Prueba BMW Serie 6 GT: ¡una mansión de lujo sobre cuatro ruedas!

El estilo se deja de lado para apostar todo al espacio y al lujo.

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La llegada del nuevo BMW Serie 6 GT fue un alivio: dejaba de ser tan feo como su antecesor, pero seguía teniendo unas formas de dudoso gusto. ¡Ah! También cambiaba de nomenclatura: dejaba de lado el BMW Serie 5 para apostar por el BMW Serie 6, que como ya ocurre con su hermano menor, el BMW Serie 4, aglutina las versiones especiales de sus hermanos de gama. Hasta ahora, cuando pensabas en un BMW Serie 6, pensabas en deportividad y lujo con mucho estilo. Hoy el BMW Serie 6 GT se convierte en uno de los coches más peculiares del mercado, donde se apuesta todo al espacio interior. ¡Empieza la prueba del BMW Serie 6 GT!

 

 

Sí, y esta prueba empieza, cómo no, por el exterior: si sigues sin digerir la gama GT de BMW, tranquilo, no eres un bicho raro. ¡Estéticamente son cuestionables! Pero esto es lo que pasa cuando el estilo se deja de lado y se somete a ciertas necesidades físicas. Me recuerda un poco al caso del McLaren Senna, cuyo estilo se ha dejado de lado para conseguir la máxima eficacia dinámica y a nivel aerodinámico. Cuando los ingenieros son los encargados de marcar la pauta de diseño, nacen coches como estos, pensados para satisfacer una necesidad y que lo sacrifican todo (o casi todo) para conseguirlo. 

 

Prueba BMW Serie 6 GT: ¡no quiere ser un coche bonito!

Y es que el objetivo del BMW Serie 6 GT no es ser un coche bonito, sino tener un interior tan amplio como una mansión de La Moraleja. Su carrocería se queda a medio camino entre un coche familiar y un monovolumen, con ciertas reminiscencias a ciertos SUV con estilo coupé: sí, me viene a la cabeza el BMW X6. Es un coche grande, enorme: mide 5,09 metros de largo, lo mismo que un BMW Serie 7, con una batalla de 3,07 metros, una anchura de 1,90 metros y una altura de 1,53 m. Es tan largo y ancho como un Serie 7, la ‘superberlina’ bávara, pero es 6 centímetros más alto, lo que termina marcando la diferencia.

 

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Si un BMW Serie 7 (o cualquier otro coche de su segmento como un Mercedes Clase S o un Audi A8) ya es tremendamente amplio por dentro, imagina si le metes casi medio palmo más de altura. Empiezo la prueba del BMW Serie 6 GT en su interior y la verdad es que pocos coches me han hecho sentir una sensación semejante de desahogo completo, de estar en un habitáculo donde si algo sobra es el espacio. Y todo ello, compartiendo muchos elementos con el BMW Serie 7, como por ejemplo el salpicadero y la calidad general de fabricación. ¿Podría llamarse BMW Serie 7 GT?

Pues no sería una mala opción. La verdad es que su interior es tan grande, con un puesto de conducción ligeramente sobrelevado, que te recuerda a la de algún que otro monovolumen de hace unos años. A nivel de diseño o de tecnología, nada que objetar: está a la última, con equipamiento de auténtico lujo como un sistema de navegación muy preciso y con una calidad de gráficos (incluso 3D) espectaculares, un sistema de audio Bowers&Wilkins maravilloso y otros detalles que te hacen sentir en un coche de lujo: los asientos de cuero son ejemplares, con regulación completamente eléctrica, masaje, ventilados, calefactados y un diseño realmente bonito. ¡Un coche para poder vivir en su interior!

Empiezo la prueba del BMW Serie 6 GT en una amplia autopista. Recientemente he conducido el BMW Serie 7 y las diferencias son palpables: en el Serie 6 GT el puesto de conducción es diferente, más erguido y, como ya te decía, te da la sensación de estar en un gran monovolumen. En el BMW Serie 7 tienes un puesto de conducción más bajo, te sientes en un turismo clásico. No obstante, el 6 GT es una auténtica delicia en un territorio favorable para él como es una autopista: sinceramente, no se me ocurren muchas mejores opciones para hacer kilómetros a lo bestia en una vía rápida.

