He probado el Renault 4 E-Tech, un eléctrico que puede marcar la diferencia y que te entrará por los ojos

He probado el nuevo Renault 4 E-Tech, la reinterpretación eléctrica de un icono que es mucho más que un coche de estética interesante y que puede marcar la diferencia.

El Renault 4 es un coche con fama mundial que han buscado resucitar incluso en Japón en forma de  kei car. Sin embargo, ahora ha vuelto de forma oficial y actualizada, en forma de un coche eléctrico con grandes cualidades. He probado el Renault 4 E-Tech, un eléctrico que puede marcar la diferencia.

Renault vendió más de 8 millones de unidades del R4 entre las décadas de 1960 y 1990, de las cuales se estima que quedan 20.000 circulando a día de hoy por las carreteras españolas. Sorprendente, sí, pero comprensible si tenemos en cuenta que se trataba de un vehículo básico y polivalente que superaba con creces las expectativas.

El nuevo Renault 4 es diferente, eso sí. Ahora es un SUV eléctrico de 4,14 metros de largo y 1,79 metros de ancho, pero al contrario que otros coches icónicos que han regresado como vehículos modernos de baterías, mantiene varias claves del modelo clásico en el que se basa. Al menos es así en su estética, donde su inspiración se hace más que evidente.

La silueta es muy similar a la del clásico francés, aunque las proporciones se han actualizado. Además, hay guiños al coche original, como una parrilla simulada oscura (que incorpora por primera vez el logo iluminado), unos faros delanteros redondos y unos traseros en forma de cápsula y unas nervaduras laterales que recuerdan a las protecciones de plástico de algunas variantes en Francia.

Además de esto, hay algunos ‘easter eggs’ ocultos, como varios números 4 repartidos por el exterior y un dibujo en las ventanillas de custodia laterales que representa el modelo clásico y esta nueva versión eléctrica. Aun así, este nuevo modelo tiene más que ver con el Renault 5, al menos en su edición actual.

Ambos modelos comparten plataforma, pero el R4 es más grande y ofrece 2,62 metros de batalla. El resultado de todo esto es un maletero de 420 litros junto a un habitáculo más amplio que ahora puede albergar a dos adultos en las plazas traseras con mayor facilidad. En las plazas delanteras, por otra parte, todo es más familiar.

El salpicadero es idéntico al del R5, con una superficie acolchada, un cuadro de instrumentos digital de 10” y una pantalla central de hasta 10,1” con el sistema OpenR con Google integrado. También hay algunos mandos físicos, buenos ajustes y materiales agradables al tacto.

Hablando de materiales, aquí hay algunas peculiaridades específicas del interior del Renault 4. Por ejemplo, puedes tener una tapicería de tela de vaquero (por aquello que se decía de que el R4 era como un par de vaqueros, que valía para todo) y más adelante se podrá equipar un techo de lona.

Dicho esto, hay un par de pegas que me vienen a la mente nada más sentarme en el puesto de conducción: la visibilidad trasera no es la mejor porque los reposacabezas traseros obstaculizan la visión y la cámara trasera no tiene una resolución demasiado buena, al menos en el acabado medio de la gama.

Hasta 150 CV y algo más de 400 km de autonomía

Por ahora hay dos versiones disponibles: una de 120 CV con una batería de 40 kWh y una autonomía de 308 kilómetros y otra de 150 CV con una batería de 52 kWh que es capaz de recorrer 409 kilómetros con una sola carga. Además, ambas permiten cargas en corriente alterna y continua.

La versión de 120 CV pasa del 10 al 100% en 3 horas y 30 minutos con el cargador AC de 11 kW, algo que hace la de 150 CV en 4 horas y 30 minutos. En CC se puede pasar del 15 al 80% en 30 minutos, pero la versión de acceso se queda a 80 kW y la más potente puede cargar a 100 kW.

¿Y qué hay de prestaciones? La variante más potente pasa de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y la básica lo hace en 9,2 segundos. Siempre estará limitada la velocidad máxima a 150 km/h, pero es más que suficiente para el uso convencional.

¿Es agradable de conducir?

Aunque este es un primer contacto, he podido probar el nuevo Renault 4 en algunas zonas de Lisboa (Portugal) y varias localidades cercanas, de manera que he comprobado cómo se comporta en ciudad y en diversas carreteras. Por supuesto, cuenta con varios atributos propios de un BEV, pero también presenta algunos detalles que hacen que su conducción sea más interesante.

En ciudad es un coche cómodo por su dirección suave y un elemento clave que llega como novedad: unas levas tras el volante para manejar la retención. No las monta el Renault 5, aunque llegarán previsiblemente en un futuro. Son una solución sencilla, pero muy cómoda para maximizar la autonomía en diversos escenarios.

Es de esta forma como puedes usar también la función ‘One-Pedal’, por primera vez disponible en un eléctrico de la marca del rombo. Te será útil en situaciones de tráfico denso y en ciudad, mientras que fuera de ella puedes usar los niveles más bajos de retención o eliminarlos para circular con más comodidad. 

Fuera del entorno urbano es donde el Renault 4 demuestra tener un enfoque más orientado al confort que el del R5. Si bien ambos coches son similares, la suspensión tiene un tarado más blando, lo que resulta en una mejor absorción de los baches y en algo más de balanceo de la carrocería en curva, si bien sigue transmitiendo estabilidad y buen aplomo.

Esto hace que la conducción sea agradable y transmita seguridad desde el principio, algo en lo que también tienen que ver elementos como los frenos, con un pedal que tiene un tacto más propio del de un coche de combustión. No hay una zona muerta inicial, sino un tacto más duro y eficacia desde el primer momento.

Con esto y con una buena agilidad, el R4 ofrece un punto de diversión al volante en carreteras de curvas, mientras que en autopistas es muy cómodo. La mayor pega aquí es el sonido del viento, que se hace notar bastante por encima de unos 100 km/h.

Aun así, no hay más grandes defectos que mencionar, ni siquiera en la eficiencia. Si bien el R5 firmaba cifras de consumo altas al principio, este modelo se sitúa normalmente entre unos 12 y 14 kWh/100 km, que es muy razonable para un coche de su tipo y hace pensar que la autonomía oficial es posible de alcanzar.

Con todo, el nuevo ‘Cuatrolatas’ es más que un coche eléctrico de estética retro. Más allá de todo eso, es un BEV de lo más convincente, con muchos de los grandes puntos positivos del R5 y una mayor practicidad que puede ayudarle a triunfar entre los coches de baterías junto a un precio muy interesante.

Precio y rivales

Sin ayudas, el precio del Renault 4 es de 28.752 euros para la versión de 120 CV en el acabado Evolution de acceso. El de 150 CV asciende a 31.632 euros y la cantidad total puede ser muy atractiva con las ayudas del plan MOVES III y la deducción del IRPF.

Aun así, hay rivales que tener en cuenta. El Fiat 600e arranca en 35.350 euros en su variante de 150 CV con 409 km de autonomía y el Fiat Grande Panda parte de 28.450 euros en la versión de 118 CV con 320 km de autonomía. Finalmente, el Skoda Elroq se ofrece por 34.490 euros en la versión de 170 CV con 377 km de autonomía.

Nuestro veredicto

8

Más información sobre:

Ver sus artículos

Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor