BMW no le dice que no a un buen deportivo, aunque sea eléctrico. "No es improbable, pero tampoco algo que se vaya a lanzar el año que viene"

La marca alemana ya está pensando en versiones de altas prestaciones del BMW i3 2026, pero un superdeportivo eléctrico es harina de otro costal.
BMW acaba de presentar el nuevo BMW i3 2026, segundo modelo de la Neue Klasse pero, por su formato de berlina, el primero que de verdad podría dar lugar a un BMW M “de verdad” equipado con una mecánica completamente eléctrica. Es algo con lo que se lleva especulando mucho tiempo, se han mostrado de manera oficial prototipos que eran mulas de desarrollo y ahora, desde la compañía, han arrojado luz sobre el asunto… más o menos.
Bernd Körber, jefe de producto de BMW, fue claro en el evento, según recoge Motor1: “BMW siempre estará interesada en los coches deportivos; los vehículos eléctricos tienen cabida en ese segmento. Así que diría que no es improbable, pero no es algo que se vaya a lanzar inminentemente el año que viene”.
Es decir, BMW no descarta un deportivo eléctrico de altas prestaciones, pero tampoco quiere precipitarse… algo que tiene bastante sentido.
El segmento de los deportivos de cero emisiones tiene un peso en el mercado inferior incluso al que tienen los modelos de baterías “normales”. Hay interés, sí, pero la demanda todavía no es lo suficientemente sólida como para justificar grandes inversiones inmediatas. De hecho, basta con que la marca alemana mire a su izquierda o a su derecha para ver como rivales directos, como es Porsche, han tenido problemas en esta materia, dando tumbos con la dupla de modelos 718 eléctricos o aparentemente cancelando, quien sabe si de manera definitiva, la llegada del modelo de producción derivado del prototipo Mission X.
Hablando de manera clara, ponerse a crear un superdeportivo de cero emisiones no parece, hoy por hoy, la decisión más inteligente, porque para este tipo de vehículos los clientes siguen prefiriendo las mecánicas de combustión, aunque en muchos casos tengan que pasar por el aro de que estén electrificadas en mayor o menor medida.
Hasta que llegue el momento en el que el mercado esté suficientemente maduro, BMW sigue centrada en lo que realmente le da volumen: berlinas y SUV eléctricos. La nueva familia basada en la plataforma Neue Klasse será el pilar de su estrategia en los próximos años y dentro de ella hay hueco para incluir versiones de altas prestaciones, como ha hecho desde siempre en sus vehículos de combustión.

La marca ya trabaja en modelos eléctricos de alto rendimiento como el futuro M3 eléctrico, cuyo nombre oficial todavía se desconoce, pero del que se especula que podría llegar a cifras de potencia cercanas o incluso superiores a los 700 CV gracias a configuraciones de hasta cuatro motores.
No parece algo descabellado si se atiende a la por el momento única variante que se ha presentado del BMW i3. El BMW i3 50 xDrive cuenta con un sistema de propulsión eléctrico que combina dos motores, uno delantero y otro trasero, logrando tracción total, una potencia combinada de 345 kW (469 CV) y 645 Nm de par máximo.
Teniendo en cuenta esto, uno extra de unos 250 CV adicionales para el M3 eléctrico parece algo razonable, porque es necesario marcar las distancias para que destaque sobre las variantes estándar del modelo.
Ahora bien, una cosa es una berlina deportiva y otra muy distinta un deportivo puro de dos puertas. Ahí es donde BMW se mueve con más cautela. Históricamente, la marca no ha sido especialmente prolífica en este tipo de coches. Modelos como el Z4 o el i8 han tenido una acogida más bien limitada, lo que hace que cada nuevo proyecto se analice con lupa desde el punto de vista comercial.
A pesar de ello, ideas no faltan e intención tampoco. BMW ya ha coqueteado en varias ocasiones con deportivos electrificados o directamente eléctricos. Conceptos como el Vision M Next, que apuntaba a un sucesor del i8, o prototipos basados en la Neue Klasse demuestran que la capacidad técnica está ahí. Otra cosa es que las cuentas salgan como para que la marca alemana de luz verde al proyecto.
El problema para que se haga realidad no es tanto técnico como estratégico. La nueva arquitectura eléctrica de BMW tiene un sistema de 800 voltios, baterías de alta densidad energética (ene l i3 ya se ha anunciado una autonomía de 900 km) y configuraciones de múltiples motores que permitirían cifras de potencia radicales. En teoría, un deportivo eléctrico de BMW podría superar sin problemas los 1.000 CV si la marca decidiera llevarlo al extremo.
La cuestión es cuánto vendería un coche así y si estaría justificada la inversión que requeriría. Desde el punto de vista racional, seguramente no tenga mucho sentido, pero lanzarlo serviría como imagen de marca, un buque insignia que demuestre de los que es capaz el fabricante.


