En 1999 Mitsubishi decidió lanzar una de las mejores berlinas deportivas de su tiempo: el Lancer Evo VI Tommi Mäkinen.

En 1999, Mitsubishi quiso celebrar tres mundiales de pilotos consecutivos en el WRC y creó una de las mejores berlinas deportivas de su época. Así era el Lancer Evolution VI Tommi Mäkinen.

Las berlinas deportivas japonesas ya son cosa del pasado, pero en la década de 1990 estaban en pleno auge y eran capaces de transmitir una emoción al volante que enamoraba a cualquiera que las condujera. Podríamos hablar de muchos modelos, pero en 1999 llegó uno que podríamos considerar uno de los mejores de su tiempo: el Mitsubishi Lancer Evolution Tommi Mäkinen.

En la actualidad, Mitsubishi es una marca centrada en vender coches urbanos como el Colt y SUV como el Grandis, el Eclipse Cross y el Outlander. Sin embargo, en el pasado era una firma que también contaba con un componente deportivo, el cual normalmente quedaba asociado a su berlina Mitsubishi Lancer.

En los años 90, la marca japonesa empezó a crear versiones prestacionales de este modelo, las cuales competían con las configuraciones WRX STI del Subaru Impreza. Se llamaron Lancer Evolution y contaron con varias generaciones, pero allá por la sexta se creó una variante más especial que todavía es muy cotizada.

En aquellos años, Mitsubishi estaba muy presente en competición y especialmente en el mundo de los rallies. Además de participar en el Dakar, también compitió en el WRC y la década de 1990 le dio grandes resultados de la mano de un piloto legendario de la categoría: el finlandés Tommi Mäkinen. Con el equipo Mitsubishi Ralliart, logró cuatro mundiales entre 1996 y 1999.

Sin duda, estos títulos consecutivos fueron algo sensacional para la marca asiática, de manera que se tomó la decisión de crear un coche especial como conmemoración. Subaru tuvo una idea similar, ya que ganó el campeonato de constructores en 1995, 1996 y 1997. En honor a esos resultados creó el mítico Impreza 22B en 1998, mientras que Mitsubishi se centró en crear un coche que homenajeara los buenos resultados en el campeonato de pilotos.

Con el Mitsubishi Lancer Evo VI como base, lanzada a mediados de la década y presente en el WRC, la compañía de los tres diamantes se puso manos a la obra para reconocer el gran trabajo de su piloto. Así, el resultado se presentó en 1999 con el Lancer Evolution Tommi Makinen, una configuración que llevó un paso más allá la deportividad de la berlina.

El carácter más radical saltaba a la vista, con un nuevo paragolpes delantero que mejoraba la aerodinámica y la refrigeración, unas llantas de aleación Enkei de 17 pulgadas de color blanco tras las que se situaba un sistema de frenos Brembo con pinzas delanteras de cuatro pistones y traseras de dos y una gama de cinco colores entre los que el rojo fue el más popular. Por supuesto, no faltaba el gran alerón trasero ajustable y los vinilos con el logo específico en la parte posterior.

Asimismo, el interior del Mitsubishi Lancer Evolution Tommi Makinen también recibió algunos cambios, si bien eran sutiles por la deportividad que ya destilaba el EVO VI convencional. Los asientos bucket delanteros Recaro contaban con una costura con el logo de la edición especial, el volante era MOMO y se añadieron costuras en contraste de color rojo en el pomo y el fuelle de la palanca de cambios, así como en el volante.

Esto solo eran detalles que aportaban más estilo, pero lo mejor fue la mejora mecánica. Bajo el capó seguía presente el motor 4G63 turbo de cuatro cilindros y 2.0 litros. Sin embargo, recibió mejoras como un turbo con compresor de titanio que reducía el peso y permitía obtener un mejor rendimiento. En teoría, rendía 280 CV de potencia y 373 Nm de par, pero se dice que entregaba algo más de 300 CV en realidad.

Motor del Lancer Evo VI edición Tommi Makinen.
Motor del Lancer Evo VI edición Tommi Makinen.

Con esta mecánica asociada a un cambio manual de cinco velocidades y un sistema de tracción integral permanente, el rendimiento estaba a la altura de las expectativas. Sin embargo, también en ello tenían que ver otros elementos, como un nuevo diferencial autoblocante trasero y el sistema Active Yaw Control (AYC), que variaba el par entre las ruedas posteriores. Todo ello mejoraba el paso por curva.

Junto a esto, también se realizaron ajustes en la suspensión y se mejoró al relación de marchas respecto de otras versiones de la gama. Pesaba apenas 1.360 kg y podía pasar de 0 a 100 km/h en poco más de cuatro segundos.

En total, se produjeron solo 2.500 unidades para todo el mundo y los 250 primeros compradores recibieron además un modelo a escala del coche como regalo. Hay registros que sitúan en realidad la cifra total de unidades producidas en torno a las 4.092, entre la versión original y el Tommi Mäkinen Edition RS2, lanzado en 2001 con unas características similares. En cualquier caso, hablamos de un coche muy exclusivo y de una leyenda JDM que sigue siendo muy cotizada en todo el mundo.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor