Ya he probado el Honda Prelude Prototype, un precioso GT cómodo y deportivo cuya potencia me deja descolocado

Me traslado al circuito de Thruxton, en Gran Bretaña, para probar el Honda Prelude Prototype, el anticipo fiel del coche de producción que llegará a principios de 2026.

Siempre, o casi siempre, es una buena noticia cuando una marca rescata un coche mítico de su historia, tras la reanimación cardiopulmonar (RCP), para darle una nueva generación que suponga un buen homenaje a la clásica. Esto es lo que ha hecho Honda con su nuevo coupé de tres puertas.

He tenido la oportunidad de probar el Honda Prelude Prototype, el concept que adelanta el vehículo de producción que llegará a principios de 2026, en el circuito de Thruxton, en Gran Bretaña, donde años atrás se celebraban pruebas del famoso BTCC, el Campeonato Británico de Turismos. Y lo hago el día previo a que esta misma unidad que tengo delante de mis narices suba la colina de Goodwood Festival of Speed.

El Honda Prelude acaba de llegar a Japón.
El Honda Prelude acaba de llegar a Japón.

Un concept, sí, pero lo que he visto y lo que ves en las imágenes es lo que se comercializará, porque como me dijo Tomoyuki Yamagami, jefe de proyecto del Honda Prelude, "está al 99%".

¿Ese 1% será el ajuste del asiento de conductor de forma eléctrica? ¿O el de la apertura del portón del maletero? Porque ambos, por lo menos en el prototipo, son manuales. Que también se puede haber tomado esta decisión para ahorrar peso al conjunto o unos cuantos euros en el precio final, que también se agradece.

La prueba va a consistir en dar tres vueltas al trazado. Pero antes del plato fuerte viene un aperitivo no menos desdeñable: el expiloto de Fórmula 1 y del WTCC Tiago Monteiro me va a enseñar desde el asiento de la izquierda de un Honda Civic e:HEV el circuito inglés. 

¿Y dirás? Hubiera estado mejor que lo hiciera en un Civic Type R. No te lo discuto. E insistirás: ¿Mejor desde el derecho, no? No. Recuerda que estamos en Inglaterra, país en el que los coches están defectuosos por tener el volante a la derecha. Sí, conduzco yo y es un honor recibir los consejos de todo un campeón.

Finalizada la prospección, me sitúo delante del Honda Prelude Prototype. Me parece que el diseño es de sobresaliente. Es un GT que exhibe una imagen dinámica, pero a la vez elegante. ¡Chapó! 

El interior sí que me deja algo más frío, porque me esperaba un puesto de mandos algo más diferente al del Honda Civic e:HEV. Pero hay algo en la consola distinto: el botón 'S+'. Unas líneas más abajo te hablaré de qué es y para qué sirve.

En un vistazo rápido y percibo buenos materiales y ajustes. Además, hay detalles que me convencen como el nombre 'Prelude' bordado en el salpicadero y los reposacabezas de los asientos, que, por cierto, son tipo bacquet de una sola pieza y acogen pespuntes en azul.

Por su parte, las plazas traseras me recuerdan mucho a las de mi Toyota GR86, que son válidas solo para niños o para llevar a personas que te caigan realmente mal. ¿Y el maletero? Pues tiene una cortinilla que oculta la carga y una boca estrecha pero alta al tener portón.

Comienzo la prueba dinámica del Honda Prelude Prototype. A mi derecha, sí, porque esta unidad si tiene el volante a la izquierda, me acompaña el ayudante del jefe del proyecto, Tomoyuki Yamagami, al que después pude entrevistar para preguntarle si iba a haber una versión Type R y por qué la elección de un sistema híbrido y no uno eléctrico puro, decisión que yo celebro.

Comienzo la prueba preguntando por su potencia: "184 CV". Su respuesta me deja tan descolocado, ya me esperaba una potencia conjunta más alta, que le vuelvo a preguntar: "184 CV". Obviamente, le pregunté a Tomoyuki el porqué, y me dijo que siempre están "buscando el mejor equilibrio entre peso, tamaño y especificaciones y el beneficio para el conductor" y que si meten "un motor de 250 o 300 CV, entonces será más pesado, más grande o tal vez no quepa en el compartimiento del motor, por lo que tendríamos que cambiar el diseño del coche". No le falta razón.

El caso es que el coche acelera con ganas, sobre todo en el modo Sport y desde parado. Y es que el nuevo Honda Prelude tiene tres perfiles de conducción: Comfort, GT y Sport. Solo dispongo de tres vueltas, así que voy cambiándolos a mi paso por meta. Pero, a pesar de la breve toma de contacto, puedo sentir perfectamente que dependiendo del modo escogido, la entrega del sistema de propulsión y el comportamiento de la dirección, la suspensión y el 'cambio' varían. 

Por ejemplo, se aprecia claramente cómo la carrocería, en el modo más confortable, balancea ligeramente, y cómo en el Sport, la suspensión se tensa, mejorando su paso por curva. No llega a ser como la del Honda Civic Type R, pero se le acerca mucho más que a la del Civic e:HEV, que no equipa amortiguador adaptativo ni suspensión delantera de doble horquilla. 

En la del Prelude, la rigidez del resorte y la dureza del amortiguador y de la barra estabilizadora es ligeramente más blanda que la versión más radical del compacto para ofrecer una respuesta más cómoda.

También la distancia entre ejes es ligeramente más corta que la del Civic Type R, mientras que el ancho de vías es básicamente el mismo, pero como el Prelude utiliza neumáticos más estrechos, la dimensión final real del ancho de vías es diferente, pero la geometría es la misma, como me confirma Yamagami.

La dirección es directa y pesadita, sobre todo en el Sport, algo que casa con mis gustos, y en el pedal de freno no noto ese recorrido propio de los regenerativos. Bien hecho. 

Pero lo que más me llama la atención, sin duda, es el 'cambio' Honda S+. Se trata de un CVT, pero con ocho marchas simuladas. A diferencia de Toyota, el generador, el motor eléctrico y las ruedas no están siempre conectados mecánicamente a la caja de cambios planetaria, por lo que se puede tener un control independiente de la revolución del motor, independiente de la velocidad de conducción.

Pulso el botón de la consola y en el cuadro de instrumentos digital aparece un tacómetro bien grande que corta a 6.000 rpm. Son las vueltas reales del motor de gasolina. Subo y bajo de 'marcha' desde las levas del volante, y el resultado es sorprendente. El sonido acompaña en las reducciones, cuando se revoluciona el propulsor. Me gusta y no me importa que en el GT y en el Sport se hayan aumentado ligeramente ciertas frecuencias. 

No sé si te acordarás, pero la tercera generación del Honda Prelude fue el primer coche de producción en equipar ruedas directrices. En este se descartaron porque se consigue, más o menos, el mismo efecto aplicando frenada en la rueda interior. Además, sumaría peso.

Finalizo la prueba del Honda Prelude Prototype contento por dos cosas: la primera, por haber traído el coche intacto al pit lane, y más sabiendo que al día siguiente va a subir Goodwood. La segunda, por el buen sabor de boca que me ha dejado este GT perfectamente válido para el día a día, pero con el que te puedes dar una alegría en tu puerto de montaña favorito.   

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Hugo Valverde

Web Mánager autobild.es y responsable de Audiencias

Hugo Valverde es Responsable de Audiencias y webmanager en AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2007. 'Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida'. Eso ha hecho.