Uno de los mejores V12 que han existido es el motor M297 que convirtió al Mercedes GLK GTR en un deportivo más potente de calle que de carreras

motor M297
motor M297

El M297 fue una evolución del M120, el primer motor V12 que Mercedes fabricó en serie, un propulsor que dejó su huella en la historia.

Hay motores, dentro de la historia del mundo del automóvil, que tienen nombre propio y fueron tan importantes que han dejado su huella en la industria incluso por encima (o, al menos, a la par) que los modelos que lo montaron. El motor M297 de Mercedes es uno de ellos, pues movió coches míticos de la marca… e incluso de otros fabricantes.

Sin embargo, como ocurre en multitud de ocasiones, para empezar su historia, hay que mirar todavía un poco más atrás.

Este motor es en realidad una evolución directa del M120, el primer V12 de producción en serie de Mercedes-Benz. Este bloque original debutó a principios de los años 90 en el la gama más lujosa de la marca, una Clase S que contaba con representantes como el 600SE, 600SEL y S600.

El M120 es considerado como una obra maestra de la industria: un bloque de aluminio de 6.0 litros, con 48 válvulas y sin sobrealimentación. Era suave como la mantequilla, pero tenía un gruñido escondido si te atrevías a pisar fuerte el acelerador: hablamos de un propulsor que era capaz de desarrollar 408 CV de potencia y 580 Nm de par máximo, cifras que, más tarde se redujeron ligeramente hasta los 400 CV y 570 Nm.

Todo ello se gestionaba a través de un sistema de tracción, lo que permitía que un Clase S equipado con él, que pesaba algo más de 1.800 kg, fuera capaz de alcanzar los 100 km/h desde parado en unos 6 segundos.

La marca alemana tenía una estrella entre manos, algo que ratificó el hecho de que multitud de preparadores se dedicaran a convertirlo en una bestia (AMG, Brabus, RENNtech o Carlsson), o que Pagani considerara que era el corazón que debía mover su Zonda.

En este punto es donde entra el mundo de la competición a marcar la pauta. Era 1996, el DTM (Deutsche Tourenwagen Meisterschaft o Campeonato Alemán de Turismos) ya no desaparecía y Mercedes decidió competir en el BPR Global GT, que por aquel entonces tenía como dueño y señor al McLaren F1.

Dado que era el rival a batir, la marca alemana compró uno, le aplicó ingeniería inversa y además creó una versión mejorada del M120, que le instalaron. Tenía el nombre interno de GT 112 y elevaba el rendimiento hasta los 600 CV, lo que ya era algo sobresaliente, pero que además destacaba por su fiabilidad, algo de valor incalculable en la competición.

motor M297
motor M297

Con estas armas, el Mercedes CLK GTR tuvo un año debut de locos: superó al McLaren F1 para ganar tanto campeonato de pilotos como el de constructores. Sin embargo, para competir en un campeonato de turismos era necesario contar con modelos de calle que eran coches de homologación, con un mínimo de 25 unidades, y ahí es donde entra nuestro protagonista, el motor M297.

Esta necesidad llevo a desarrollar el Mercedes CLK GTR AMG Strassenversion, que es el apellido que se le da a las versiones de calle de modelos de competición, y el fabricante decidió que iba a ser incluso mejor que el modelo de carreras, en gran parte porque su motor iba a asalvajarse todavía un poquito más, por si no fuera suficiente.

En un primer momento, el M120 que salió a la calle aumentó su cilindrada a 6,9 litros, además de que potenció su rendimiento hasta los 604 CV y los 775 Nm de par máximo. Se decidió entonces darle el nombre de M297 y, a partir de ahí, la compañía decidió crear versiones que fueran todavía más potentes.

Empezó a producirse en 1997 y siguió en activo hasta 2016, lo que da buena cuenta del buen motor que era, ya que supo mantenerse vigente durante casi dos décadas a base de actualizaciones. Su versión más salvaje fue la que presentaba una configuración de 7,3 litros, en la que desarrollaba 789 CV y 900 Nm de par máximo.

También hubo momentos puntuales para la mesura, como fue la versión de “solo” 518 CV que se aplicó a modelos como los CL y Clase S firmados por AMG.

De manera paralela, su trayectoria estuvo unida a la del Pagani Zonda, puesto que las diferentes variantes del superdeportivo que se fueron presentando tenían variantes potenciadas del propulsor dándoles vida.

En resumen, el primer V12 que fabricó en serie Mercedes tuvo una trayectoria de la que pocos propulsores pueden presumir: fu un hito a nivel de ingeniería, la clave para que el coche que l montaba arrasase en competición y un motor tan deseado que incluso se ha montado en modelos de otras marcas.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España