El Volvo 245 Turbo parece el típico clásico aburrido. Pero en su momento fue el familiar más rápido del mundo

Volvo 245 Turbo no sólo fue el station wagon más rápido del mundo en su día, sino también el modelo más vendido de la historia de la marca sueca, hasta el año pasado.
Entre los grandes éxitos de Volvo en toda su historia figura un modelo que, seguramente, si te lo encontraras hoy en un aparcamiento, no te diría nada. Pensarías: “mira, un coche viejo”. Sin embargo, el Volvo 245 Turbo fue en su momento el familiar más rápido del mundo.
No sólo fue el familiar más rápido del mundo, sino que también ha sido el modelo más vendido de Volvo hasta el año pasado, cuando el XC60 le arrebató ese honor.
El Volvo 245 Turbo formaba parte de la serie 240 lanzada en 1974. En concreto, esta denominación correspondía a la versión familiar. Luego estaba el 242 (coupé) y el 244 (berlina de cuatro puertas).
Como era habitual en el pasado en muchos modelos de la firma sueca, inicialmente fue criticado por su aspecto aburrido y cuadrado. Sin embargo, durante su vida logró establecer el estándar internacional tanto en seguridad como en medioambiente, ganar el Campeonato Europeo de Turismos y alcanzar el estatus de coche de culto yuppie antes de su descontinuación en mayo de 1993.
Volvo 245 Turbo, no tan aburrido como pueda parecer
La serie 240 de Volvo se presentó en agosto de 1974 como una continuación lógica y un desarrollo de la popular serie 140, incorporando una serie de soluciones técnicas nuevas e innovadoras en muchas áreas. Dependiendo de la versión, medía entre 4,78 y 4,90 metros de longitud, con una distancia entre ejes de 2,64 metros.
Esto fue especialmente enfatizado por un nivel de seguridad muy alto y el coche tenía un fuerte parecido visual con el prototipo de seguridad VESC que Volvo mostró dos años antes. Esto, entre muchos otros detalles, significó parachoques muy grandes que le dieron al 240 su característica mandíbula prominente en la parte delantera.
Las propiedades dinámicas y de seguridad del 240 fueron bien recibidas, pero no tanto sus valores estéticos. El diseño se consideró aburrido y perpendicular.
Como la serie 140 algunos años antes, la 240 también se comercializó en una versión más lujosa con motor de seis cilindros, denominada 260, y como familiar: la obra maestra de Volvo.
El Volvo 245 Turbo casi se convirtió en sinónimo del concepto mismo de coches familiares. Un vehículo verdaderamente versátil que se tragaba todo lo imaginable, al mismo tiempo que era divertido de conducir y cómodo, con el nivel de seguridad más alto del mercado automovilístico en ese momento.
El familiar más rápido del mundo
La serie 240 de Volvo iba un paso por delante en términos de seguridad y cuidado medioambiental y fue un modelo que se desarrolló y actualizó continuamente durante los 19 años que estuvo en el mercado.
Los coches se refinaron y revitalizaron a lo largo de los años. Se añadieron nuevas soluciones técnicas y se introdujeron motores turboalimentados y diésel. Esa fama de coche aburrido se borró inmediatamente cuando el Volvo 245 Turbo demostró ser el familiar más rápido del mundo y cuando el ‘ladrillo volador’ arrasó con la competencia en los circuitos de carreras de Europa de camino a convertirse en campeón del Grupo A.
Este ‘ladrillo volador’ equipaba un motor de cuatro cilindros y 2.1 litros en posición delantera longitudinal, con inyección indirecta Bosch K-Jetronic de mando mecánico. El bloque tenía culata de aluminio y cigüeñal de cinco apoyos. Producía 155 CV 5.500 rpm y 240 Nm de par a 3.750 y estaba conectado a una caja de cambios automática de cuatro relaciones con overdrive.
Un nuevo estándar de seguridad y medioambiente
La NHTSA, la agencia que vela por la seguridad vial en Estados Unidos, utilizó varios modelos durante una serie de pruebas de choque, entre ellos, un Volvo 244. La berlina sueca fue la que obtuvo la mejor puntuación en el apartado de protección para los ocupantes y aquellos resultados se utilizaron para formar la base de la futura legislación de seguridad en el país norteamericano para todos los automóviles que se vendieran en adelante.
Al mismo tiempo, Volvo también trabajó intensamente en el control de emisiones, tratando de controlar el catalizador oxidante no regulado que se introduciría pronto y de hacer que, bajo ciertas condiciones, redujera las tres sustancias nocivas: hidrocarburos (HC), monóxido de carbono (CO) y óxidos de nitrógeno (NOX) a niveles insignificantes.
Al mejorar la capacidad de limpieza de los gases de escape mediante el control de la mezcla combustible y aire en la banda estrecha, donde la relación para el catalizador es óptima, en 1976 Volvo se convirtió en el primer fabricante de automóviles en ofrecer la solución: el sensor Lambda.
Esta pequeña y genial pieza de ingeniería permitió al catalizador reducir en más del 90% los niveles de hidrocarburos nocivos, monóxido de carbono y óxido nítrico que se crean como resultado de la combustión de la mezcla de combustible y aire.
Casi 2,7 millones de unidades vendidas
En las etapas finales de su vida, la serie 240 sólo se ofrecía como familiar de cinco puertas (el 245) y experimentó un verdadero renacimiento cuando de repente se convirtió en el coche que debían tener muchos de los llamados yuppies europeos.
Este fue particularmente el caso en Italia, donde el 240 Polar, como se le llamaba, era el coche más de moda entre los jóvenes con cierto poder adquisitivo y alcanzó un estatus de culto.
La vida del Volvo 245 Turbo se apagó el 5 de mayo de 1993. Ese día dejó de fabricarse después de 2.685.171 unidades entre todas las versiones, de los cuales 177.402 correspondieron al 260. En julio de 2025, el Volvo XC60 superó al 240 con más de 2,7 millones de unidades matriculadas desde 2008.


