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La tragedia de los Hermanos Rodríguez que dio nombre a su circuito

El drama y la épica automovilísticas se unieron en una tragedia familiar y deportiva.

Imagen de perfil de Javier Prieto
PedroRodríguez

¿Sabías que detrás del nombre del Circuito de los Hermanos Rodríguez está la tragedia de dos pilotos mejicanos de  Fórmula 1? Sigue leyendo, porque se te van a poner los pelos como escarpias.

Todo comenzó en 1959 con la toma de posesión del nuevo presidente del país, Adolfo López Mateos. Incorporó a su consejo asesor a Pedro Rodríguez, quien cada 26 de mayo le regalaba un Ferrari. Según cuenta la leyenda, el mandatario solía circular con su pepinos rojos -y un Rolex de oro- a todo trapo por las avenidas de la capital.

 

Dos (poderosos) amigos y un circuito

La pasión por la velocidad que ambos compartían desembocó en la construcción de un autódromo en 1959. Las faraónicas dimensiones del proyecto perseguían que su país se convirtiera en un referente del Motorsport. Bueno sí, y también que sus padrinos pasaran a la posteridad. Los terrenos elegidos para la monumental obra se encontraban en la Ciudad Deportiva de Magdalena de Mixhuca (CDMM), próxima a la capital.

 

Rodriguez,_Pedro_-_BRM_1968

 

Don Pedro, con el fin de homenajear al asfalto de Monza, insistió en que el diseño contara con curvas similares a las italianas. Una de ellas, la más famosa y peligrosa, recibió el nombre de La Peraltada.  El estreno del Circuito de Magdalena de Mixhuca tuvo lugar el 20 de diciembre de 1959 con la prueba de los 500 km de México. Ese día, Pedro Rodríguez vio orgulloso cómo su hijo del mismo nombre vencía la prueba, mientras que su otro vástago, Ricardo, terminaba tercero. El podio maldito lo completó otro mito local, Moisés Solana.

 

Ricardo, primera víctima

En plena fiebre de las carreras de coches, México acogió en 1962 su primera prueba de Fórmula 1. Aunque aquella cita no puntuaba para el Mundial de la especialidad, contó con una extensa lista de inscritos. Entre ellos estaba Ricardo Rodríguez que participaría con un Lotus 24 (Rob Wolker) tras la ausencia de su escudería, Ferrari. En la última sesión de entrenamientos libres del jueves 1 de noviembre, decidió completar una última vuelta para comprobar los nuevos ajustes.

 

Ricardo Rodríguez  F1

 

Antes de subirse al bólido, se despidió de su progenitor diciéndole que tardaría poco, pero... jamás regresó. El monoplaza se salió a 180 km en La Peraltada, precisamente la variante ideada por su propio padre. No está claro si el suceso fue un error de conducción o un fallo del bólido. El caso es que el joven piloto, que no llevaba abrochado el cinturón de seguridad porque en caso de un siniestro temía perecer abrasado, salió disparado del coche. Así, y con tan solo 20 años, terminaba la prometedora trayectoria del talentoso muchacho e ídolo nacional. No podemos olvidar que con 19 primaveras ya había disputado el GP de Italia  F1 en 1961 y 1962 invitado por Ferrari.

 

El destino une a Pedro con su hermano

Golpeado por el fallecimiento de su hermano, Pedro retrasó su estreno en la F1 que estaba previsto para aquellas fechas. Finalmente en 1963 aterrizó en la máxima categoría donde compitió hasta 1970. Participó en 54 Grandes Premios, firmando dos victorias (Sudáfrica 1967 y Bélgica 1970) y siete podios. Simultaneó dicha actividad con otras disciplinas, como las  24 Horas de Le Mans que venció en 1968 o las 24 Horas de Daytona, conquistadas en 1970 y 1971.

 

Pedro Rodríguez F1 1968

 

El 11 de julio de 1971, tomó la salida en las 200 Millas de Norisring, una cita de la Interserie en Alemania, sin saber lo que le esperaba. Su Ferrari 512M chocó contra Kurt Hild, cuando éste, que conducía muy despacio, efectuó un súbito cambio de dirección. Desaparecía uno de los corredores más talentosos de su época, llamado a alcanzar grandes metas. Precisamente su habilidad para conducir en lluvia y por la noche, hizo que recibiera el apodo de ojos de gato. Fue enterrado en el Panteón Español de la Ciudad de México, donde descansa junto a su hermano.

 

 

El tercer integrante de aquel siniestro podio de los 500 Km de México 1959, Moisés Solana, se dejó la vida el 27 de julio de 1969. Fue en la subida de montaña charra Hill Climb Valle de Bravo-Bosencheve, cuando su McLaren impactó contra una protección de hormigón. Por cierto, seis años antes (1963), había sido invitado por Enzo Ferrari para realizar una prueba en Módena. ¿Y sabes, qué? Se hospedó en la misma habitación del hotel donde había pernoctado el malogrado Ricardo Rodríguez. Cosas del azar.

En definitiva, de este modo tan trágico y en apenas nueve años, desapareció la generación más brillante de pilotos de la nación azteca. Esta ha sido la historia que dio origen al  nombre del Circuito de los Hermanos Rodríguez. Esperamos que te haya molado. 

Fotos: Wikipedia.

Foto en color: Lothar Spurzem vía Wikipedia.

 

 

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