El coche de Google aprende a pitar como un dominguero

Poco a poco el coche autónomo de Google se parece cada día más a un coche normal. Lo último, es que ahora sabe pitar en el momento adecuado. O eso dicen...

Coche de Google

El último reto al que se enfrenta el coche autónomo de Google, es aprender a usar el claxon en el momento adecuado. No quieren que abuse o se convierta en el clásico conductor nervioso, pero tampoco que sea incapaz de avisar en las situaciones en que se precise. Hay que tener en cuenta que el modelo biplaza, conocido en Silicon Valley como el coche koala, es eléctrico, por lo que en ocasiones es difícil percibir que está cerca si no se mira lo suficiente.

Si el coche de Google aprende a pitar es porque es una necesidad del día a día. Tanto por seguridad, como porque tú no sabes vivir entre el tráfico de la ciudad sin disparar de vez en cuando el claxon, lleves razón o no.

Durante las primeras pruebas, ningún conductor ni peatón que se encontró con el coche notó ninguna diferencia. De hecho, aprovecho para decir que a mí me sigue pareciendo más feo que una nevera por detrás. Vuelvo al tema: el sonido se había limitado al interior del coche para que los ingenieros que iban montados, pudieran anotar las circunstancias en las que el sistema pitaba y evitar confusiones en el tráfico. Una vez que se comprobó que el sistema funcionaba correctamente, se conectó el claxon externo de toda la vida.

El coche de Google es capaz de pitar de dos maneras: la primera consiste en dos pitidos cortos, y se usa en situaciones en las que el coche quiera hacerse notar, por ejemplo para asegurarse de que otros conductores lo han visto en maniobras difíciles o de poca visibilidad. El segundo método consiste en presionar el claxon de manera fuerte y continua, limitado a ocasiones peligrosas en las que realmente considere que todo el mundo tiene que hacerle caso. Yo soy siempre más de esta segunda opción, complementándola con algún gesto o taco.

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Para Google no solo es importante el claxon, también el ruido, o mejor dicho la ausencia de éste cuando su coche circula por las calles. Para evitar accidentes sobre todo con peatones, se ha pensado en la implementación de un pequeño zumbido, que no es tan molesto como el ruido de un motor de combustión, pero sí lo suficientemente característico como para darse cuenta de que el coche está cerca.

Curiosamente, los ingenieros de Google se plantearon usar sonidos de orcas modificados, pero finalmente se decantaron por un ruido similar al que ya tienen otros coches eléctricos. Una pena. No se imaginan desde San Francisco lo que hubiera disfrutado este conductor español, emitiendo sonidos de orca al más puro estilo de ‘Liberad a Willy’ en el atasco de camino al trabajo.

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