Prueba del Opel Crossland X: el ‘monovoSUV’ para todos los días

Si tienes que cargar con polizones hasta en los trayectos más cortos, sigue leyendo...

Antes de contarte esta prueba del Opel Crossland X, quiero hacer una reflexión. ¿Vuelven los 90 y aún no me he enterado? ¿Y tenemos que resucitarlos, precisamente, con una segunda edad de oro para los monovolúmenes? No, ¿eh? Por ahí, no, POR FAVOR. Puede que hace 20 años tuviera que agachar la cabeza y seguir jugando a la Game Boy cuando todo un padre de familia me decía eso de “Qué vas a saber tú de las necesidades de espacio, si no tienes hijos”. Pero ahora, queridos míos, tengo dos vástagos sedientos de maletero y mantengo la misma preferencia por las berlinas y los coches familiares (derivados de berlinas o de compactos, abro debate) cuando necesito sitio en un viaje con maxicosis, carritos, ositos, balones de fútbol… Y si encima, se trata de un vehículo para el día a día en un entorno eminentemente urbano… ¿de verdad, señores y señoras de Opel, es necesario volver a aquellos aburridos ladrillos con ruedas para gente igualmente aburrida y canas?

Pues mira, en contra de lo previsto, hacer un monovolumen de la manera que lo han hecho ellos no es una idea tan loca. Para empezar, porque sus formas son muy contenidas y está a medio camino entre esos manovolúmenes (perdón, pero si no cuelo aquel despectivo término, reviento) y los SUV que ahora sí que están tan de moda. Para seguir, porque el nuevo Opel Crossland X está más pensado para moverse por ciudad y alrededores con soltura y comodidad que para hacerse escapadas de fin de semana a destinos remotos. Y así, su comportamiento resulta más dinámico y equilibrado, sin balanceos raros, reacciones perezosas ni consumos disparados aun en las interesantes versiones de gasolina. Además: ¿dónde se ha visto que un monovolumen de hace 20 años tenga semejante arsenal tecnológico aplicado a la seguridad, la conectividad y el confort? 

 

 

El nuevo y atractivo Opel Crossland X de esta prueba ofrece faros LED, información de velocidad y navegación proyectadas sobre el parabrisas en un head-up display, cámara panorámica de visión trasera, asistente avanzado de aparcamiento, alerta de colisión frontal con detección de peatones y frenada automática de emergencia. También puedes completar el asunto con aviso al conductor por somnolencia, sistema de mantenimiento de carril, asistente de señales de tráfico, alerta de ángulo muerto, sistemas multimedia Apple CarPlay y Android Auto, con tecnología compatible con IntelliLink y pantallas táctiles a color de hasta 8 pulgadas. En cuanto a conectividad, el nuevo vástago monta Opel OnStar con punto de acceso wifi y otros servicios como reserva de habitación en hoteles y búsqueda de aparcamiento, y la posibilidad de que los smartphones compatibles se carguen por inducción.

Prueba del Opel Crossland X: un urbanita metrosexual

Dejando al margen lo del techo flotante y bitono que ahora, por lo visto, tienes que incluir en tu catálogo para que te den el carnet de fabricante “trendy”, “friendly” y “cool”, este cochecillo ha salido verdaderamente respondón: tiene líneas bastante armónicas y contenidas, su gama cromática es bonita -al menos, en la pintura roja, azul y blanca que hemos catado aquí- y sus formas de ‘monoSUV’ aseguran una mayor amplitud para los ocupantes de las plazas traseras, los mismos que te quitarán la idea de comprarte un Mokka X (más pintón, pero más escaso en habitabilidad y maletero)… salvo que necesites de verdad una tracción 4x4 que este nuevo hermano no va a tener ni como opción. Ahora que, si buscas un SUV grande, para viajes fuera de la ciudad, tendrás que esperarte a finales de año, cuando llegue el hermano mayor del trío ‘X’: el Opel Grandland X.

Y claro, tanto fijarse uno en pantallas y botoncitos, al final se ha hecho la hora de comer y yo ya no sé si es una estrategia de la marca para que ahora conduzcamos por la región italiana del Véneto “piano, piano” y se disimulen mejor sus carencias estructurales o su falta de dinamismo. Pues no, mira, no. El conjunto, con una longitud total de 4,21 metros, 16 centímetros más corto que un Astra, no resulta nada perezoso con ninguna de las dos motorizaciones. La palanca de cambios de la caja manual de 6 velocidades es lo único ya que me hace viajar 20 años atrás: es desmesuradamente voluminosa y se carga los esfuerzos de los ingenieros alemanes por ofrecer un habitáculo moderno, fluido y ergonómico. Así que si el motor que elijas (y tu bolsillo) te permiten poner el cambio automático de seis relaciones, mejor que mejor.

Nosotros lo hemos probado asociado a al bloque tricilíndrico 1.2 gasolina de 110 CV y, teniendo en cuenta el panorama de características y precios, así como el ADN de este coche práctico, elegante y ágil para la ciudad y alrededores, me atrevería a defender -hasta con la tenacidad propia de un parroquiano de bar- que es lo más equilibrado en calidad/pecio y prestaciones. 

Si quieres mas chicha y no te importa algo más de consumo, pide el 1.2 de gasolina y 130 CV. Si pretendes fundirlo a kilómetros, están los diésel 1.6, de 99 CV y de 120. Este último, por cierto, anda muy bien pero es más difícil de amortizar -especialmente, en un uso eminentemente urbanita-. Y si vas a precio, sin más, espérate a que salga el nuevo Opel Crossland X de acceso a gama, con el 1.2 de 81 CV. Eso sí, por sólo 1.500 euros más, te podrás ir al primero, el que recomendamos… 


El mañovolumen SUV compacto

Los últimos serán los primeros en el reino de los cielos… y en esta prueba del Opel Crossland X también. Porque si sigues leyendo esto, seguramente será porque tengas que cargar con polizones hasta en los trayectos más cortos y necesites más espacio real desde el pilar B del que te ofrece cualquier utilitario y el propio Mokka X.

Pues bien, enhorabuena: el nuevo Crossland X tiene unas butacas posteriores que han sido especialmente pensadas para ganar en comodidad, dentro de este segmento C. Albergan tres plazas más legales que reales, pero mejor tres que dos, desde luego. Quedan en una posición agradablemente elevada y, si bien no destacan por ofrecer un amplísimo espacio para las piernas, sí son estupendas para la gente alta, pues el techo no inicia una línea descendente y uno puede charlar con los de delante sin dolores de espalda.

Además, las butacas son, como opción, deslizables hacia delante y con respaldos reclinables. Con el maletero, de 410 a 1.255 litros de capacidad, vas más que ‘sobrao’ para llevar a los niños al cole, hacer la compra en el súper del extrarradio o albergar el equipaje de varias personas para hacer una escapada, si tienes la suficiente maña. Aunque para ‘maño’, este nuevo Opel Crossland X: ya se fabrica en Figueruelas (Zaragoza) para poder estar a la venta en los concesionarios españoles a finales del próximo mes de junio.

Tags

  • SUV
  • pruebas de coches

Lecturas recomendadas