El fin de la prohibición de los coches que emitan CO2 en 2035 enfrenta a los fabricantes en dos puntos de vista opuestos

La Unión Europea ha dado marcha atrás en su objetivo para 2035, los fabricantes occidentales están más divididos que nunca acerca del futuro de los motores de combustión.
Europa ha alargado el veto a los coches de combustión más allá de 2035, a pesar de que algunos países como Francia o España han solicitado mantener la prohibición. Las marcas también están más divididas que nunca.
El Viejo Continente se marcó el objetivo de que en 2035 no se iban a vender más coches con motor térmico, pretende llenar los países europeos de modelos electrificados. Los fabricantes han trabajado para alcanzar este objetivo, pero algunos no han hecho los deberes a tiempo.
España y Francia contra los fabricantes
Alemania e Italia, los motores de la industria europea, se suman a Polonia en el apoyo al cambio la prohibición a los coches de combustión. Francia y España tienen una posición totalmente opuesta.
El Gobierno y el país vecino están convencidos en la transición a los coches eléctricos. Ambos mercados se han centrado en la electrificación desde que se aprobó la prohibición a los modelos térmicos en el año 2021, incluso Pedro Sánchez envió una carta a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, pidiendo que no diesen atrás en esta medida.
La guerra por la transición a los coches eléctricos también ha llegado a los fabricantes que venden en Europa. Las marcas están más divididas que nunca con las prohibiciones que llegan desde Bruselas, los recientes cambios vuelven a crear dos bandos.
Las marcas se enfrentan en Europa
Algunos fabricantes como Volvo y Polestar, su filial de alto rendimiento eléctrico, tienen fuertes raíces en Suecia, un país que lo apuesta todo a los modelos electrificados con una de las mayores flotas de Europa.
Las marcas del gigante chino Geely han expresado que cualquier intento de dar marcha atrás o retrasar la fecha límite de 2035 para la venta de coches de diésel o gasolina sería un error. Esto terminaría convirtiéndose en un obstáculo en la transición energética del continente.
Los fabricantes alemanes, a favor del aplazamiento de la prohibición, han presionado hasta conseguir el aplazamiento a 2040. Las marcas también piden una excepción para los vehículos que utilicen e-combustibles sintéticos.
Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz, los gigantes de la industria automovilística europea, han criticado estas restricciones de la Unión Europea. El PIB del país depende de una enorme red de proveedores que depende de los motores de combustión interna, no han tenido tiempo suficiente para prepararse para la transición a los eléctricos.
Desde Bruselas se enfrentan a un enorme problema: deben dar un paso definitivo en el futuro del transporte en el continente, la credibilidad de la UE está en el punto de mira. Los propios fabricantes, tanto a favor como en contra, critican la incertidumbre que acaba de generar la Comisión Europea con el nuevo objetivo de 2040.

