En Australia tienen gusto por los peculiares UTE mitad coche mitad pick-up. Y hay uno de precio millonario

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El HSV GTSR W1 Maloo es, probablemente, el UTE más deseado del mundo, y eso significa que quien lo quiera tiene que pagar.
Que el mercado del automóvil sea global no implica que cada región tenga sus particularidades, hasta tal punto que en algunas hay tipos de coches que en otras ni siquiera existen- Los kei-car podrían valer de ejemplo, aunque Europa va crear una categoría similar, pero todavía más desconocidos son los UTE, autóctonos de Australia y tan queridos que hay uno que puede superar el millón de dólares en una subasta.
Se trata del HSV GTSR W1 Maloo, pero somos conscientes de que hasta aquí hay bastante que masticar, así que vamos por partes. Lo primero, ¿qué es un UTE? Es la abreviación de “coche utilitario”, pero los aussies no tienen el mismo concepto de utilitario que nosotros, para ellos es un coche que de verdad tiene utilidad, así que son turismos con la parte trasera convertida en caja de carga, una suerte de pick-up menos todoterreno y más civilizadas.
Eso, al menos, desde la teoría, puesto que a lo largo de la historia se ha utilizado este formato para desarrollar vehículos de alto rendimiento… lo que nos lleva al caso de este HSV GTSR W1 Maloo.
Solo se fabricaron cuatro unidades del modelo con esta especificación, lo que ya hace que cada ejemplar esté muy valorado. La cuestión es que éste es el más especial del cuarteto. El motivo es que es el único decorado con el color XU3 Yellah, pero es que, además, está virtualmente nuevo: solo se han recorrido en él 26 km y ninguno de ellos ha sido en carretera, el coche nunca ha sido registrado a pesar de tener 3 dueños previos.
Esto hace que tenga un valor incalculable… bueno, incalculable no. Uno de los tres ejemplares de la tirada se vendió hace unos años por un precio de 1 millón de dólares, por lo que esta unidad, que es todavía más especial, debería superar fácilmente esa cifra.
Entremos en su apartado mecánico. La web de subastas destaca el sistema de refrigeración, fabricado íntegramente en fibra de carbono para suministrar aire fresco a su motor, que tampoco es pecata minuta: es un bloque V8 sobrealimentado LS9 de 6,2 litros, fabricado a mano y que cuenta con “chuches” como bielas y válvulas de titanio, lubricación por cárter seco y un sobrealimentador Eaton de alto flujo de 2,3 litros.
Todo eso está bien, pero, ¿cuánto “pega”? Arroja la nada desdeñable cifra de 644 CV, que se dice pronto, y de 815 Nm, que se dice pronto también. Pero lo mejor es lo que eso significa: es el vehículo de producción más potente jamás fabricado en Australia, otro extra para seguir haciendo que aumente su valor. De intentar digerir tal caballería se tiene que encargar una caja de cambios manual Tremec TR-6060 de 6 velocidades.
Otros elementos que hay que tener en cuenta son las llantas de aleación forjadas SV Panorama de 20 pulgadas acabadas en negro mate, los neumáticos Pirelli P Zero Trofeo R de competición, la suspensión SupaShock y el sistema de frenos AP Racing, conformado por pinzas monobloque forjadas de 6 pistones que muerden discos de 410 mm. Es lo mínimo, porque hay que parar un misil con más de 600 CV de potencia.

Aunque no es lo que más interese en un modelo de estas características, está completamente equipado.
En el habitáculo dispone de asientos HSV Podium con ajuste eléctrico de 8 posiciones que están tapizados en Alcantara, mismo material que forra tanto el volante como la palanca de cambios en Alcantara, también hay una placa de identificación W1, los elevalunas son eléctricos, tiene aire acondicionado, también control de crucero, cámara de marcha atrás, etc.
Lee Hames, director de operaciones de Lloyds Auctions, explica: “Al combinar el chasis n.° 001, un kilometraje ultrabajo, el hecho de no haber sido matriculado y el color HSV más icónico de todos los tiempos, se obtiene un coche que representa la cumbre absoluta de la historia del rendimiento australiano”.
“Estamos observando un crecimiento continuo en la demanda de muscle cars australianos de producción limitada, en particular aquellos con un número de fabricación limitado y un auténtico significado histórico”, concluye.
Es un ejemplo clarísimo de que, en ocasiones, el valor de un vehículo depende del lugar en el que se encuentre. En España ya es raro que alguien tenga un pick-up, pero puede llegar a verse. Pero el concepto de UTE es algo que ni siquiera se concibe. Hay que reconocer que es una propuesta peculiar, ¿si hay rancheras basadas en berlinas, por qué no carrocerías con caja de carga? Y, si además se suma a la ecuación un kilo de caballos, como si no costase, mejor que mejor.

