Prueba Hyundai i30 2017: vientos de cambio desde Corea

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Confort, refinamiento y calidad general. Una nueva opción a tener en cuenta entre los compactos.
¿Qué tenemos aquí?
Se trata de la primera prueba del Hyundai i30 2017, la tercera generación de este compacto coreano que aterrizó en nuestro mercado por primera vez en 2007 y que con el paso de los años pretende ser un rival de altura a coches tan consolidados como el Ford Focus o el Volkswagen Golf.
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Esta nueva generación se ha diseñado, desarrollado y fabricado en Europa y eso se nota desde el primer vistazo rápido: se trata de un compacto tradicional, con 4,34 metros de largo y una distancia entre ejes de 2,65 metros. Son cifras muy similares a la anterior generación, pero las similitudes se quedan allí: el nuevo Hyundai i30 luce un aspecto mucho más redondo, mejor finalizado, más moderno y con una mayor sensación de calidad general.
Parece evidente que el objetivo del Hyundai i30 es ser un buen coche, sincero, da calidad y racional. No tiene como objetivo ser el más deportivo o el más emocionante, sigue un poco la esencia del compacto más famoso de Europa, el Golf, para crear un producto interesante y algo más barato que la competencia directa.