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Prueba: Range Rover Velar D300: dos en uno

Grande en campo. Grande en asfalto

Imagen de perfil de Luis Guisado
Un SUV de lo más atractivo

No es barato. Pero sinceramente creo que, tras hacer la prueba del Range Rover Velar D300 que tienes aquí, este modelo es EL que hay que tener. Es cierto: no es un coche híbrido que está tan de moda y que probablemente dentro de poco será el único tipo de vehículo que podrá circular... al menos en Madrid, donde se van a imponer restricciones.

Pero qué quieres que te diga: el nuevo Range Rover Velar es en realidad dos. Porque este SUV premium es un cochazo en carretera... y otro cochazo en campo. No puede ser de otro modo; fiel a la esencia de la marca, los ingleses se 'han marcado' un nuevo modelo que en realidad es un 'modelazo'.

Son casi el mismo coche, pero ¿sabes en que se diferencia un Velar del Jaguar F-Pace?

Como ya sabrás si has leído los datos acerca del nuevo Range Rover Velar que conocimos hace un tiempo, la gama consta de seis motores, tres de gasolina y otros tres de gasóleo. Los primeros llevan una 'P' de 'petrol' (gasolina, en inglés) delante de su denominación: P250, P300 y P380, mientras que los otros hacen lo propio con la 'D': D180, D240 y D300. Este último es el que he probado: el Velar D300 con pack R-Dynamic.

Salvo los dos Range Rover Velar más potentes, que son V6, los motores del Velar son los cuatro cilindros de la familia Ingenium que probamos con modelos de Jaguar (de hecho, el P180 es el mismo que utiliza el Jaguar F-Pace 2.0D; aquí tienes la prueba). Donde sí coinciden todos es en la caja de cambios. Todos cuentan con una ZF 8HP, es decir de ocho marchas, aunque los dos más potentes tienen una versión algo más resistente. Como dato curioso, el desarrollo en todas las marchas es el idéntico hacia adelante, pero varía hacia atrás. En su día pude conducir casi toda la gama y tengo que decir que me gustó la relación entre suavidad y rapidez de este componente. Es cierto que no es la más deportiva del mundo, pero hace transiciones con suavidad y de una manera tan suave que si no estás pendiente no lo vas a notar. En general, es un modelo muy zen, al estilo del Volvo XC90 (aquí tienes la prueba del T8).

Range Rover Velar con sus hermanos de gama

Antes de meterme a probar el nuevo Velar D300, una de las cosas que me generaban dudas con respecto a su comportamiento era su elevado peso. De hecho, en la versión D300 la báscula se detiene en 1.959 kilos a pesar de que en toda la gama se utiliza aluminio a mansalva: el 81% de la carrocería en bruto está realizada en este material y el chasis utiliza aleaciones por doquier. 

Prueba Range Rover Velar D300

Aunque he podido conducir también el P380, lo cierto es que me interesaba el V6 diésel por una razón. O mejor dicho, por 700. Porque su par es precisamente ese: 700 Nm, lo que le permite tirar de remolques de hasta 2.500 kilos. Nada mal para un bloque cuyo desarrollo data de 2004 (aunque en Land Rover ha actualizado en todos sus aspectos, lógicamente).

El Range Rover Velar tendrá rivales duros. Estos serán los peores

El Velar D300 no es tan deportivo como un Porsche Cayenne, pero se mueve más que dignamente en cualquier circunstancia. La unidad que pude conducir yo montaba llantas de 22 pulgadas, que son de serie en el acabado First Edition que, lo has adivinado, es el que he podido conducir.

Son una auténtica barbaridad, pero quedan de maravilla. En principio su dinámica debería ser peor. Digo "debería" porque no se le nota fuera de lugar: rueda con una estabilidad fuera de toda duda en carreteras rectas y zonas de curvas rápidas (¡como para no hacerlo!), y a la hora de sacarlo del asfalto para hacer algún que otro camino complicado, lo cierto es que no se echa atrás.

¿Y que pasa si prueba del Range Rover Velar D300 discurre por terreno sinuoso? Lo que te imaginas: no está cómodo. El eje delantero entra con decisión, el posterior le sigue y todos los sistemas electrónicos trabajan para que todo vaya por su camino. Pero al final se dejan notar los casi 2.000 kilos que pesa. Por ejemplo, si le das un poco de caña al freno, notarás como empieza a oler a chamusquina, algo por otro lado normal. 

La suspensión neumática que es de serie en el R-Dynamic tiene muchos modos de funcionamiento. El más cómodo no te dará problemas para hacer kilómetros y kilómetros. Solo alguna junta o grieta más grande de lo habitual podría traspasar algún golpe al interior, pero eso es más debido al escaso perfil de los neumáticos, unos 265/42 R22. A cambio, tendrás un agarre fuera de cualquier entendimiento racional si el asfalto está en muy buen estado y activas el modo más deportivo. Este SUV de Range Rover pesa 2.026 kilos; dos toneladas que se muestran dóciles gracias a su sistema de tracción y a una puesta a punto del chasis que, sin ser deportiva, sí que es más que solvente para pasarlo bien en cualquier terreno.

Echa un vistazo al interior del Range Rover Velar

Sí, cualquier terreno. Porque la prueba del Range Rover Velar D300 no podría estar completa sin un poco de off road. El Terrain Response con bloqueos automáticos funciona como para quitarse el sombrero. A ver, amigos del Club Nissan Patrol GR: no digo que pueda hacer dunas con la solvencia de un 4x4 clásico, pero no está nada mal. La electrónica tiene mucho que ver aquí, como puedes imaginar. Otra cosa es que quieras bajas una pendiente prolongada, ya que el control de descenso, que permite variar la velocidad, va tirando de los frenos, cosa que a la larga se nota. Y tampoco creo que sea lo suyo, porque si quieres ir con el cuchillo entre los dientes, siempre puedes optar por esperar al Range Rover Velar SVR o directamente optar por un Jaguar F-Type (aquí la prueba del SVR) si quieres que todo quede en casa. 

En cuanto al motor, el V6 de tres litros sube de vueltas con contundencia, tiene una zona baja-media apabullante gracias a que todo el par lo tienes ya antes de las 2.000 vueltas y, como no andes con cuidado, puedes tener algún que otro susto, porque su aplomo es tan elevado que al final vas más rápido de lo que piensas. A la hora de llanear, el Velar gira a unas 2.100 vueltas si vas a 120, un régiman tranquilo que baja el consumo y está en la zonabuena del par. Un poco más bajo (1.700 aproximadamente) si bajas el ritmo a 100, aunque el ZF de ocho marchas, como ya te he dicho antes, funciona bien y tiene a escoger el desarrollo adecuado. Y si no, puedes seleccionar el modo S que aguanta el cambio algo más. 

¿No saco nada malo de la prueba del Range Rover Velar D300? Bueno, un equipo de ingenieros ha trabajado durante años para lanzar un producto lo más redondo posible, así que no voy a ser yo el que diga que lo han hecho mal. Para mi gusto, la visibilidad posterior es mejorable, pero a cambio tienes una carrocería que tiene una pinta espectacular. Quizá le hubiera puesto un toque algo más cañero en el modo Dynamic del Terrain Response y las plazas traseras podían ser más desahogadas, pero por lo demás, sinceramente pienso que es uno de los mejores de un segmento en el que hay mucha, mucha, calidad.

 

 

 

 

 

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