Una marca italiana que compitió en la Fórmula 1 ha sido rescatada y quiere crear un deportivo con motor V6 y ADN de Lotus

OSCA
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OSCA fue fundada por los hermanos Maserati, desapareció hace más de medio siglo y ahora quiere volver por la puerta grande.

El mundo del automóvil está lleno de marcas legendarias que desaparecieron con el paso del tiempo, algunas de las cuales, décadas después, intentan regresar aprovechando el tirón de su historia. La última en sumarse a esta tendencia es OSCA, un nombre que quizás resulte desconocido para la mayoría del público, pero que tiene una trayectoria deportiva notable.

No te preocupes si no te suena, porque hace más de medio siglo de su desaparición, pero ahora ha sido rescatada, ha vuelto a la acción y ya trabaja en un nuevo deportivo que montará un motor V6.

La noticia ha sorprendido porque OSCA llevaba décadas fuera del radar. Sin embargo, la nueva etapa parece ir en serio. El proyecto está impulsado por la empresa italiana Massimo Di Risio, propietaria también de la marca DR Automobiles, que ha adquirido los derechos de la firma con el objetivo de devolverla al mercado mediante una gama de deportivos exclusivos, además de modelos de otro corte.

Y es que ya ha lanzado el OSCA MT6, un SUV de estilo ligeramente coupé, que mide 4,51 metros de largo, está desarrollado sobre una plataforma de Changan y monta un motor 1.5 TGDI de gasolina que desarrolla 180 CV. Tiene visos de lanzarse al mercado después del verano, pero no es el vehículo que nos interesa ahora, lo que genera expectación es uno que por el momento está “menos hecho” pero que promete bastante.

Y es que la compañía está trabajando en un coupé de motor central que tomará como punto de partida una base técnica desarrollada por Lotus, concretamente estaría basado en el Lotus Emira.

Según la información adelantada por la compañía y a la que han tenido muy pocos medios, entre ellos Motor1, utilizará un propulsor V6 sobrealimentado derivado del que actualmente emplean modelos como el mencionado Emira. Aunque todavía no se han comunicado cifras definitivas, todo apunta a una potencia superior a los 400 CV, con una puesta a punto enfocada en la conducción para puristas.

Ese enfoque es el que hace que la elección de Lotus no sea casual. La marca británica sigue siendo una referencia cuando se habla de chasis precisos, coches ligeros y comportamiento dinámico. De hecho, buena parte del atractivo del futuro OSCA radica precisamente en esa combinación entre diseño italiano y tecnología británica.

Teniendo esto en cuenta, el objetivo no parece ser competir contra los superdeportivos más extremos del mercado, sino ofrecer una experiencia de conducción purista, alejada de la creciente electrificación que domina el sector. Su imagen, aunque sea en forma de boceto, la ha compartido NewsBytesApp.

Será una vuelta por todo lo alto para una marca que, salvo los muy cafeteros, pocos tendrán muy ubicada. Así que vamos a refrescar la memoria.

OSCA, acrónimo de ‘Officine Specializzate Costruzione Automobili’, fue fundada en 1947 por los hermanos Maserati. Sí, los mismos Maserati que habían creado la famosa marca que todavía existe hoy. Tras vender Maserati a la familia Orsi en 1937 y abandonar definitivamente la compañía años después, los hermanos Ernesto, Ettore y Bindo Maserati decidieron emprender una nueva aventura empresarial centrada en los automóviles de competición, aunque no les salió tan bien.

Durante las décadas de 1950 y 1960, OSCA construyó algunos de los deportivos de renombre, destacando especialmente en categorías de pequeña cilindrada, donde lograron numerosas victorias internacionales. La marca llegó a competir en carreras tan prestigiosas como la Mille Miglia, las 12 Horas de Sebring o las 24 Horas de Le Mans.

Su incursión en la Fórmula 1 fue más modesta, pero también es remarcable. OSCA suministró motores y participó en varios Grandes Premios durante los años cincuenta y principios de los sesenta. Aunque nunca consiguió convertirse en una potencia, logró hacerse un hueco en una época en la que las parrillas estaban repletas de pequeños constructores especializados.

Sin embargo, la empresa nunca dispuso de los recursos financieros de los grandes fabricantes italianos. En 1963, los hermanos Maserati vendieron la compañía a MV Agusta, el fabricante de motocicletas. Desde ahí, su actividad fue reduciéndose progresivamente hasta que la marca terminó desapareciendo pocos años después.

Ahora, más de sesenta años después de aquella operación, OSCA vuelve a la vida con una estrategia completamente diferente, pero que ya hemos visto en otros casos.

Para su deportivo, confiará en Lotus, pero ese será, a priori, un modelo especial. Dentro de su gama estándar, que ha inaugurado con un SUV, parece que el plan es seguir la hoja de ruta marcada por firmas como Ebro: emplear la plataforma y elementos técnicos de marcas chinas para luego retocar ligeramente su imagen y venderlos así bajo su propia identidad visual.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España