienes uno de los mejores exponentes de los coches V8 de mediados de los 2000

Hace menos de 20 años llegó al mercado el Audi RS5, un coupé heredero del mítico Audi Quattro, equipado con un V8 atmosférico que giraba a más de 8.000 vueltas.
Hoy en día es difícil comprar un coche con un motor de ocho cilindros y no por dinero, sino porque la oferta es muy escasa. Aquí tienes siete maneras baratas de tener un coche con motor V8 e incluimos otra opción más que te puede coger por el precio de un Hyundai Tucson: el Audi RS5.
En los albores de la primavera de 2007, se presentó en el Salón de Ginebra el Audi A5, un coupé que encandiló a todo el mundo desde el minuto 1. Se trataba de la versión de producción del Audi Nuvolari quattro Concept presentado unos años antes y que iniciaba el nuevo rumbo estilístico de la marca de los cuatro aros en los años venideros.
El Audi A5 fue también uno de los primeros trabajos de Walter da Silva para la firma de Ingolstadt, con el que regresaba al segmento de los coupés, después de los Audi Quattro y Audi Coupé de los 80 y 90.
El modelo llegó al mercado en 2007, primero con las versiones normales de gama y después el S5. Pero Audi se guardaba un as bajo la manga que llegó un poco más tarde, en 2010: el RS5. Fue una espera larga, pero que mereció la pena que, bajo su capó, se destapó un otor V8 de aspiración natural.
Audi RS5, un coupé muy potente para usar todos los días
Estéticamente, el trabajo de Walter da Silve fue impecable y hoy, al volver la vista atrás y ver los coches que está haciendo Audi, el A5 gusta todavía más. Especialmente, cuando se mira de perfil.
En el RS5 todo era más radical, gracias a un kit de carrocería específico que incluía paragolpes deportivos, unas llantas de 19 pulgadas (en aquella época era lo más de lo más) con un diseño que se convirtió en seña de identidad de la marca y un alerón oculto en la tapa del maletero que se desplegaba a partir de 120 km/h para mejorar la aerodinámica, aunque también se podía dejar fijo pulsando un botón.
El Audi RS5 tenía un planteamiento más radical que un A5 normal e, incluso, un S5, pero sin exagerar. Sabías que era un RS5 por la forma de los parachoques, la parrilla diferente, las ruedas más grandes, pero poco más. No era tan deportivo como un BMW M3, sino más bien un gran turismo con el que irse de viaje disfrutando del sonido de su V8.
Un motor V8 atmosférico, capaz de superar las 8.500 vueltas

Porque la joya del coche estaba bajo el capó. Ahí dentro se escondía un V8 de 4.2 litros FSI que producía 450 CV de potencia y 430 Nm de par. La máxima potencia la entregaba a 8.250 vueltas y el par máximo se mantenía constante entre las 4.000 y la 6.000 rpm.
Sin embargo, el propulsor era capaz de superar las 8.500 vueltas. Estaba conectado a una caja de cambios automática de doble embrague y siete velocidades S Tronic, con la opción de cambiar las marchas con levas en el volante. Además, contaba con una función Launch Control para mejorar la aceleración desde parado.
Aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos, una cifra más que respetable y eso que el conjunto pesaba 1.820 kg, una barbaridad y, quizá, uno de sus puntos débiles que le restaba agilidad en los pasos por curva y le impedía estar a la altura del M3, que pesaba casi 200 kg menos.

Con el depósito lleno y dos ocupantes de estatura y peso normal, el RS5 rozaba las dos toneladas y las leyes de la física son las leyes de la física. Aun así, la aceleración era buena y la velocidad máxima estaba limitada a 250 km/h, pero podía ser de 280 km/h de manera opcional.
La potencia llegaba a las cuatro ruedas mediante un sistema de tracción total quattro, permanente, unido a un diferencial central que no era el habitual de tipo Torsen que empleaba Audi. Este diferencial repartía la potencia en una proporciona 40/60 en condiciones normales, pero podía variar desde el 30 hasta el 85% en el eje trasero.

El Audi RS5 contaba con otros elementos para controlar la trayectoria en curvas, como un sistema de frenado selectivo que disminuía la velocidad de giro de las ruedas en el lado interior y un diferencial trasero activo opcional que variaba la fuerza que hace cada una de las ruedas posteriores mediante unos engranajes y un par de embragues multidisco.
A nivel de chasis, equipaba unas suspensiones más deportivas, con muelles, amortiguadores y barras estabilizadoras específicos y más duros, y la altura al suelo era 20 milímetros más baja que el resto de la gama A5.
Por último, el equipo de frenos estaba compuesto por unos discos de 365 milímetros con pinzas de ocho pistones delante. Opcionalmente, se podían incluir unos discos carbocerámicos de 380 milímetros.
¿Cuánto cuesta un Audi RS5 hoy?

Cuando llegó al mercado en 2010, el Audi RS5 costaba a partir de 85.900 euros. Hoy, puedes encontrar unidades de segunda mano entre 25.000 y 30.000 euros, dependiendo de su estado y kilometraje. Las que están mejor superan ese umbral.
Es un precio equivalente a un Hyundai Tucson nuevo, uno de los SUV más vendidos en España en los últimos años. Claro que el mantenimiento del RS5 no tiene nada que ver con el del modelo coreano.
El coupé alemán requiere un mantenimiento preventivo intenso, con revisiones anuales en la que se incluyan cambios de aceite y filtros de manera rigurosa, y poner especial atención a la acumulación de carbonilla que pueda haber.
