Hablemos de Mazda con motor rotativo: estos son todos los modelos que ha vendido el fabricante japonés

mazda motor rotativo
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La lista de coches de Mazda equipados con motor rotativo incluye ilustres como el RX-7, pero también rarezas como un autobús.

Si hay una marca que está unida a un tipo de motor en concreto esa es Mazda. La firma japonesa ha trazado su historia en paralelo al uso de motores rotativos, una opción peculiar, que tiene tanto sus ventajas como sus desventajas, pero que no se puede dudar de que es única. Hoy vamos a repasar todos los coches de Mazda que han utilizado un motor rotativo.

Vaya por delante que solo incluimos en la lista los modelos en los que el bloque mueve el coche, así que dejamos fuera, aunque lo mencionemos ahora, al Mazda MX-30 E-REV, puesto que en él el propulsor rotativo solo actúa como generador para alimentar un sistema eléctrico de autonomía extendida.

También queremos hacer otra mención especial al Mazda 787b Wankel, un modelo de competición sobre el que podéis leer nuestro especial.

Mazda Cosmo Sport 110S (1967)

El Cosmo Sport 110S fue el pionero, el coche con el que Mazda apostó en serio por el motor rotativo. Fue lanzado en 1967 y su diseño era difícil que dejara indiferente, puesto parecía sacado directamente de una serie de ciencia ficción: su carrocería era baja y alargada, los faros redondos escondidos… Además de que su nombre directamente evocaba la carrera espacial, algo que no era fortuito.

Sin embargo, aunque su imagen ha pasado a la historia, lo que de verdad hizo que grabara su nombre en ella fue su apartado mecánico. Bajo el capó contaba con un pequeño motor Wankel de dos rotores desarrollaba unos 110 CV, cifra que hoy se encuentra hasta en el utilitario más insulso, pero que para la época era notable, especialmente en un vehículo tan ligero como este.

El Cosmo Sport no solo fue el primer Mazda con motor rotativo, también fue el primer coche de producción en serie con utilizó este tipo de propulsor. Parte de la historia de la automoción.

Mazda R100 Coupe (1968)

Por lo que hemos comentado, queda claro que el Cosmo Sport era un modelo de gama alta, uno al que no mucha gente podía acceder. Sin embargo, Mazda no quería que el motor rotativo fuera un lujo reservado a unos pocos, así que puso en marcha su maquinaria y al año siguiente tuvo listo el R100 Coupe (que en otros mercados se conoció como Mazda Familia Rotary Coupe), una versión deportiva del sedán familiar que permitía disfrutar de esta tecnología de propulsión a un público más amplio.

Su ADN era similar al del Cosmo, pero tenía un enfoque mucho más práctico y accesible, a pesar de que seguía siendo un coche de aspecto deportivo. El motor tenía un litro de cilindrada y su potencia era algo menor que en su hermano, 100 CV. Su mayor hazaña fue ser el primer Mazda con motor rotativo que se exportó a gran escala, especialmente a Estados Unidos.

Mazda RX-7 (1978–2003)

El RX-7 es uno de los nombres más ilustres en la historia de los coches deportivos japoneses y es uno de los mayores baluartes del motor rotativo. Fue un vehículo de gran recorrido, avalado por una trayectoria de 25 años que se prolongó a lo largo de tres generaciones.

La primera constituyó la base del vehículo: un deportivo ligero, sencillo y centrado en ofrecer el máximo equilibrio posible, fiel a la filosofía de que la diversión al volante no requería cifras de potencia astronómicas. astronómicas. La segunda entrega refinó su concepto, pero fue la tercera la que le convirtió en leyenda, tanto por su diseño perfectamente reconocible como por su mecánica, con un motor 13B-REW biturbo considerado como una obra maestra.

Mazda Eunos Cosmo (1990)

El Eunos Cosmo es otro ejemplo de que la naturaleza del motor rotativo no tiene por qué estar asocia exclusivamente a coches puramente deportivos. Era un coupé de lujo que destacaba por una tecnología adelantada a su tiempo: contaba con pantalla táctil, navegación GPS y hasta control electrónico. Hablamos de los años 90, así que démosle la importancia que tiene. Lástima que solo se vendiera en Japón.

Mazda RX-8 (2003–2012)

Cualquier millenial amante de los coches japoneses (me incluyo) tiene como referente deportivo de Mazda al RX-8. Fue el último modelo de la saga hasta un hipotético RX-9 que, lamentablemente, sigue haciéndose de rogar. Eso sí, hay que admitir que no pudo llenar los zapatos de su predecesor, algo que es entendible dado el legado que tuvo el RX-7.

Mazda Parkway y Mazda Roadpacer AP

Cierran la lista los que son los modelos más raros y desconocidos del grupo. El Mazda Parkway era... un autobús rotativo, un minibus equipado con motor Wankel, un combo que a poca gente se le hubiera ocurrido. El Roadpacer AP, en cambio, era un sedán de lujo basado en un Holden australiano, al que se le trasplantó un motor rotativo.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España