Aston Martin Atom: El primer concept car fabricado en tubos de acero

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Alcanzó los 157 km/h con un motor de cuatro cilindrosen línea y 1950 cc

No hay más que echar un ojo al buen gusto, refinamiento y elegancia con que los fabricantes de Aston Martin trataban a sus coches a mitad del siglo XX. La firma británica comenzó a trabajar en el automóvil de sus sueños justo antes del estallido de la guerra y lo completó a principios de 1940. Arrancó su fabricación en marzo de 1939.

Con una previsión asombrosa, la compañía bautizó el nuevo automóvil como "Atom" y registró el nombre con la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motores. La clave del concepto fue la construcción integral de la estructura de la carrocería y el chasis, que estaban hechos de tubos de acero rectangulares. 

Se hicieron de esta manera porque eran más sencillos de unir que los tubos redondos, y sus secciones transversales variaban según el esfuerzo que debían soportar. Los paneles de la carrocería de aleación sin tensión simplemente se unieron en puntos de montaje de goma especiales. De esta manera se redujo el peso final del coche.

Aunque la guerra había estallado cuando se completó 'Atom', a los periodistas privilegiados se les permitió probar el automóvil, que era un cuatro puertas y cuatro plazas a pesar de las limitaciones en las longitudes de tubo de acero disponibles. Una versión de producción habría tenido una mayor distancia entre ejes, dando más espacio para los pasajeros traseros.

La prensa especializada de la época hablaba de este vehículo como el primer concept car que se fabricó, ya que se construyó no con el propósito de llegar a serie sino de servir como laboratorio de ideas plasmadas en modelos posteriores. "Menos es más" titularon algunos rotativos de aquel entonces.

El físico Gordon Sutherland, del que había nacido la idea de fabricar el Atom, completó 144.841 kilómetros para poder ir adaptando y preparando su modelo, que lo tuvo en su poder de 1940 a 1947. En aquel entonces llegó a ponerlo a 157 km/h sin que el cuerpo temblara por el motor. Este hecho se debía, en gran medida, a su gran aerodinámica y a un agarre digno de elogio.

 En Aston Martin no se andaban con chiquitas a la hora de fabricar el motor y querían un propulsor potente. A fe que lo consiguieron gracias a un bloque de cuatro cilindros en línea y 1950 cc. Asimismo, equipaba una caja de cambios, que era una Cotal semiautomática, que fue la precursora (para ciertos especialistas) del actual sistema de levas. 

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