Este instagramer le mete un watercooler de moto de agua a este Civic de 700 CV

Cuando un intercooler se queda corto porque vas camino de los 1.000 CV de potencia, una alternativa más compleja pero eficiente es buena idea.

El mundo de las preparaciones es maravilloso. Da cabida desde a empresas profesionales dedicadas a ello (como Masory o ABT, por poner dos ejemplos), a cualquier hijo de vecino con una idea algo loca en mente. La que os traemos hoy está entre las dos: refrigerar un Honda Civic de 700 CV con piezas sacadas de una moto de agua.

El proyecto es obra de AutoEvo, especialista español en preparación de vehículos para competición y en recambios de alto rendimiento; pero ha sido el conocido instagramer El Garaje de Hache (@hmudaart) quien se ha hecho eco del trabajo.

Teniendo en cuenta lo conocido que es en el mundillo y que él mismo se describe como “Construyo coches a mi gusto y con pasión”, dar voz a una idea tan peculiar le viene como anillo al dedo.

La refrigeración de un automóvil es clave para su correcto funcionamiento y para que no se produzcan averías graves, motivo por el que contar con el sistema adecuado es imperativo. Es así en cualquier coche, pero más todavía si se trata de un modelo como el Honda, que se ha embrutecido salvajemente para elevar su rendimiento hasta los 700 CV.

Con tamaña caballería la temperatura va a subir de manera considerable por encima de los márgenes que contemplara de fábrica la marca japonesa, así que ha habido que instalar un sistema vitaminado para que cumpla con el cometido.

Ahora bien, el giro de tuerca que hace que el proyecto sea especial es que, en lugar de un intercooler como el que todos conocemos y es habitual en los coches, el preparador se ha decantado por un watercooler (procedente de una moto de agua) para mejorar la refrigeración del aire de admisión en su motor turbo.

El funcionamiento del intercooler es, más o menos, de conocimiento general: depende del flujo de aire exterior, éste pasa por un filtro, entra en el sistema de admisión y después va al turbo a través de la caracola de admisión, luego sale el aire comprimido caliente sale del turbo, y entra al intercooler, que lo enfría entre 40 y 60 grados.

Es un sistema efectivo, pero que tiene como principal problema el hecho de que, al estar compuesto de tantos elementos (tuberías, un volumen considerable de lamas de metal), es muy voluminoso y necesita mucho espacio.

Es por eso que AutoEvo se ha decantado por el watercooler que, como señala su nombre, enfría mediante agua. Esto tiene ciertas ventajas, como que es más eficiente, que consigue estabilizar las temperaturas incluso en condiciones extremas y que ocupa menos espacio.

Pero también tiene sus contras, siendo el principal que es un sistema mucho más complejo que el intercooler, por lo que está compuesto de más elementos (bomba y radiador); necesita mantenimiento extra y en términos generales es más costoso. Es por ese motivo que por norma se usa un intercooler, que suele ser suficiente para cumplir con la tarea.

Sin embargo, este no es un proyecto cualquiera y por eso necesitaban un extra.

Aunque el Civic actualmente está en los 700 CV, la idea es terminar llevándolo hasta los 1.000, por lo que la exigencia a la que se va a someter a toda la mecánica está muy por encima del estándar. El propio turbo va a ser un ejemplo de estrés mantenido, puesto que sopla dos bares de presión.

Para operar a tales niveles el compacto japonés ya no corre ni utilizando gasolina, puesto que directamente han optado por ponerlo a quemar etanol.

En el vídeo queda muy bien explicado cómo funciona el watercooler y cómo lo han montado en este caso. Está en el frontal, como también se ubicaría un intercooler, y en su interior lleva un radiador refrigerado por agua, agua que está fresca gracias a otros dos radiadores (procedentes de una Yamaha Jog) que están ubicados en el extremo derecho del paragolpes. 

De hecho, para poder rebajar todavía más la temperatura, el depósito de agua, que está situado en la parte trasera, en lo que vendría a ser el maletero, directamente meten hielo.

El sistema se complementa con componentes electrónicos que, tal y como están programados en la actualidad, hace que se intercambie el agua en cuanto se alcanzan los 35 grados de temperatura. 

Por si todo esto no fuera suficiente, también existiría la posibilidad de subir un nivel más, algo que la firma hace en preparaciones “tochas”: incluir un compresor de aire acondicionado que directamente congela el watercooler antes de empezar a darle “chicha” al coche, así que se empieza a correr con unas temperaturas todavía más bajas.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España