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‘Fading’: ¿sabes qué ocurre cuando se fatigan los frenos?

Cansinos, que sois unos cansinos...

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Porsche 911 GT3

¿Recuerdas el artículo en el que te hablamos de cómo identificar un subviraje, un sobreviraje y cómo corregirlos? Pues hoy volvemos a la carga con otro muy interesante... si abusas mucho del pedal incorrecto: ¿sabes qué es la fatiga de los frenos? Toma asiento, lápiz y papel: aprenderás unas cuantas cosas importantes que te podrían salvar de un susto de los guapos. Ya sea conduciendo o cuando en el taller te pasen la factura de la reparación. ¡Adelante! 

 

¿Qué es la fatiga de los frenos? 

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Como ya deberías saber, el sistema de frenos de tu vehículo funciona con arreglo a un principio muy sencillo: el rozamiento. Cuando accionas el pedal obligas a una bomba a impulsar un líquido a través de un circuito estanco que, en su parte final, tiene una pinza o una zapata -dependiendo de que se trate de un disco o un tambor-. Dichos elementos tienen una misión muy sencilla: producir una fricción que permita ralentizar el giro de las ruedas hasta la detención. O el bloqueo, claro. 

Por muchas clases de Física que te saltaras en el instituto, seguro que entiendes que cualquier proceso de contacto entre dos partes en movimiento genera una energía térmica importante... que es precisamente la encargada de producir el efecto del ‘fading’ o la fatiga en los frenos. En esencia, se trata de una desagradable consecuencia derivada del uso intensivo del sistema de frenado del coche que, de no ser solucionado a tiempo, puede dar lugar a situaciones de peligro por culpa de la pérdida de eficacia del mismo e incluso una avería mayor que podría saldarse con la sustitución de los discos o los tambores. 

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Fundamentalmente hay dos tipos de ‘fading’: el primero de ellos tiene lugar cuando la superficie de las pastillas o las zapatas de freno queda cristalizada al haber sobrepasado su temperatura límite de rendimiento -aquí cómo convertir los frenos de un E63 en una barbacoa-, ofreciendo un tacto del pedal más duro acompañado de una frenada mucho menos eficiente; la segunda cara de la fatiga de los frenos se produce cuando el líquido que está dentro del circuito alcanza el grado de ebullición y aparecen burbujas de aire que, transmitidas a tu pie, se manifiestan a través de un tacto más esponjoso del pedal -el circuito ahora tiene menos presión efectiva-. 

 

 

¿Cuáles son las consecuencias de la fatiga de los frenos? 

Como ya hemos dicho, las implicaciones de llevar a tu sistema de frenos -¿sabes cómo funcionan unos cerámicos?- hasta el límite de su rendimiento puede tener un alcance terrible: en primer lugar, generará una situación de peligro si no sabes cómo actuar cuando aparezcan los síntomas del ‘fading’ y, además, también pueden acarrear una visita al taller que puede resultar bastante costosa. Si las pastillas o las zapatas se cristalizan será necesario lijar la superficie para que éstas puedan volver a ofrecer una ‘mordida’ en condiciones, siempre y cuando un uso intensivo de los frenos en este estado no haya producido daños mayores que podrían haber alabeado los discos y deformado los tambores. 

¿Te has enfrentado alguna vez a la fatiga de los frenos derivada de una burbuja de aire? Entonces has tenido algo más de suerte: bastará con purgar el sistema para extraer todo el aire que pueda estar contenido en su interior. Aprovecha para sustituir el líquido de frenos: con el paso del tiempo pierde propiedades y la humedad del ambiente puede hacer que su punto límite de trabajo descienda considerablemente. 

 

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¿Qué puedes hacer ante el ‘fading’?

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Si alguna vez notas un tacto del pedal más duro o más esponjoso de lo habitual y la eficacia de la frenada no se corresponde a la que tiene tu vehículo habitualmente, significa que estás haciendo un uso demasiado intensivo de los frenos. Para evitar un mal mayor procura conducir de un modo más suave que no requiera pisar el pedal central: así favorecerás que pierda algo de temperatura y los efectos desaparezcan si todavía la situación no es demasiado grave. Intenta que tu conducción emplee el freno motor de un modo más efectivo y recuerda que el cambio de marchas sirve para algo: bajar un puerto de montaña en sexta tirando sólo de freno puede terminar muy mal... y sólo te ahorrarás unos céntimos en carburante. En el mejor de los casos. Animal. 

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