Memminger Roadster: el Beetle con motor central que necesitas

Un infarto para puristas.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Memminger Roadster

¿Te dejó con la boca abierta nuestro reportaje sobre la fábrica de Singer? Entonces te encantará el juguetito que acaban de crear unos colegas alemanes enamorados del Volkswagen Escarabajo: se llama Memminger Roadster, está inspirado en el coche del pueblo y monta un acongojante bloque bóxer colocado en posición central. Sí, deberías estar aplaudiendo ahora mismo. Con las malditas orejas. 

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Entiendo perfectamente que la noticia de que Volkswagen dejaría de lado a todo un icono como el Beetle te rompiera el corazón: se trata de uno de los iconos del automóvil más importantes de todos los tiempos y, con una historia que se remonta al año 1938, el apellido más longevo de cuantos han existido nunca en el mercado. Ahora que artefactos como el nuevo Lancia Stratos o el Mini Remastered parecen haber demostrado que sigue quedando espacio para los clásicos reinventados en el imaginario colectivo más petrolhead, cada día son más preparadores los que se atreven a poner sobre el asfalto auténticas joyas con ruedas. Como la que nos ocupa ahora mismo. Oh, sí. 

 

 

Aunque su nombre no te suene de nada, lo cierto es que Memminger Feine-Cabrios lleva ya unos cuantos años dedicando su talento a devolver a la vida a unidades desahuciadas del modelo que sirvió como plataforma para el nacimiento del primer Porsche y, ahora, se han animado a crear un concepto de lo más interesante que podría llegar a la producción si genera el interés necesario en hasta 20 potenciales clientes. Sí, yo también estoy convencido de que lo conseguirá. Y sí, yo también estoy convencido de que no podré ni acercarme al precio de venta que tendrán cuando estén listos para rodar. 

El Memminger Roadster que puedes admirar en la galería superior está creado sobre la base de un auténtico Beetle al que, por razones tanto técnicas como estéticas, se ha retocado a base de bien: la batalla original del coche ha sido alargada para dar cabida al bloque que lo propulsa y tanto su voladizo delantero como trasero se han acortado con el objetivo de contener las medidas totales. También ha ganado en anchura, sí. Y las dos jorobas que puedes ver detrás de cada asiento no proceden del modelo de serie. También monta unas generosas llantas de 18 pulgadas que alojan en su interior unos discos de 278 y 262 milímetros procedentes de un Porsche 911 clásico. ¿Quieres saber qué hay en su habitáculo? Nada que pueda distraerte de la conducción. Y eso incluye a cualquier equipo multimedia. 

 

 

Bajo su carrocería late un bloque atmosférico de cuatro cilindros bóxer que, gracias a una cilindrada de 2,7 litros, es capaz de entregar 210 CV y 247 Nm de par máximo. Por el momento no conocemos sus prestaciones, pero un peso total de 800 kg hace que pensar en un 0-100 inferior a los cinco segundos no suene para nada descabellado. ¿Su velocidad punta? Superará los 200 km/h. Que ya son más que razonables teniendo en cuenta que ha sido diseñado como un roadster de la vieja escuela. 

Quieres un Memminger Roadster. Y lo sabes. Ahora sólo falta que entre en producción... y que tengas la panoja necesaria. Algo me dice que no será poca. Y hay un amigo en mí, si finalmente te agencias uno.

 

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