Si te preguntas por qué los años 90 fueron tan locos, el Fiat Punto GT con su motor turbo son una buena explicación

Fiat Punto GT.
Fiat Punto GT.

Coincidiendo con un gran momento de forma de la marca italiana, el Fiat Punto GT era el único con motor sobrealimentado de su categoría y mejoraba en todo a su antecesor, el Uno Turbo.

Muchas veces, al ver el panorama actual de la industria del automóvil, resulta inevitable no echar la vista atrás y recordar tiempos mejores en los que abundaban los compactos deportivos. Los 90 nos dejaron coches más refinados que en la década anterior, pero no menos divertidos, como el Fiat Punto GT.

Hay coches que, siendo mejores que su antecesor, no tienen la fama que merecerían. Uno de los ejemplos más claros es el Ferrari F50, que siempre estuvo a la sombra del mítico F40, aunque en los últimos años se está haciendo un poco más de justicia.

Algo parecido, pero a un nivel más terrenal, ocurre con el Fiat Punto GT. Fue el sucesor natural del Fiat Uno Turbo, pero nunca gozó del respeto y reconocimiento de éste, pese a que era más rápido y, además, el único sobrealimentado de su categoría.

Es cierto que el Punto GT era más ‘civilizado’, no tenía un turbo con esa patada violenta del Uno y se podía conducir más fácilmente. Pero, en cualquier caso, era un coche con el que uno se lo podía pasar muy bien al volante.

Fiat Punto GT, el compacto turbo de los 90 injustamente olvidado

Fiat Punto GT.
Fiat Punto GT.

El Fiat Punto GT se lanzó en 1993, en una Italia que vivía conmocionada por el caso Tangentopoli, una extensa red de corrupción política que implicaba desde partidos hasta grandes empresarios y numerosas autoridades, provocando un enorme desprestigio en la clase dirigente del país transalpino.

Desde su presentación, la versión más deportiva del utilitario turinés se convirtió en el sueño de los jóvenes conductores de la época. Contaba con los mismos argumentos que llevaron al éxito el Fiat Uno Turbo: prestaciones elevadas y un precio asequible, a lo que se sumaba un diseño sobrio que, más de 30 años después, se puede decir que ha envejecido bien.

De hecho, la sobriedad era una de las principales características del Punto GT. En esto, parecía imitar al Golf. Apenas se diferenciaba del resto de versiones por los faldones de plástico negro, la suspensión rebajada y unas llantas de aleación de 14 pulgadas con neumáticos 185/55. Cómo ha cambiado todo…

También lucía un pequeño logo GT en rojo en las molduras laterales y en el portón trasero. Llamaba la atención la ausencia de un alerón trasero, lo cual animaba a muchos a instalar paquetes estéticos más agresivos.

En el interior, el Fiat Punto GT contaba con una tapicería específica para los asientos, con una especie de terciopelo. Aunque lo que verdaderamente distinguía a esta versión deportiva del resto de la gama era el cuadro de instrumentos.

No era un cuadro tan bonito como el del Fiat Uno Turbo, sobre todo, de la Fase 1, pero tenía bastante información. Contaba con un manómetro del turbo, por supuesto, indicador de temperatura del agua y presión del aceite.

Había detalles distintivos, como el pomo del cambio forrado en piel y, entre los elementos opcionales, destacaban el techo corredizo y el aire acondicionado, pero el ABS (que actuaba sobre cuatro frenos de disco) era de serie. De hecho, el Punto fue el primer modelo de una marca generalista en incluir este equipamiento reservado normalmente a coches de gama superior.

Motor turbo de 136 CV

Fiat Punto GT
Fiat Punto GT

Bajo el capó, la variante deportiva del Fiat Punto montaba un motor de cuatro cilindros y 1.372 centímetros cúbicos derivado del Uno Turbo que desarrollaba 136 CV y 208 Nm de par, colocándolo entre los utilitarios más potentes del mercado.

La presión de sobrealimentación alcanzaba los 1,3 bares, tenía una culata de aleación con dos válvulas por cilindro y un árbol de levas. Como era habitual en la época, el turbo tarda un poco en entrar en acción, se empezaba a sentir a partir de las 3.000 vueltas y era una patada no tan brusca como el Uno, pero resultaba casi anacrónica en tiempos de motores atmosféricos de 16 válvulas.

Sin embargo, el punto flaco era el chasis, que seguía siendo el mismo que utilizaba el Punto normal. Esto se traducía en una peor estabilidad en carretera, comparado con los rivales franceses de la época, por ejemplo, el Clio 1.8 16V.

En 1995, el Fiat Punto GT recibió un ligero lavado de cara que afectó a la forma de los faros, añadiendo el efecto ahumado tan de moda en los 90, así como unos faldones en el color de la carrocería y pequeños retoques en el interior. También incluía ahora la tapicería de piel para los asientos.

Fiat puso fin a la producción del Punto GT en 1999, poniendo también el broche a una década en la que el utilitario italiano fue un indiscutible protagonista entre los pequeños deportivos.

Con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, el Fiat Punto GT fue un gran compacto deportivo de los 90 y mejoró en muchos aspectos al Uno Turbo i.e. Fue un éxito rotundo y uno de los mejores coches de la firma turinesa en esos años.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España