El Opel Omega V8 no existió, pero podría haber cambiado el curso de su historia si hubiera salido con el motor V8 LS1 del Corvette C5

Opel Omega V8.
Opel Omega V8.

Cuando los 90 llegaba a su fin, Opel desarrolló un Omega con motor LS1 V8 que montaba también el Corvette C5. Al final se vio obligada a desterrarlo, pero quizá la historia de la marca podría haber cambiado...

La década de los 90 nos dejó grandes berlinas. Hoy, cuando el mercado está tan suverizado, no son pocos los que echan de menos aquella época en la que todas las marcas competían por ser la mejor en ese segmento. La historia habría sido muy diferente si Opel se hubiera atrevido con este Omega con motor V8 de origen Corvette LS1.

Seguramente recuerdes el Opel Omega preparado por Lotus de finales de los 80 y principios de los 90, un coche que ya imponía sólo con mirarlo y que se desarrolló para competir, ni más ni menos, que con el BMW M5.

Unos años más tarde, la marca del rayo presentó la segunda generación del Omega, con código B, y los de Rüsselsheim pensaron que por qué no desarrolla otra versión deportiva, aunque sin la mano de Lotus.

Recordemos que el Lotus Omega montaba un motor de seis cilindros en línea y 3.6 litros modificado por la marca británica, derivado de un 3.0 litros y 24 válvulas de Opel, con dos turbocompresores Garret T5, que producía 377 CV y 568 Nm de par. Era capaz de alcanzar los 285 km/h.

Sin embargo, el hecho de formar parte de General Motors llevó a la dirección de Opel a pensar en algo más grande: equipar el Omega con un motor V8.

Opel Omega V8, el proyecto frustrado

Opel Omega B.
Opel Omega B.

De esta manera comenzó a gestarse una de esas locuras que, a veces, hacían las marcas antes. El modelo era un Opel Omega del 2000 y la compañía alemana tomó el motor V8 LS1 de 5.7 litros procedente del Corvette, que cabía perfectamente en el vano motor de la berlina.

En realidad, no era del todo descabellada la idea, ya que la versión del Omega que se comercializaba en Australia bajo la denominación Holden Commodore incluía en su oferta mecánica un V8 de 5.0 litros.

Sin embargo, los problemas no tardaron en aparecer. El primero fue la caja de cambios del Corvette, con una configuración transaxle que era incompatible con la del Omega. La solución fue una transmisión automática de cuatro velocidades, pero no soportaba la potencia y par originales, así que lo redujeron desde 350 a 315 CV y de 500 a 450 Nm, respectivamente.

Asimismo, modificaron elementos como las válvulas para alcanzar las 6.000 rpm. Pero aquí apareció otro inconveniente: a altas revoluciones la nueva unificación no funcionaba.

Durante las pruebas, el Omega con motor V8 no paraba de sufrir problemas con la transmisión que los ingenieros no conseguían resolver. El disco que conectaba con la salida del motor se rompía constantemente.

Una pena, porque el coche prometía: alcanzaba una velocidad máxima de 250 km/h y hacía el 0 a 100 km/h en 7 segundos, todo ello con un consumo nada bajo, eso sí, de 14 litros/100 km/h en ciclo mixto y unos 18 litros en ciudad. Excesivo para los estándares actuales, pero lo esperado en un V8 de la época y de origen americano.

V8.com, un nombre que se adelantaba al futuro

Estéticamente, el prototipo del Opel Omega V8 tenía algunas diferencias con el resto de la gama. Por ejemplo, montaba unas llantas de 17 pulgadas y unos discos ventilados en ambos ejes.

Sin embargo, las mayores diferencias estaban en el interior. Paralelamente al desarrollo de la mecánica, Opel trabajó en una versión preparada para el nuevo milenio que empezaba justo en aquel momento y escogió una denominación visionaria: V8.com.

Quizá no fue buena idea, viendo el pinchazo de las puntocom que se produjo en el 2000. En cualquier caso, el Omega era revolucionario, porque tenía un interior preparado para alojar a cuatro ocupantes y que se sintiesen en una oficina.

En el lado del copiloto había una pantalla LCD de 9,5 pulgadas de tipo flotante, como las que tienen hoy muchos coches, mientras que atrás los pasajeros disfrutaban de otras dos pantallas integradas en los respaldos de los asientos delanteros, también de 9,5 pulgadas.

El equipamiento del Omega V8.com incluía conexión a internet, un sistema integrado de micrófonos y altavoces para hacer videollamadas y un Head-Up Display que proyectaba información de la conducción sobre el parabrisas.

El Opel Omega V8 habría sido un coche muy avanzado para su época capaz de competir con grandes berlinas de la época de marcas superiores. Por desgracias, los problemas en la transmisión antes mencionados lo impidieron. Finalmente, el proyecto se abandonó.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España