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Prueba: Mini John Cooper Works Countryman 2017

¡Qué mareo, papá!

Imagen de perfil de Rodrigo Fersainz

Este SUV de tamaño compacto, primo del BMW X1, es muy voluminoso por fuera y tremendamente espacioso por dentro, así que para la prueba del Mini John Cooper Works Countryman dan ganas de meter a la familia y escaparse muy lejos, con un buen maletero, motor más que de sobra para elegir playa o montaña y con todas las comodidades destinadas a disfrutar de un viaje entretenido y seguro... ¡y en modo eco! Caja de 8 velocidades para pasar menos por la gasolinera, asistente anticolisión, head up display que proyecta la información sobre el salpicadero (digo "sobre", porque el visor queda un poco bajo y lo ves más en ese punto que en la luna delantera, aunque no pierdes información) y la tecnología Mini Find Mate, que permite una gran conectividad sobre una pantalla enorme de 8,8 pulgadas enmarcada en el típico 'display' circular de Mini en el centro de la consola. 

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Pero un aviso al que se quiera subir conmigo en este Mini Countryman 2017 que acabo de probar en Mallorca: el plan será siempre ir por autopista lo justito y salir a buscar curvas, cuanto más cerradas, mejor. Y no quiero estar con gente detrás que me agüe la fiesta de las sensaciones con un “¡me mareo!” como añadido a los clásicos “Tengo hambre”, “Tengo sed”, “Quiero pis”, “Me aburro...”. Bueno, eso último nadie lo diría, pues en esta versión tan vitaminada del Countryman hasta con una conducción suave, de despiste, el petardeo de los tubos de escape se disfruta en cuanto sueltas el gas. 

Mini Countryman 2017 (12)

El Countryman JCW ya no es el chico raro de la gama, pues lleva unos cuantos años en el mercado y su estética resulta de lo más cercana e identificable (como buen Mini), gracias en parte a su éxito en el mercado y, en menor medida, pero también, a sus hazañas en el Rally Dakar, de la mano de Nani Roma o Nasser Al-Atiyah, por ejemplo. De calle, este ‘carraca’ no es menos espectacular. Si no, fíjate en sus apéndices aerodinámicos, la doble salida de escape, el difusor, los elegantes semibaquets que hay en su interior o en ese logo "John Cooper Works" que no puede decepcionar... Así que, con la llave en el bolsillo, aprieto el botón rojo (literalmente, de encender el motor, situado en el centro de la consola) y la mecánica ya avisa de que nos vamos a divertir. 

El Mini Countryman JCW parece un 4x4 de verdad

Esto no es un todoterreno para hacer dunas, como en el mencionado Dakar, pero las molduras de plástico no son un adorno sin más. Es un verdadero SUV por volumen y porque cuenta con la tracción integral no permanente ALL4, asociada al control de tracción DSC, es una solución inteligente para no perder dinamismo ni penalizar el consumo en zonas fáciles (autopista, ciudad, asfalto seco...) y se emplea a fondo al repartir el par entre las cuatro ruedas en función de las circunstancias, según cuál de ellas pierda agarre. Durante nuestra toma de contacto, esto sucedió muchas veces a pleno sol, cuando forzabas el conjunto en carreteras de montaña y querías salir de las curvas más cerradas dando gas. Y funcionaba, vaya que sí... 

¿Te sobra potencia? Aquí tienes la prueba del Mini Countryman 2017

Todo un deportivo, aunque muy hormonado En esta prueba del Mini John Cooper Works Countryman notas en cualquier momento el empuje de su motor de gasolina de 1.998 cc y 231 CV, con entrega de todo el par desde las 1.450 rpm. Y al adentrarte en carreteras reviradísimas de montaña, bien encajado en el semibaquet -que sujeta bien pero es cómodo-, pongo el cambio automático en modo secuencial para poderlo llevar con las levas del volante y selecciono el modo Sport, con destellos rojos a juego con el Rojo Chilli de la carrocería. A pesar de sus voluminosas dimensiones, el conjunto acelera muy bien (teóricamente, debo alcanzar los 100 km/h desde parado en sólo 6,5 segundos) y el engranaje de las marchas es relativamente rápido. La dirección es más que suficiente al negociar los giros y, lo bastante cómoda cuando vuelves, de cuando en cuando, a una conducción pausada. 

Sólo me mosquea un poco durante la prueba del Mini John Cooper Works Countryman que puedas reducir hasta tercera manualmente sin problema, ante las curvas muy cerradas -por ejemplo, tipo paella-, el coche no te deja pasar a segunda -se marca en el display, pero no reduce- salvo que bajes mucho la velocidad a golpe de freno (la frenada de los Brembo que incorpora de serie es muy efectiva, por cierto).Ohhh… Bueno, nadie es perfecto. Con todo, si estás dispuesto a soltar los 38.700 eurazos que cuesta en un concesionario oficial, te llevarás todo un ‘carraco’ de lo más atractivo, con el que podrás ir a trabajar y que te miren o escapar a hacer curvas los fines de semana, para que te miren y te escuchen. Y siempre te lo pasarás muy bien, sólo o en compañía de tu familia o amigos. Eso sí: no olvides meter una cajita de Biodramina en la guantera, por si no te rodeas de gente muy ‘racing’.

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