 

 

Es insultantemente cómodo, su suspensión filtra con eficacia cualquier irregularidad y resulta lo suficientemente firme para evitar balanceos. Es muy agradable en todos los sentidos: la transmisión ZF de ocho velocidades pone su toque de refinamiento y los 265 CV del motor de seis cilindros diésel se transmiten a las ruedas traseras en silencio. Me gusta el motor: gasta poco (es fácil llevarlo en torno a los siete litros a los cien) y es bastante refinado. Además, el interior está muy bien insonorizado y resulta confortable en cualquier circunstancia. 

Lo tengo claro: es un coche pensado para viajar en total confort, en todos los sentidos. Tengo claro que es un coche para vivir en compañía, así que llamo a cuatro amigos, de talla notable, para comprobar qué tal viajan en un coche así: no hay problemas de espacio. El BMW Serie 6 GT de esta prueba es uno de los mejores coches que he probado jamás si quieres viajar con cinco adultos en él. Su maletero de 610 litros, ampliable hasta 1.800 litros con la segunda fila abatida, asegura que todos los pasajeros puedan viajar con su equipaje, sin agobios.

 

Prueba BMW Serie 6 GT: ¡más que espacio!

No obstante, todo esto ya me lo esperaba: hace un tiempo el BMW Serie 3 GT ya me dejó claro que la habitabilidad es la obsesión de estos modelos. Muchos critican que los BMW tienen unas plazas traseras algo justas y desde Munich crearon esta respuesta. ¿Quieres espacio? Pues toma dos tazas. Ahora bien, hay algo que sí que me ha sorprendido, gratamente. Como te digo, la sensación al volante es diferente a la de un turismo y desde el primer momento tuve claro que a nivel dinámico no estaría a la altura de un BMW. Pero me equivocaba.

 

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Decido terminar la prueba del BMW Serie 6 GT en una carretera de curvas cerca de la montaña de Montserrat. Allí, decido colocar el modo Sport, que trae consigo dos cosas buenas que se notan inmediatamente: una dirección algo más firme y una respuesta del motor más contundente. Sigo el procedimiento habitual para una prueba más deportiva: cambio en modo secuencial, para poder accionarlo de manera manual desde las levas tras el volante, y pedal del acelerador a fondo. Con este motor, el BMW Serie 6 GT no ofrece unas prestaciones increíbles, pero sí que es más que suficiente para la mayoría: acelera de cero a cien en unos seis segundos y alcanza los 250 km/h. 

Pero la sorpresa viene cuando llegan las curvas. Pese a sus casi dos toneladas de peso, esta mole gigante se mueve más que bien en zona de curvas: ¡salva la papeleta con nota! Destaca especialmente la conexión entre el volante y las ruedas delanteras, gira con gran precisión y en un momento dado incluso te llegas a olvidar de la masa que estás moviendo y se siente un coche más pequeño. Es un coche de lujo que te da dosis de confianza conforme vas sumando kilómetros con él. ¡Qué bueno!

 

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Está claro que el BMW Serie 6 GT de esta prueba no es un coche para ir de tramo, pero lo que está claro es que se defiende en un territorio que no es el suyo. Me gusta mucho el equilibrio general del vehículo: un coche que cumple en cualquier circunstancia y que saca un 10 en más de una situación. ¿Es una buena opción el BMW Serie 6 GT? Está claro que quien se compra este coche es alguien con personalidad o bien alguien que quiere satisfacer una necesidad concreta, una necesidad de espacio.

Termino la prueba del BMW Serie 6 GT siendo consciente que estoy ante un gran coche, pero a su vez, un coche para poca gente: y es que hablando de este nivel de precios (mi unidad de pruebas se acerca peligrosamente a los 100.000 euros), creo que la gente busca una diseño potente y que desprenda imagen, clase y distinción. Y aquí el Serie 6 GT es donde más sufre: no tiene nada que hacer contra un Serie 7 o incluso contra un BMW X5. Quizás no serán tan amplios por dentro, pero al fin y al cabo, poca gente necesita tener un coche nuevo con tantísimo espacio interior y probablemente querrán sacrificar algunos centímetros por tener un coche que cada vez que lo vean se les dibuje una sonrisa en la cara. Un coche que se queda un poco en tierra de nadie, sin rivales y que sacrifica parte del diseño para apostar por el espacio, el refinamiento y el lujo más clásico. Tu debes ser el que decida si la imagen es prioritaria para ti o si prefieres apostar por todo lo demás. ¡Lo bueno es que BMW pone sobre la mesa opciones para todos los gustos!

 
 

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