Pasar al contenido principal

¿Sabías que Mitsubishi y AMG se unieron una vez para crear esto?

Mitsubishi y AMG unieron sus fuerzas una vez para crear una berlina V6 para el mercado japonés llamada Debonair.

Imagen de perfil de Javier Leceta
Mitsubishi Debonair V 3000 Royal AMG (delantera)

Este matrimonio entre Mitsubishi y AMG ocurrió mucho antes de que el preparador alemán fuera comprado e integrada en Mercedes-Benz. Según nos cuentan nuestros compañeros de Carthrottle, la legendaria firma deportiva colaboró con el fabricante para crear el Mitsubishi Debonair, una berlina japonesa destinada al mercado de ese país.

Hoy en día nos resulta imposible pensar en AMG sin Mercedes a su lado. Pero no siempre fue así. En aquellos años en los que era un preparador pequeño e independiente pero con una gran competencia en el área de los coches de altas prestaciones estaba abierto a cualquier noviazgo. Así, no dudó en entablar relaciones dos veces con Mitsubishi para crear vehículos especiales. La última, y en apariencia la más interesante, fue la que dio lugar al Galant AMG, que equipaba un motor atmosférico AMG de 2,0 litros que superaba los 172 CV y las 8.000 rpm.

Pero el Mitsubishi AMG más raro y menos esperado llegó primero. Se llamaba Mitsubishi Debonair V 3000 Royal AMG. Llegó en 1987, justo un año después del legendario AMG creado a partir del Clase E W124. El primer Hammer tenía 365 CV procedentes de un bloque V8 5.6 afinado por AMG y era muy muy rápido: podría superar a un Ferrari Testarossa con sus 306 km/h de velocidad máxima, y algunos afirmaban que incluso era más rápido que el Lamborghini Countach en el 100 a 200.

 

 

Teniendo en cuenta este éxito anterior, el nombre de AMG tenía ya en 1987 un importante caché cuando llegó el Debonair V 3000 Royal AMG. En realidad parecía una especie de berlina Mercedes de los 80, con una carrocería rebajada gracias a una suspensión regulable en altura y con un discreto alerón. Un coche muy lujoso, ¿verdad?

El resultado final fue bastante decepcionante. El Debonair AMG fue construido para los crecientes y relativamente adinerados ejecutivos japoneses de los años 80, que buscaban un coche práctico pero que a la vez tuviera algo de la exótica deportividad europea.

Y está claro que les salió un coche exótico… Demasiado. Junto a la carrocería ¿deportiva? que ves en las fotos, esta berlina fruto del matrimonio entre Mitsubishi y AMG contaba con un volante más deportivo, llantas tipo estrella ninja y, como no, insignias AMG.

Los muelles superblandos y los amortiguadores relajados que venían de serie se mantuvieron, junto con el bloque V6 3.0 que tiraba de las ruedas delanteras. Su potencia no está muy clara: algunos hablan de 150 CV y otros de 200 (en 1987 seguramente era la primera). La clave es que la nueva criatura no era precisamente uno de los coches de Japón más dinámicos del mercado…

Ley de vida: el coche pasó rápidamente al olvido, mientras que AMG regresó a sus raíces alemanas a lo largo de la década de los 90 para acabar trabajando en exclusiva para Mercedes hasta que fue comprada por ella.

No hemos logrado más información de por qué se fraguó este matrimonio entre AMG y Mitsubishi, ni por qué se rompió tras el Galant AMG. Lo que sí sabemos es que la incursión del preparador alemán en el mercado de coches japoneses dejó algunas de las creaciones más extrañas de su catálogo. Como este peculiar Debonair AMG, que a partir de ahora siempre permanecerá en nuestro recuerdo...

 

Lecturas recomendadas