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Estos son los 5 coches con más lag del turbo que hemos probado

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Cinco bestias que asustarían a cualquiera.

La llegada del nuevo turbo eléctrico de AMG y Garrett nos ha hecho recordar los coches con más lag del turbo que han pasado por las manos de los redactores de Top Gear. El turbo se popularizó en los años 80 con la llegada del Grupo B de rally y la creación de coches de competición con prestaciones ridículamente brutales. Poco a poco, la sobrealimentación pasó de los circuitos a los concesionarios, creando los coches con turbo más bestias.

¿Verdad o mentira? ¿Saltaba el turbo del Renault 5 en plena curva?

Hay muchos coches con un lag del turbo exagerado: se me ocurre por ejemplo el Renault 5 Turbo. Cualquiera de aquella época tenía un sistema de sobrealimentación más básico que las asas de un cubo, donde el turbo solo entraba en acción cuando se sobrepasaban ciertas revoluciones que permitían la suficiente cantidad de flujo de gases para mover la turbina.

Por lo tanto, los 5 coches con más lag del turbo que te voy a mostrar a continuación tienen todos algo en común: el motor estaba muerto hasta llegar al punto en que el turbo empezaba a girar y a comprimir el aire hacia los cilindros. A partir de ese momento, ya podías agarrar bien el volante y rezar para no perder tracción. Unos coches exigentes y súper emocionantes a la hora de ponerse al volante.

Ferrari F40

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Es uno de los casos más evidentes de coche con lag del turbo. El motor del Ferrari F40 derivaba directamente del desarrollo del 288 GTO, pensado para competir en el Grupo B de rallys. Su motor V8 de 2,9 litros contaba con dos turbos, uno por bancada de cilindros, y su entrada en acción es descomunal. Por debajo de las 4.000 vueltas parece pasar más bien poco, pero cuando la pareja de turbos entra en acción el empuje es brutal y adictivo. ¡Y también muy exigente! Un todo atrás sin ayudas a la conducción solo para conductores expertos.

BMW 2002 Turbo

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BMW fue una de las primeras marcas en incorporar el turbo en los motores de sus coches más deportivos. El BMW 2002 Turbo fue uno de los primeros y la situación es similar a la vivida en el F40 y en otros coches sobrealimentados de la época. El BMW 2002 Turbo es un coche sencillo por su ligereza y la ausencia de aislamiento hacia el mundo exterior, por ese motivo es un coche que parece ir más deprisa de lo que realmente va. Pero cuando el turbo entra en acción la respuesta es brutal y más vale agarrar fuerte el volante.

Audi RS2

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El Audi RS2 es un héroe del turbo lag. Su motor de cinco cilindros, 20 válvulas y 2,2 litros desarrollado junto a Porsche, era capaz de desarrollar 400 Nm de par por encima de las 3.000 vueltas. Gracias al lag del turbo, el RS2 es un coche con doble personalidad: por debajo de las 3.000 revoluciones es un coche familiar dócil y tranquilo. Por encima de esa cifra, el espacio tiempo parece doblegarse como en una película de ciencia ficción. Lo único que esperas es que las cuatro ruedas estén sobre superficie recta para no patinar. La combinación turbo y tracción integral fue espectacular desde su nacimiento: aparentemente, este RS2 conseguía una aceleración de 0 a 50 km/h mejor que la de un McLaren F1. Ahí lo dejo.

Porsche 935 Moby Dick

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El Porsche Moby Dick es uno de los coches de carreras más bestias de la historia y en su tiempo fue el Porsche más potente de toda la historia. Una bestia creada para superar los 350 km/h en la recta Hunaudieres de Le Mans en el año 1978. Hablamos de uno de esos coches de competición que fueron el embrión para el desarrollo posterior del turbo en coches de calle. Porsche sabe muy bien de qué va esto: el 911 Turbo es todo un mito. Con 845 CV procedente de un bloque de seis cilindros de 3,2 litros, te puedes imaginar el tamaño y el carácter de ese turbo. ¡Absolutamente salvaje!

B Engineering Edonis

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El Edonis tenía como objetivo ser el coche de calle más rápido y potente del mundo en su tiempo. Fue creado por el mismo tipo que desarrollo el Bugatti EB110 con su motor con cuatro turbos y tracción integral. El Bugatti contaba con tecnología para reducir el lag del turbo, pero en el Edonis, todo lo que podía dulcificar su comportamiento se tiró a la basura. Se colocaron dos turbos gigantescos y de la vieja escuela, la potencia aumentó de los 555 CV del Bugatti hasta los 700 CV del Edonis y se envió el 100% del par al eje trasero. Nada ocurría por debajo de las 3.500 revoluciones, pero a partir de ahí, una auténtica explosión ocurría detrás de tu espalda. ¡Miedo, mucho miedo!

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