El Toyota GRMN Corolla es un monstruoso compacto deportivo que tiene bajo el capó el motor G16E-GTS que sorprende a muchos

NATHAN LEACH-PROFFER

La versión más radical del Toyota GR Corolla recibe mejoras que se han desarrollado en el campeonato japonés Super Taikyu y brilla gracias a su sorprendente motor...

En una época en la que muchos fabricantes están reduciendo cilindradas, eliminando motores de altas prestaciones e incluso abandonando por completo la combustión interna en favor de la electrificación, Toyota, que ya siguió esos caminos antes que nadie, se puede permitir pasárselo bien con su división deportiva Gazoo Racing. Su última creación es el recientemente presentado Toyota GRMN Corolla 2026, que tiene como corazón la última evolución del ya conocido motor G16E-GTS.

Si fuera hace 20 años, parecería difícil que un motor de apenas 1,6 litros sea capaz de mover con contundencia un compacto de altas prestaciones. Sin embargo, la ingeniería moderna puede lograr auténticas maravillas y esta es una prueba clara de ello.

Se trata de un bloque de tres cilindros en línea (algo que a muchos les hace levantar como poco una ceja), turboalimentado y desarrollado específicamente por Gazoo Racing para los modelos más radicales de la marca. Actualmente es el corazón mecánico tanto del Toyota GR Yaris (que sí podemos disfrutar por estos lares) como del Toyota GR Corolla (que es una fruta prohibida en Europa), pero en la variante GRMN es donde alcanza un nivel superior.

Toyota ha conseguido extraer del bloque cifras propias de motores mucho más grandes. En el GR Corolla convencional, esta mecánica desarrolla 300 CV y 400 Nm de par máximo, convirtiéndose en uno de los motores de tricilíndricos más potentes producidos en serie en todo el mundo. Pero en el nuevo GRMN Corolla, los ingenieros han ido un paso más allá.

Gracias a las lecciones aprendidas en competición, el motor alcanza ahora un par máximo de 415 Nm, una mejora de 15 Nm respecto al modelo base. Puede parecer una diferencia pequeña sobre el papel, pero el trabajo realizado no se ha centrado únicamente en aumentar la cifra máxima, sino en modificar la forma en la que el motor entrega la potencia.

Toyota explica que ha aprovechado la experiencia obtenida en el campeonato japonés Super Taikyu, donde compite con versiones experimentales del GR Corolla equipadas con motores de combustión alimentados por hidrógeno. Estas carreras de resistencia someten a los motores a cargas extremas durante largos periodos de tiempo, generando información muy valiosa sobre el comportamiento de componentes como pistones, válvulas, turbocompresores o sistemas de refrigeración.

NATHAN LEACH-PROFFER

Así pues, los ingenieros de Gazoo Racing analizaron especialmente cómo se utiliza el motor durante la conducción en circuito. El objetivo era mejorar la capacidad de aceleración a la salida de las curvas, uno de los momentos más importantes cuando se busca el máximo rendimiento. Para conseguirlo, optimizaron la entrega de par en la franja comprendida entre las 3.600 y las 4.800 revoluciones por minuto, un rango de funcionamiento especialmente utilizado cuando el conductor vuelve a acelerar tras completar un viraje.

El resultado es un motor que no solo empuja con fuerza, sino que además ofrece una respuesta más contundente y aprovechable en situaciones de conducción deportiva. En la práctica, el conductor nota que dispone de una mayor capacidad de aceleración sin necesidad de estirar las marchas hasta el límite.

Pero la evolución del G16E-GTS en el GRMN Corolla no termina ahí. Uno de los mayores desafíos para cualquier motor turboalimentado de altas prestaciones es mantener un rendimiento constante cuando se le exige el máximo durante largos periodos de tiempo. En circuito, donde las aceleraciones son continuas y las temperaturas aumentan rápidamente, la gestión térmica se convierte en un factor crítico.

Por ello, Toyota ha incorporado un sistema de pulverización de agua sobre el intercooler, una solución heredada del mundo de la competición. Este sistema ayuda a reducir la temperatura del aire de admisión y permite mantener una entrega de potencia más estable incluso durante sesiones prolongadas de conducción al límite. Además, a esto también ayuda la nueva toma de aire de refrigeración introducida en la actualización más reciente del GR Corolla.

En el caso del GRMN Corolla, el motor trabaja junto a la tracción total GR-Four, una transmisión diseñada para repartir el par entre ambos ejes en función de las necesidades de cada situación. La combinación convierte al compacto japonés en una auténtica máquina de circuito que también cuenta con otras tantas “chucherías” en su haber.

Toyota ha quitado los asientos traseros para convertirle en un biplaza, lo que, sumado al uso de materiales ligeros, le ha permitido reducir 40 kilos su peso. También se ha revisado y puesto a punto la suspensión, y lo mismo ha ocurrido con la dirección. El resultado es el uno de los mejores compactos deportivos de la historia de Toyota, uno que no tendremos la suerte de disfrutar en España: la marca nipona ha anunciado que lo venderá fuera de Japón, pero solo en América del Norte y Australia.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España