El CEO de Volvo tiene claro quién tiene que pagar por los aranceles de Donald Trump. Y no, no son ellos

Volvo ha sufrido las consecuencias de la guerra arancelaria iniciada por la administración Trump, el fabricante propone una "estrategia doble". Otras marcas subirán el precio.
Volvo no se libra de los aranceles que ha impuesto Donald Trump. El fabricante sueco produce el Volvo S60 y el EX90 en Estados Unidos, pero tiene que importar el resto de vehículos si quiere venderlos en suelo estadounidense.
La marca se enfrenta a un problema para los próximos meses: el presidente Trump ha impuesto un arancel del 25% a sus vehículos importados. Esto se suma a un arancel directo del 50% a todos los productos que llegan desde la Unión Europea.
El mercado estadounidense se complica para Volvo
Los fabricantes de automóviles trabajan a contrarreloj para llegar a un acuerdo con la administración de Trump. Volvo ha seguido la "estrategia doble" de muchas marcas que pretenden mantener sus ventas en el mercado estadounidense.
La marca pretende subir los precios de sus vehículos y asumir una parte de los gastos derivados de la guerra comercial. Hakan Samuelsson, CEO del fabricante sueco, ha sido directo: "Si vas a comprar un Volvo, probablemente tendrás que asumir la mayor parte de esos costes relacionados".
El Volvo EX30 es el mayor perjudicado de los aranceles
La guerra arancelaria iniciada por Donald Trump se ha cobrado la primera víctima dentro de la marca, el Volvo EX30 corre peligro en Estados Unidos. El fabricante empezó a producir este crossover eléctrico en China antes de trasladar parte de su línea a Bélgica.
Volvo presentó este modelo en 2023 con un precio inicial de 34.950 dólares para Estados Unidos. Si la administración de Trump no da marcha atrás en sus planes, un arancel del 50% podría ser el fin del EX30 en el país, los compradores no estarían dispuestos a asumir ese precio.
La situación es dramática para Volvo, pero no es el único fabricante que tiene dificultades en suelo estadounidense si no cambia la política arancelaria. Aston Martin ha sido una de las primeras marcas en anunciar que sus productos se encarecerían, Subaru tambián ha aumentado el precio en toda su línea a principios de esta semana.
Las marcas estadounidenses como Ford tampoco se libran de las consecuencias. El Ford Maverick antes era uno de los modelos más económicos, ahora la versión más básica tiene un precio que parte de los 30.000 dólares.
General Motors ha anunciado a inicios de este mes que la situación puede ser dramática. La guerra de los aranceles le podría costar a la compañía entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, pero han confirmado que no van a aumentar los precios.
