Adiós al Subaru WRX STI Sport. El 18 de mayo es la fecha en la que la firma japonesa no admitirá más pedidos

No era el STI “de toda la vida”, pero el Subaru WRX STI Sport al menos mantenía su espíritu de alguna manera. En dos meses desaparecerá para siempre.
Hay coches que van más allá de ser simplemente un medio de transporte, y el Subaru WRX STI es uno de ellos. Por desgracia, hace tiempo que no se vende, pero en ciertos mercados tenían una versión descafeinada, el Subaru WRX STI Sport. Un modelo que, sin ser un STI “puro” como los de antaño, ha servido para mantener viva la esencia deportiva de la marca japonesa en los últimos años. Sin embargo, hasta éste va a tener su final.
Subaru ya ha puesto fecha límite a su comercialización y el próximo 18 de mayo de 2026 dejará de aceptar pedidos, marcando el cierre de una etapa para uno de sus modelos más especiales.
La despedida no llega del todo por sorpresa. El apellido STI lleva tiempo en una especie de limbo, con Subaru replanteando su estrategia deportiva en plena transición hacia la electrificación, presentando prototipos que, la verdad, tampoco dejan claro hacia dónde se dirige la compañía. Aun así, el WRX STI Sport había logrado mantener cierto espíritu entusiasta, especialmente en el mercado japonés.
Este modelo parte de la base del WRX moderno, pero introduce una serie de mejoras enfocadas al rendimiento y a la experiencia de conducción. Bajo el capó encontramos un motor bóxer de cuatro cilindros y 2,4 litros turboalimentado, una configuración clásica de Subaru que sigue siendo una de sus señas de identidad. Este propulsor desarrolla en torno a 271 CV y unos 350 Nm de par, cifras que lo colocan en una posición competitiva dentro de las berlinas deportivas actuales… aunque no tiene la misma pegada que sus ancestros.
Pero más allá de los números, lo interesante está en cómo entrega esa potencia. El motor bóxer, con su disposición horizontal de cilindros, permite un centro de gravedad más bajo, lo que mejora la estabilidad y el paso por curva. A esto se suma la tracción total permanente, otro de los pilares históricos de Subaru, que garantiza una gran motricidad incluso en condiciones complicadas. El resultado es una dinámica que sí es digna de aplauso.
A esto se suma uno de los elementos más celebrados por los puristas: la presencia de una caja de cambios manual de seis velocidades, algo cada vez más raro en este tipo de coches.

Además, en el apartado dinámico Subaru ha trabajado a fondo el chasis. El WRX STI Sport incorpora refuerzos estructurales específicos desarrollados por STI, así como una puesta a punto más agresiva de la suspensión. Destacan los amortiguadores controlados electrónicamente firmados por ZF, que permiten adaptar el comportamiento del coche según el modo de conducción.
El sistema de frenos también está a la altura, con un equipo Brembo de alto rendimiento, con pinzas de seis pistones en el eje delantero y de dos en el trasero. Esto no mejora la capacidad de frenado, algo clave si se busca exprimir al máximo este modelo. El conjunto se completa con llantas de 19 pulgadas y neumáticos de altas prestaciones, pensados para aprovechar al máximo el potencial del coche.
A nivel de prestaciones queda claro el enfoque de este modelo: es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en unos 6 segundos y su velocidad punta ronda los 215 km/h. La conclusión es clara: no se centra en acelerar en línea recta ni es uno de los coches más radicales de su segmento, pero su puesta punto es la perfecta para enfilar una carretera de montaña rápido y con garantías.
Entonces, ¿por qué desaparece? Subaru lleva tiempo insinuando que el futuro de STI podría pasar por la electrificación, lo que hace que modelos como este queden en una posición peliaguda. A esto hay que sumar, además, las normativas de emisiones que cada vez son más exigentes, lo que complica la continuidad de motores de combustión de alto rendimiento sin electrificación.
El hecho de que Subaru haya fijado una fecha concreta para dejar de aceptar pedidos, ese 18 de mayo, al menos da la oportunidad a los aficionados de despedirse como es merecido y, quien tenga dinero, tendrá la oportunidad de hacerse con uno en sus últimos meses de vida. No habría que descartar que incluso la marca se anime a lanzar una edición especial a modo de despedida.
Ahora los aficionados no tienen más remedio que mirar al futuro, algo que entendemos que les de miedo, porque no está para nada claro. Parece lógico, por como demanda el mercado, que el apellido STI tendrá que estar asociado a la electrificación, pero la duda está en a qué nivel llegará. Los planteamientos más conservadores deberían “tirar” por una mecánica híbrida, pero la firma ya ha presentado algún prototipo 100% eléctrico.


